Fue en la playa de El Emir, en Punta del Este donde culminó su largo viaje. Este ejemplar de tortuga marina, denominado "laúd" o "siete quillas" por el número de bordes duros a lo largo de su concha de piel por los pescadores, es de los más grandes del mundo: su caparazón suele medir más de un metro y medio de diámetro y su peso puede alcanzar los 600 kilos.
Viajan hasta cinco mil kilómetros por año y se concentran más en aguas al norte, pero vienen a alimentarse de aguavivas por estas latitudes.
Las causas de su muerte, pueden ser el consumo de restos de polietileno en el mar o quedarse atascadas en los palangres de los grandes pesqueros. Hasta ayer, no se sabía la razón de la muerte de este magnífico especimen.