VIOLENCIA EN EL FÚTBOL

La trama de los aprietes de los barrabravas de Peñarol

El juez Valetti procesó a cinco por extorsión y asociación para delinquir.

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Los vínculos entre los delincuentes presos y la barrabrava de Peñarol quedaron plenamente a la vista en la investigación. Foto: Archivo El País.

"Están de vivos. Se va a pudrir todo", fue la amenaza que le lanzaron treinta hinchas de Peñarol a los jugadores del plantel en Los Aromos días atrás, cuando respondieron negativamente a su exigencia de entregarles 400 entradas y fuegos artificiales.

En ese grupo de barrabravas había dos de los llamados "referentes" que fueron procesados en la madrugada de ayer sábado junto a otros tres que estaban presos.

El juez Néstor Valetti, a pedido del fiscal Gilberto Rodríguez, procesó a cuatro de ellos por los delitos de asociación para delinquir y extorsión, y solo a uno de ellos por extorsión.

Los procesados son Walter Gastón Sánchez, E.D.P.F., S.P.L.R., R.D.T.T., y S.N.P.B.

"De los cinco procesados, cuatro tienen antecedentes penales y solamente uno de los barrabravas es primario" dijo el juez. Incluso tres de ellos estaban presos y desde la cárcel dirigían a los barrabravas.

En total la Justicia había indagado a diez integrantes de la barrabrava aurinegra, pero otros cinco fueron liberados.

En su dictamen el fiscal concluyó que los imputados "conformaron una organización con la finalidad de cometer delitos para obtener y/o conservar determinados beneficios económicos de parte del club".

La amenaza a los jugadores, relatada en el dictamen por el que el fiscal Rodríguez pidió los procesamientos, estaba dirigida a los directivos del club según declaró el gerente deportivo de Peñarol, Juan Ahunchain.

Pero no fue la única. El 26 de noviembre, el día previo al clásico, otro grupo de aproximadamente ocho barrabravas ingresó a Los Aromos sin autorización para exigirle a los miembros de la Comisión de Seguridad que les restablecieran los beneficios que les habían retirado. Entre los barras que se hicieron presentes estaban los mismos referentes.

Nuevamente los amenazaron y les dijeron que si no les daban las entradas "no podrían contener o manejar situaciones de violencia o disturbio dentro del Estadio Centenario, particularmente en la Tribuna Ámsterdam".

La amenaza se concretó con los graves disturbios que se concretaron en la Ámsterdam y fuera del estadio el domingo 27 de noviembre.

Valetti les tipificó la asociación para delinquir haciendo lugar al pedido del fiscal. Rodríguez opinó que se trata de una organización que presenta distribución de roles, jerarquías y distinción de funciones prestadas por sus integrantes".

A juicio del fiscal "se trata de un delito de peligro concreto que afecta un bien social colectivo como lo es la paz pública, que se traduce en el riesgo de la tranquilidad de la sociedad".

Rodríguez explicó también que el delito de la asociación para delinquir "concurre con el de extorsión ya que para la tipificación de aquel no se requiere la consumación de éste".

Asimismo justificó la aplicación del delito de extorsión por "la violencia moral empleada para hacer o tolerar una situación injusta contra el propio derecho de las víctimas".

Más exigencias.

La investigación iniciada por Valetti surgió cuando el juez tomó conocimiento de que se estaban verificando problemas internos entre los referentes de la hinchada de Peñarol y que fueron los que dieron lugar al herido de bala en un baño de la Ámsterdam durante el partido entre Peñarol y Rampla.

El juez encomendó la investigación a la Dirección General de Información e Inteligencia y autorizó la realización de escuchas telefónicas en busca de pruebas.

Los problemas entre los barras y el club surgieron luego de que se cortó la dádiva de beneficios a los referentes a quienes años atrás se les había dado participación incluso en el producido por la venta de jugadores, además de entradas gratis y otros beneficios.

Según relató el fiscal, la institución deportiva había celebrado un acuerdo con algunos de sus parciales que identificaba como "referentes" de la barrabrava "por su ascendencia y liderazgo entre los integrantes de esos grupos de hinchas".

"El acuerdo consistía en que los referentes colaboraban en el control de los barrabravas para que no se produjeran disturbios en oportunidad de la celebración de partidos de fútbol, a cambio de lo cual el club les entregaba dinero, entradas a los partidos y otras regalías", relató el fiscal Rodríguez.

Con el paso del tiempo estos referentes fueron ganando más poder y aumentaron sus exigencias. "Si la institución no satisfacía sus pedidos, los integrantes de las barrabravas provocaban disturbios, hechos violentos e ilícitos que perjudicaban a Peñarol con la pérdida de puntos", sostuvo el fiscal.

"Para evitar estos hechos y tener aplacadas a las barras, la institución cedía a las demandas de los referentes", agregó Rodríguez.

En el año 2015 Peñarol designó a una comisión encargada del tema Seguridad, que fue presidida por Julio Luis Sanguinetti, como parte de la estrategia del club para enfrentar a estos exigentes barras. "Se mantuvo el sistema de seguridad basado en los "referentes", explicó Rodríguez.

Hasta que luego del episodio del baleado en la Ámsterdam renunció Sanguinetti y varios miembros de esa comisión que se desintegró. La nueva comisión fue la que tomó la decisión de prescindir de esos "referentes". Al verse perjudicados, los barrabravas no dudaron en poner en práctica "actos de violencia y amenazas" para recuperar sus beneficios perdidos.

En ese marco fue que el domingo del clásico que no se jugó, dos presos instigaron desde dentro de la cárcel la realización de los desmanes ocurridos en la Tribuna Ámsterdam y en los alrededores del Centenario.

Esta tarde el fiscal dará una conferencia de prensa donde aportará más datos de los procedimientos.

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