UN TOUR MUY ECONÓMICO

Turismo "a voluntad" en Punta

Curiosidades e historias del balneario en un paseo por la península a cambio de propinas.

Germán, que está de azul, fijó como punto de partida a las 17:00 horas Los Dedos. Foto: R. Figueredo
Germán, de azul, fijó como punto de partida a las 17:00 horas Los Dedos. Foto: R. Figueredo

Punta del Este no solo tiene fiestas privadas, hoteles cinco estrellas y paseos con precios elevados. Los que busquen conocer el balneario de manera económic, encuentran desde hace dos meses los paseos a pie, "a voluntad", orientados por un guía que les brinda una catarata de información histórica y datos curiosos que, tal vez, muchos turistas uruguayos jamás conocieron.

Estos paseos, más conocidos en el mundo como "Free Walking Tour", están muy extendidos en Europa y son muy requeridos por los extranjeros, en su mayoría menores de 30 años, que quieren conocer de una forma distinta el lugar visitado. Hoy en Punta del Este hay dos emprendimientos de este tipo. Ambos asisten a un promedio de cinco visitantes, en general argentinos y brasileños, pero también europeos y norteamericanos.

Cada visitante deja un promedio de 200 pesos, aunque algunos han llegado a dejar 500.

"Cada turista le pone valor. Ahí está la destreza del guía", revela Verónica Puerto (23), una de las emprendedoras. Hasta ahora no han recibido a ningún turista uruguayo: "El uruguayo viene a descansar, no le interesa la historia del lugar o quizás la sabe". De todas formas, están abiertos a recibirlos.

El circuito.

Uno de los paseos comienza en Los Dedos. Germán Pereira (27), otro emprendedor, aparece con un cartel y una remera azul con el objetivo de que los turistas lo identifiquen rápido.

"Bienvenidos. Vamos a recorrer la península. El paseo dura dos horas y media", comienza diciendo y explica cómo funciona. Luego, empieza a dar información sobre la ciudad: cuándo aparecieron los primeros pobladores, cuándo se fundó, en qué año se creó el primer hotel y decenas de datos más.

También describe el significado de las esculturas que aparecen en la rambla y la de Los Dedos, cuya plaqueta, aclaró: "Tiene mal la fecha de inauguración. Es 1982, no 1981".

Antes de continuar al siguiente punto, Germán curiosea y pregunta a los turistas de dónde son, en dónde se están hospedando y a qué se dedican. Helena, abogada de 27 años, de Barcelona, cuenta que usualmente realiza estos paseos en todos los sitios a donde va.

Ella aprovecha a contar detalles del debate independentista catalán. "La izquierda y la derecha en lo único que están de acuerdo es en la independencia, pero en nada más", comentó.

Ya en la Plaza de los 100 años de Punta del Este, Germán revela que el balneario cumplió su centenario en 2007, pero el lugar fue inaugurado en 2014. "Los uruguayos somos de postergar las cosas", dice y desata la risa de los turistas.

El paseo, que cuenta con un descanso de 15 minutos en la Plaza de los Artesanos, no incluye un paseo por las avenidas más comerciales: Gorlero y Calle 20. "Lo dejo para que lo recorran ustedes", cuenta, aunque da información histórica sobre quién fue el primer intendente de Maldonado.

La caminata, de cerca de dos horas y media de duración, incluye varios datos anecdóticos y curiosos que sorprenden a los turistas. Por ejemplo, el significado de la calle El Estrecho: "Se trata de la calle más corta que conecta a la Brava con la Mansa. Son solos tres cuadras. De ahí su nombre", revela.

Calles al mar.

Luego, en la calle 2 de febrero y Capitán Miranda, Germán le pide a los turistas que se ubiquen en el medio de la calle.

"Miren a su alrededor. ¿No notan algo curioso?", pregunta. "Este es el único cruce de calles de Punta del Este (y tal vez del país) en el que se puede ver el mar hacia los cuatro cuadras", cuenta.

