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El tronar del samba copó la noche en 18 de Julio

Miles de personas disfrutaron de un desfile festivo que cada año sigue mejorando sus propuestas.

Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour
Desfile de escuelas de samba por 18 de Julio. Foto: Marcelo Bonjour

Al ritmo de repiniques y zurdos, haciendo sentir el timbre sonoro inconfundible, agudo, de la caixa, entre las cuerdas de un cavaquinho, el singular tono de una cuica o del agogó, y las chapas en la primera fila de los percusionistas, las escuelas de samba pintaron anoche con una variedad imponente de colores la Avenida 18 de Julio, desde Andes hasta Paraguay.

Con puntualidad, a partir las 20:30 horas, se destacó el despliegue contagioso de las baterías, las fantasías propuestas, los elencos de bailarinas, las bahianas, los grupos de niños y el canto de más de un puyador (y no payador, como se lo denomina en el reglamento del desfile aprobado este año por la división Cultura de la Intendencia de Montevideo ).

Cambios.

En sus primeros pasos por la capital uruguaya, estos conjuntos tenían su gran fiesta también en Carnaval pero por la Avenida 8 de Octubre.

En la medida que comenzaron a surgir nuevas escuelas, a invertirse un poco más de dinero en vestuarios, instrumentos y amplificación, como a perfeccionar la marcha, la mudanza a 18 de Julio se concretó.

Y es justamente en esta principal avenida que, año tras año, convocan a mayor número de espectadores, aun cuando persistan entre los carnavaleros ciertas miradas de reojo, prejuicios o franca oposición a un fenómeno que primero traspasó la frontera uruguaya por los departamentos de Artigas y Rivera, limítrofes con Brasil, y desde hace décadas se implantó en Montevideo para no abandonar un proceso de crecimiento lento pero notorio. Y que todavía no tiene techo.

Las escuelas de samba, que surgieron en medio de distintas transformaciones culturales en el carnaval carioca a fines de la década de 1920, en alianza además con el nacimiento y expansión del samba moderno, urbano, basado en el bahiano samba de roda, son parte de la identidad de todos los brasileños desde los años ´30.

Esa realidad no implica sin embargo, como los hechos lo demuestran, que fuera de Brasil más gente se sume a la aspiración de un sambódromo propio. Para reconocer eso no son necesarias las encuestas, alcanza con observar que la gente se divierte y baila al paso de cada conjunto, que a diferencia del desfile inaugural del Carnaval uruguayo sabe y puede ocupar todos los espacios en la hora exacta que tiene para completar el recorrido céntrico, con una continuidad de marcha aplaudible.

Brillos.

Con esmero artesanal, porque la fiesta hasta ahora se desarrolla por amor al arte y no hay en danza millones de dólares, todas las escuelas, para cumplir con las alegorías, presentaron otra vez carros especialmente diseñados, a tracción humana muchos de ellos, pero plenos de ingenio.

En otra noche cálida, no agobiante como la del jueves, después del pasaje de las reinas comenzó el desfile, que en este 2017 contó con diez inscriptos: Liverasamba, Urusamba, Marcirio Amaro, Imperadores, Embaixadores da Alegría, Asabranca, Viramundo, Preto y Branco, Imperatriz y Unidos do Norte.

Según el reglamento, todas tuvieron que ajustar su integración a 99 componentes, de los cuales por lo menos 40 ocuparon un lugar en la batería.

Culminado el desfile, un jurado que contó con el aporte de tres especialistas brasileños, tendría la difícil tarea de definir a los ganadores. La organizadora, la Intendencia de Montevideo, determinó que el concurso repartiese $ 563.000 en premios. La mejor escuela obtendrá $100.000, la segunda $ 93.000 y la tercera $ 81.000. Habrá hasta siete menciones de $25.000 cada una, y una mención especial a los carros alegóricos de $114.000.

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