“El Tato” fue al 40 Semanas a increpar a los Algorta por violencia en el barrio

Testigos protegidos revelan detalles de crimen de "barra"

Eran pasadas las 14:30 horas. Welligton Rodríguez Segade (38), un referente de la barrabrava de Peñarol conocido como "el Tato", se dirigió al barrio 40 Semanas a hablar con "los Algorta".

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La Republicana y efectivos de la Zona III realizaron operativos para ubicar a los matadores.

El "Tato", quién vivía en Sayago, tenía familiares cercanos en el 40 Semanas. Por eso tenía motivos, el pasado martes 13, a sentirse muy molesto por los continuos robos, amenazas y líos que supuestamente protagonizaban los Algorta en el barrio. Por eso trató de tener una conversación "mano a mano" con ellos.

Sabía que encontraría a los Algorta cerca de Camino Santos y Dr. Pablo J. Tillaux. En la vereda, "el Tato" comenzó a hablar con sus rivales.

Uno de los testigos protegidos testificó en el Juzgado Penal que un integrante de la banda de los Algorta increpó al "Tato" de acercarse a la zona con el único propósito de generar un enfrentamiento.

La Justicia apeló a la figura del testigo protegido para conocer detalles de lo sucedido porque los vecinos tienen mucho temor a represalias. Ese testigo informa a la Policía que solo declarará en caso de que se proteja su identidad porque teme por su vida. (Ver nota aparte).

Según el testigo, Wellington Segade "aparentemente tenía códigos y no querían que robaran y molestaran a vecinos en el barrio (40 Semanas). Por eso fue a hablar con los Algorta".

El propio Welligton Segade firmó su sentencia de muerte. Levantó su buzo-canguro para mostrar que no iba armado y que el único objetivo de su visita era dialogar para bajar el nivel de violencia en el 40 Semanas, testificó el testigo protegido ante la jueza penal Helena Mainard.

En el 40 Semanas vive la madre del "Tato" y otros familiares directos. Rodríguez Segade, en cambio, residía en Sayago.

Según los pocos testigos que concurrieron al juzgado penal de 14° Turno, uno de los integrantes de la banda de los Algorta sacó un cuchillo y le tiró varias puñaladas a Rodriguez Segade.

Éste trató de esquivar los cuchillazos, giró y corrió por Camino Santos.

Dos miembros de la banda de los Algorta, armados con pistolas de grueso calibre, comenzaron a perseguirlo por Camino Santos.

Los testigos señalaron en el Juzgado que los perseguidores dispararon por lo menos 20 tiros contra Rodríguez Segade. El "Tato" cayó en la esquina de Camino Santos y Dr. Pablo J. Tillaux.

En la cabeza recibió por lo menos ocho disparos provocándole un estallido de cráneo. También tenía impactos de bala en varias partes del cuerpo.

Un informe forense enviado al Juzgado Penal de 12° Turno señaló que "el Tato" había recibido varias puñaladas en su cuerpo.

Allanamiento.

Pocas horas después del brutal asesinato del "Tato", investigadores de la Zona III (Sayago y barrios aledaños) lograron la identidad de uno de los asesinos del barrabrava mirasol.

Mediante una orden de allanamiento otorgada por la Justicia Penal, los policías allanaron ayer una casa ubicada en el barrio 40 Semanas buscando a uno de los matadores de Rodríguez Segade.

El individuo requerido no se encontraba en la vivienda. Sin embargo, los policías hallaron una pistola calibre 7.65 y una arma antigua.

Los investigadores descartaron que esas armas participaron en el crimen de Rodríguez Segade. Sin embargo, la Justicia Penal procesó sin prisión a una mujer embarazada por tenencia ilegal de armas. Los policías que allanaron la casa sospechan que, las armas eran propiedad del hermano de la procesada. Su hermano había salido de la cárcel hacía seis meses.

Una figura legal que ha ayudado a esclarecer diversidad de casos.

Unos 150 testigos protegidos declararon ante la Justicia desde que se creó por decreto esa figura en el año 2000. Nueve años más tarde, el Parlamento aprobó la ley 18.494 que estableció medidas especiales para testigos en investigaciones de delitos efectuados por mafias, entre otros.

Solo en los juzgados especiales de Crimen Organizado, esa figura se utilizó en más de 100 casos, dijo a El País Néstor Valetti, titular de una de esas sedes, en abril de 2015.

En los últimos años, testigos protegidos participaron en expedientes penales muy sonados: la investigación por corrupción de un jefe de Policía de Lavalleja; recientes ajustes de cuentas en el Casabó y en 40 Semanas; el crimen del taxista que fue encontrado en el auto incendiado, y el enfrentamiento entre bandas rivales en Cerro Norte donde balearon móviles policiales con ametralladoras.

Hasta el momento, esa figura ayudó a esclarecer crímenes que podían quedar impunes porque los testigos de esos casos no declaraban por temor a represalias, dijeron a El País operadores judiciales.

La protección de la víctima o el declarante se enmarca dentro de un protocolo que se sigue en forma estricta en los juzgados penales.

El testigo comunica a la Policía que solo declarará en caso de que se proteja su identidad. El juez deberá tomar todas las providencias para mantener el anonimato.

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