Para garantizar el entretenimiento, y escapar a los baches de silencio, Germán relata la historia del chivito, por qué las casas tienen nombre y las razones por las cuales algunas calles se las reconoce con un número.

"¿Les gusta el estilo americano?", —pregunta la turista española—. Pero, en verdad, par ece que no hay una explicación demasiado certera.

El guía también revela la historia de la playa El Emir, cuyo nombre fue acuñado por un turista turco que vivía en Buenos Aires y pasaba sus veranos frente a esa costa. Cuando falleció, pidieron que el lugar llevara su nombre.

En la plaza Gran Bretaña, Germán aprovecha a retratar una foto de los turistas.

"En estos momentos estamos en el lugar más al sur de Uruguay", cuenta. En las rocas, había dos personas mirando el mar. "Solo ellos nos ganan por poquito. Si quieren ganarle, tienen que ir hasta ahí", dice, y la turista española acepta el desafío. El paseo se cierra con un circuito por el puerto.

En el camino hacia ese lugar, se observa un auto con chapa argentina con abolladuras y el vidrio roto que contrasta con el entorno inmaculado que suele ofrecer Punta del Este.

La vedette marihuana.

En cada uno de los paseos, la pregunta más repetida por parte de los turistas es dónde se comercializa marihuana y si los turistas pueden acceder a ella. También consultan por lugares para comer y para visitar en otros puntos de Uruguay.

Los guías al frente de los paseos suman anécdotas y episodios. Por ejemplo, lo que le sucedió a Verónica y ella narra con gracia: "Me pasó que a un grupo de brasileños le parecía agresivo que haya personas que pegaran calcomanías en los vidrios de los autos. No les parecía bien. Y para nosotros es normal", comentó.

A Germán le sucedió que una colombiana le contara cómo era su vida en Medellín. "Me dijo que vivía al lado de un edificio que Pablo Escobar tiró abajo". Verónica ama estar en contacto con este público. "Este tipo de turismo es el que me gusta. Pero es el minoritario en Punta del Este", afirma con cierto disgusto.

"Renuncié a mi trabajo para trabajar por propinas".

Germán Pereira dejó de ser profesor de inglés para dedicarse de lleno a la actividad de guía y montar su propio emprendimiento. La idea la conoció en 2016 cuando hizo un tour con esta misma modalidad en Montevideo. "Descubrí que es mi pasión, me encanta lo que hago y no me cuesta. Podés decir que soy un loco que renunció a su trabajo para trabajar por propinas", asegura. De todas formas, ahora se desempeña también en un hotel por las noches para asegurarse un ingreso fijo. Realizó algunas experiencias en el verano pasado, pero decidió meterse de lleno recién este año.

Verónica Puerto, en tanto, inició su proyecto como complemento a otros dos trabajos. Su idea surgió cuando trabajaba en un hostel: "La gente me preguntaba si conocía algún Free Walking Tour en Punta del Este. Me di cuenta que era algo que le faltaba a la ciudad". Entonces decidió crear un servicio de este tipo, al que le va a destinar tiempo hasta febrero.

Ambos investigaron sobre el balneario, entrevistando a los lugareños, yendo a bibliotecas y reuniendo información de Internet. Los trabajos también implicaron mucho ensayo y pruebas de los circuitos para ver si los tiempos cerraban. "Constantemente le sigo agregando datos. Cuando veo algo que me gusta, lo sumo", indica Germán, quien asegura haber invertido mucho dinero en este proyecto.

En el mundo, los "free walkers" van hasta el lugar y ahí reciben a los turistas que están interesados en hacer el paseo. Pero tanto Verónica como Germán están trabajando en base a reservas. En el caso de ella, porque cuenta con dos trabajos. En el caso de él, porque vive en la ciudad de Maldonado y viaja en bicicleta.

Los dos saben inglés. Germán lo aprendió en Estados Unidos durante ocho años de su niñez y en la adolescencia; a Verónica le gusta también el idioma desde siempre y es traductora. De hecho, él prefiere hacerlo en este idioma. "Me ayuda a mantenerlo activo", cuenta.

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