RECAMBIO GENERACIONAL

Tinelli abre paso a sus herederas

Marcelo y su familia fueron espectadores VIP en el recital de Candelaria en Casapueblo.

Fran Tinelli y su novia, Martina Villar, Mica Tinelli, Marcelo y Guillermina Valdés. Foto: G. Adler
Fran Tinelli y su novia, Martina Villar, Mica Tinelli, Marcelo y Guillermina Valdés. Foto: G. Adler

Hubo varios que se quedaron sin poder merendar ni cenar en el restaurante de Casapueblo el domingo. Los turistas eran rechazados en la puerta porque el emblemático lugar de Punta Ballena estaba reservado para 200 invitados selectos de la segunda edición de Terraza Martini. Ellos pudieron degustar tragos, comer sushi, ceviche, pulpo, y bruschettas. Y como bonus track, escuchar cantar en vivo a Cande Tinelli al caer la noche. Era su segunda presentación después del debut que llevó a cabo en Punta del Este en un sunset del Parador Ovo, el 3 de enero.

Colarse a la terraza donde tenía lugar el show era imposible. Tres patovicas instalados en la puerta desde temprano solo permitían el ingreso de los selectos invitados. Las puertas se abrieron a las 19:30 y antes de esa hora nadie podía entrar. Un turista brasileño vestido de playa y con cámara de fotos en mano osó preguntar en portuñol: "¿Hay un evento? ¿Puedo pasar?" Nadie se gastó en responderle. Las cámaras no eran bienvenidas esa noche en Casapueblo. Marcelo Tinelli había decidido ir con su familia a ver cantar a su hija y la idea era que no lo molestaran los flashes.

La gran parafernalia de seguridad hacía pensar que después de Cande tocarían los Rolling Stones. Pero no; la agitación y la cantidad de precauciones eran para esperar a una de las figuras preferidas de los paparazzi rioplatenses. Marcelo Tinelli no es una estrella de rock pero las escasas entrevistas que concede últimamente, y lo poco que se muestra en lugares públicos, hacen que se parezca mucho a una. Se crea cierto halo de misterio cuando se sabe que puede estar en un lugar.

Una de las consignas era que la entrada al restaurante de Casapueblo debía permanecer despejada. Había que evitar que los autos estacionaran allí, algo bastante complejo en hora pico para este espacio donde cientos de turistas se arriman a diario para disfrutar de uno de los atardeceres más bellos.

Marcelo Hugo pidió ingresar por una puerta alternativa pero fue imposible cumplir con su exigencia, ya que hay un único acceso al lugar. Así que una vez que avisara que estaba estacionando su auto, se trancarían los ascensores para que sólo él pudiera llegar a la terraza, con su familia y la seguridad que cuida a todo el clan.

Buen clima

A Cande la favorecieron las condiciones climáticas. Había 28 grados a las 19:45, y el calorcito invitaba a disfrutar la puesta del sol en la magnífica terraza con piscina, vista al mar, música house y deliciosos tragos.

No había nadie vestido de traje, salvo los mozos y los patovicas. Hombres y mujeres lucían looks europeos, diseños novedosos y veraniegos (de fiesta o más casual). Zaira Nara, una de las invitadas más top, apareció sobre las 20:30 con un vestido transparente que dejaba ver su ropa interior dorada, y se movió con amigas al ritmo de la música seleccionada por el DJ argentino Mauri Waddle.

El horario del evento ameritaba usar gafas y sombreros, que son la última moda, así que la mayoría aprovechó para llevar esos accesorios.

Al final del sunset, el lugar se tiñó de rojo para esperar a Cande. Aunque ya había caído el sol, los invitados continuaron bailando y charlando con los lentes puestos.

Llegada.

A las 20:53, un joven se acercó a la encargada de prensa del conductor de Showmatch y le avisó: "Llegó Marcelo". Segundos después, apareció vestido de jean, remera y gorro de cuero negro. Lo hizo abrazado a Guillermina Valdés, gesto que repitió a lo largo de los veinte minutos que permaneció en el evento. Junto a ellos estaban los hijos de Guillermina, y los hermanos de Cande: Micaela, Francisco, y su novia. Faltaban Juanita y el pequeño Lorenzo para completar el equipo familiar. Marcelo rodeó la piscina y se sentó en el VIP armado especialmente para ellos, que ni siquiera estaba vallado, solo tenía un seguridad que impedía que lo abordaran.

No fue necesario que el patovica actuara. La entrada del clan Tinelli pasó sin pena ni gloria. La gente ni se percató de su llegada, siguieron tomando, bailando y charlando. No hubo necesidad de frenar a los cholulos porque ninguno de los presentes se le acercó para pedirle una foto, ni un autógrafo.

Cande bajó las escaleras a las 21:00 horas vestida de blanco, el mismo color que usó en su debut como cantante en el Parador Ovo. Aunque ya había demostrado su talento para la música cuando interpretó Love me like you do, de Ellie Goulding, durante la apertura de Showmatch 2016, al cerrar el show de Ovo escribió en Twitter que le temblaban las patitas. En Casapueblo no se la vio tiritar, pero habló poco y en voz muy baja. Costaba entender lo que decía. Antes de empezar a cantar tomó agua y anunció: "Está mi padre, qué raro, poco llamativo". Y arrancó con un cover de La Bersuit, Mi caramelo.

Marcelo se paró para observarla mejor y grabó el tema completo con su celular. Filmaba a su hija, y se daba vuelta para registrar el ambiente y al resto del público. Cada tanto le hacía un mimo a Guillermina, que miraba el show sentada. El padre de Cande solo dejó el celular entre canción y canción con el único fin de aplaudirla.

"¡Diosa!", le gritaban antes de que comenzara a entonar la segunda canción, Me enseñará, de Bebe. Cerró con una canción en inglés y su padre transmitió en vivo el tercer y último tema a través de las redes.

"Esto se ha terminado, mil gracias, espero que disfruten la noche", se apuró a decir la joven, casi susurrando. Fue un recital corto pero es probable que el repertorio se amplíe en próximas presentaciones.

Cande bajó del escenario y corrió a los brazos de su padre. Se fundieron en un abrazo: él la felicitó, ella le agradeció, y se fue escoltada por un guardaespaldas. "Hoy cantó muy bien", comentó Marcelo entre risas a una amiga que lo saludó.

A las 21:20, el conductor y empresario entendió que era momento de partir, e hizo seña a su mujer e hijos. Salieron de imprevisto y escoltados por tres guardaespaldas.

El show continuó, pero sin Marcelo, que tuvo un pasaje rápido, fugaz y muy perfil bajo por este evento.

Ayer era la noche de Cande y el hombre con más cámara del Río de la Plata dejó de ser el protagonista por unas horas para que brillara su hija.

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