JORGE BATLLE (1927-2016): SEPELIO DE UN LÍDER

"Yo fui testigo del coraje sereno y silencioso de Jorge durante la crisis"

Cuatro presidentes en el panteón histórico de los Batlle.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Una compacta multitud acompañó la despedida de los restos de Battle. Foto: Gerardo Pérez

Vivió y murió a su medida, luchando por su Partido y por la Libertad". La frase del exvicepresidente Luis Hierro redondeó una descripción fina de la personalidad humana y política de Jorge Batlle, durante el sepelio del ex- presidente que gobernó al país entre 2000 y 2005.

Dos cuadras de formación militar por la calle Yaguarón aguardaron la llegada de la cureña con los restos de Batlle al Cementerio Central, donde pasó a descansar en el panteón que acoge ahora a cuatro ex- presidentes: Lorenzo Batlle Pacheco, José Batlle y Ordóñez, Luis Batlle Berres y Jorge Batlle Ibáñez. La vieja sirena de El Día, en la esquina de 18 de Julio y Yaguarón, volvió a sonar al paso del cortejo.

Numerosos integrantes de su gobierno, como los exministros Lucio Cáceres, José Villar, Raúl Lago y Martín Aguirrezabala, entre otros jerarcas de entonces, acompañaron a simpatizantes y familiares. También estuvieron presentes antiguos dirigentes colorados ya en retiro, y un nutrido grupo de seguidores y simpatizantes.

"¡Viva el batllismo!", arengó uno de ellos con una bufanda colorada alrededor del cuello. El grito contagió a la gente, agolpada en el extremo sur del cementerio, en la fresca tarde junto al Río de la Plata. Varias decenas de coronas, incluida una de la Presidencia de la República, fueron colocadas sobre el negro mármol que cubre el panteón familiar.

La esposa de Batlle, Mercedes Menafra, acompañada por los hijos de su compañero de los últimos 30 años, Raúl Lorenzo y Beatriz, se colocaron junto al féretro. También allí cerca estaban el expresidente Luis Alberto Lacalle y los senadores blancos Luis A. Heber y Jorge Larrañaga, más los intendentes nacionalistas Enrique Antía y Sergio Botana, y los ex- ministros colorados Didier Opertti y Alfredo Solari.

Previo a la oratoria de Hierro, Menafra arrancó espontáneamente un "¡Jorge, Jorge…!", como lo había hecho a la salida del Palacio Legislativo. La gente se sumó al instante y por varios minutos.

La primera esposa de Batlle, la argentina Noemí Lamuraglia, quien nunca lo vio ganar una elección nacional, estaba a un lado del panteón familiar de los Batlle, rodeada por allegados.

El porvenir.

En su oratoria, Hierro describió la personalidad de Batlle, contó algunas vivencias de sus años como vicepresidente en donde debieron enfrentar la crisis de 2002 y lanzó una arenga partidaria.

"Es un día de tristeza para la República, y de congoja y dolor para el Partido Colorado. Fue un ejemplo de espíritu republicano, pionero de las ideas, de las vanguardias, de los valores".

Destacó el "enorme coraje intelectual" de Batlle, que le hizo "plantear en su propio partido ideas que iban contracorriente: "A un partido colegialista le propuso sustituir el colegiado por la Presidencia; a un partido estatista y dirigista, él le propuso las primeras ideas de apertura económica".

"Con aquel coraje silencioso fue que enfrentó los días difíciles de la crisis del 2002. En esos días, yo fui el primer o segundo testigo del coraje sereno de Jorge Batlle", señaló Hierro. "Solamente pensaba en la vigencia de la libertad, en la vigencia de los partidos", manifestó.

Luego, mirando a Menafra, continuó: "Nunca pensamos que podía morirse, teníamos la impresión de que era inmortal, lo veíamos con esa jovialidad y frescura, y esa capacidad para mirar el porvenir. ¿Quién nos va a hablar del porvenir si no es Batlle?", preguntó Hierro.

"Aprendamos de su vida que ha sido un ejemplo y aprendamos de su muerte, que ha sido un ejemplo. Aun en el momento del entierro tengo que decir: ¡Viva Jorge Batlle!, ¡Viva Batlle, viva el Partido Colorado, viva la República, viva la Libertad!", concluyó.

Finalizando la ceremonia, como corresponde a las honras fúnebres para un dignatario, hubo una salva de 21 cañonazos y el pasaje de tres aeronaves militares Aermacchi T-260.

