ABANDONAN TERRENO PERO NO TIENEN DONDE VIVIR

Ultimátum: hoy dejan el asentamiento "del Guaraní"

Más de 35 familias con 90 niños a su cargo dejarán un predio que ocupaban hace un año y medio.

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Hasta la caída del sol trabajaron para desarmar sus casas y desocupar el predio. Foto: D. Píriz

Algunos con caras de rabia y otros de tristeza, la mayoría con pose resignada, así se encontraban los adultos de 35 familias que ayer estaban desarmando sus casas precarias, de chapa y madera, en un predio que se encuentra próximo al complejo de viviendas "Parque Guaraní".

En torno a las 9:00 de la mañana, hoy ya no tiene que haber nadie allí, un terreno que en gran parte es de la IMM. La Justicia les dio el ultimátum. "El que esté acá va a ser sacado a la fuerza, y si las casas siguen construidas van a venir con unas máquinas para tirarlas abajo", comentó a El País una de las tantas mujeres integrantes del asentamiento, quien tiene a su cargo tres hijos.

Las familias, con sus casi 90 niños, ocupan desde hace un año y medio un campo conformado por tres padrones. Luego de varias intimaciones judiciales, el pasado viernes, la jueza Ana Margarita Salterain Gutiérrez procesó a ocho personas por el delito de usurpación. A una de ellas, con prisión, por tener un antecedente penal.

Ayer a la noche, unas 15 familias ya se encontraban en la calle, con chapas, maderas y ropas a cuestas. Sus hijos jugaban al costado de una cañada.

José, uno de los integrantes del asentamiento, mientras trataba de ordenar el caos de materiales que tenía tirado en el piso, decía: "es injusto lo que está pasando, porque nosotros somos gente trabajadora, no somos ladrones, nos falta una vivienda digna y no la podemos conseguir, por eso terminamos en esto".

Asimismo aseguró que en ningún momento pidió que alguien le regale nada, sino que está dispuesto a trabajar para poder pagar una casa donde pueda vivir su familia.

"La Intendencia no tuvo la delicadeza de brindarnos un apoyo con el transporte, tenemos que sacar estas chapas y cosas de la casa en carritos de feria", contó Jessica.

Otros ocupantes se acercaron a conversar con El País y destacaron "la serie de mentiras y engaños" que vivieron por parte de las autoridades.

"Cuando comenzó el problema pudimos hablar con Daniel Espósito (director de la división Tierras y Hábitat de la comuna); nos prometió una solución a través del Mides, pero fue todo mentira, porque ni una entrevista nos dio, nos dejó tirados a todos, no le importó ni a él ni a nadie de la Intendencia que nuestros hijos duerman en la calle".

Bajo las nubes rojizas había gente que nada declaró; recortados como sombras, ensimismados, desmontando chapas.

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