De entre la multitud surgió espontáneo y a capella el Himno Nacional, luego del cual atronó un mensaje: "¡Fuerza Mercedes, estamos contigo!".

Memorias.

La congoja del sepelio se mezcló con los recuerdos imborrables que el expresidente dejó entre aquellos que mejor lo conocieron. Cada uno de los presentes tenía algo para contar.

El expresidente Luis Alberto Lacalle contó a El País que su madre y la de Jorge Batlle mantuvieron un intercambio muy especial. "Doña Matilde Ibáñez de Batlle era un personaje singular de la vida política, de mucha intensidad en todo lo que hacía. Cuando en el año 1989 me tocó ganar la elección, doña Matilde le envió rosas rojas a mi madre, lo que habla de un país de concordia. Luego, cuando su hijo ya era presidente, mi madre le replicó con un ramo de flores", narró Lacalle.

El ex presidente nacionalista recordó también un hecho que protagonizó doña Matilde. "Cuando resolvimos que no íbamos a estar más en la coalición me llamó doña Matilde y me retó", recordó Lacalle con una sonrisa. "En la vida de Jorge su madre fue muy importante, tenía un carácter firme y su hijo era muy parecido", afirmó.

Edgardo Novick integró la mesa chica de Jorge Batlle durante muchos años. Colaboraba directamente en sus campañas. "En la del año 1999 el publicista Josema Reyes trajo el eslogan: Te canta la justa. Pero a la campaña le faltaba música", recordó Novick. "Encontré un disco del grupo A Dos Velas que me pareció ideal. La canción decía: Me gusta la gente que cuando saluda te aprieta la mano…. Íbamos en el auto y le dije a Jorge que tenía la canción de la campaña, la escuchó 10 segundos y dijo: Es esa", narró.

Tabaré Viera, que presidió Antel en el segundo gobierno de Sanguinetti, recordó que Batlle fue un férreo opositor a la construcción de la Torre de las Telecomunicaciones. Batlle decía que ese dinero se podía gastar en otras cosas.

En ese tire y afloje entre colorados surgió el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI), un proyecto que demostraba que se podía hacer la torre y también hacer planes sociales. "Al poco tiempo yo salí electo intendente en Rivera y él ya era presidente. Hicimos un barrio en Rivera financiado por el PIAI y Batlle fue a la inauguración. Entonces le comenté: Gracias a mi torre y a tu crítica, estamos fundando un barrio nuevo en Rivera".

PINCELADAS DE SU VIDA.

Espontáneo mediador entre China y EE.UU.

La espontaneidad y desfachatez que caracterizaron al presidente Jorge Batlle, lo llevaron a intervenir en un asunto político nada menos que entre China y Estados Unidos. Raúl Lago, secretario de la Presidencia de Batlle, recordó ayer que hubo una visita del presidente de China, justo en un momento en que se había producido un problema con un avión espía de Estados Unidos que había sido capturado por China. Mientras se llevaba a cabo la reunión protocolar en el Palacio Estévez, "en determinado momento, no recuerdo si Batlle o el presidente chino hicieron un comentario en alemán. Y para desconcierto de todos, empezaron a hablar en ese idioma. El mandatario chino le comentó el problema que tenía. Batlle le dijo: ¿Usted no es amigo de Bush padre?. Cuando su interlocutor le respondió afirmativamente, le dijo: Entonces cruce ahora (al hotel), agarre el teléfono, llámelo y dígale que haga un esfuerzo para arreglarle este problema. Pasó el tiempo, y una vez que fuimos a Estados Unidos, se acercó Colin Powell (ex secretario de Estado) y le dijo: Agradezco sus gestiones porque fueron fundamentales para resolver un problema muy difícil".

El dato sobre la nieta de Gelman.

Carlos Ramela, quien fuera integrante de la Comisión para la Paz creada por Jorge Batlle, relató una anécdota de la época en la que buscaban a la nieta del poeta Juan Gelman, Macarena Gelman. En una reunión entre Batlle y Tabaré Vázquez, acompañados por Ramela y Gonzalo Fernández, Vázquez dijo: "Sería muy bueno poder colaborar con la aparición del nieto de Gelman", a lo que Batlle le aclaró: "nieta". Vázquez siguió hablando y dijo: "el nieto de Gelman es importante". "Sí, sí, lo de la nieta de Gelman", respondió Batlle. Ramela contó que a las horas lo llamó Fernández para preguntarle qué sabían porque habían reparado en lo de la "nieta". Ramela destacó "el sentido humanista" de Batlle que quería solucionar "esta llaga abierta que tenía la sociedad uruguaya".

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