DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
En un ambiente de evidente tensión se inició ayer en Miami, Florida, el juicio sobre el caso "valijagate", que involucra a Argentina, Venezuela, Estados Unidos y Uruguay.
El 4 de agosto de 2007 fue incautado un maletín con US$ 800 mil que el ciudadano estadounidense-venezolano Alejandro Antonini Wilson intentaba pasar sin declarar por la Aduana en el aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires.
La audiencia de ayer tuvo su momento de mayor calor y enfrentamiento cuando el defensor argumentó que "el gobierno de Estados Unidos había fraguado una carta simulando que la había enviado el maletero Antonini en la cual pedía al presidente (Hugo) Chávez la suma de US$ 2 millones a cambio de silencio. La nota habría sido entregada al cónsul de Venezuela en Miami".
Momentos antes la acusación había anunciado que poseía una grabación que contenía una conversación en la cual "el acusado y sus cómplices ofrecían en un restorán de Miami US$ 2 millones a Antonini por no abrir la boca sobre el caso".
El fiscal federal Thomas Mulvihill realizó un alegato de una hora, dando cuenta de la serie de pruebas que permitían señalar al acusado, el poderoso empresario venezolano Franklin Durán, de actuar, sin autorización, como agente del gobierno del presidente Chávez en diferentes actividades en territorio de Estados Unidos y de conspirar para evitar que trascendiera el origen y el destino del maletín con el dinero.
Mulvihill adelantó que entre las numerosas pruebas logradas para fundamentar la acusación contra Durán, la fiscalía poseía 32 grabaciones, videos y escritos y la palabra de 30 testigos, entre ellos 17 funcionarios del FBI y del propio Antonini.
Antonini Wilson, desde el primer momento, optó por cooperar con el FBI a cambio del compromiso de que no lo iban a procesar ni detener. En la actualidad se encuentra viviendo en Miami, oculto y protegido a la espera de atestiguar ante el juez federal.
Por otro lado, un riesgo diferente acecha a Antonini. Ha sido requerido por la justicias de Venezuela y Argentina que han gestionado su extradición ante el gobierno de Estados Unidos bajo la imputación de manejo de fondos ilícitos. Hasta ahora las autoridades americanas no han respondido a ninguno de los dos petitorios.
Según dejó entrever el fiscal Mulvihill, en las grabaciones, videos y diálogos Durán reconoce que el dinero incautado estaba destinado a financiar la campaña electoral de la actual presidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y en otros amenaza de muerte a Antonini y a su familia si llegaba a revelar detalles sobre el viaje y el maletín incautado en Buenos Aires.
El abogado defensor de Durán, el conocido penalista de Miami, Ed Shohat, inició la argumentación a favor de su cliente, aclarando que se había radicado en Florida por sus actividades como hombre de negocios, especialmente vinculados a la inmobiliaria y material de construcción, y en ningún momento con la idea de actuar como agente encubierto venezolano y que no admitía que se le señalara como autor de una amenaza a Antonini, al que consideraba un amigo, el que se daba cuenta ahora que lo había traicionado.
Shohat repitió varias veces que Durán en ningún momento presionó a Antonini para que mintiera sobre el origen y destino del dinero ni para que declarara que era el propietario de los US$ 800 mil. "En las conversaciones siempre el que insistía en falsear la realidad era Antonini y no mi defendido", expresó el abogado defensor ante el juez Joan Lenard y el jurado de 12 miembros.
Esta primera audiencia finalizó después que la defensa con vehemencia insistió en la inocencia de Durán y el fiscal Mulvihill expresó que "iba a presentar evidencias para confirmar que Franklin Durán actuó en territorio de Estados Unidos como agente de un gobierno extranjero sin autorización de las autoridades".
Además de Durán han sido acusados los venezolanos Moisés Maionica y Carlos Kauff-mann y el uruguayo Rodolfo Wenseele, que se han declarado culpables y aceptaron colaborar con el gobierno estadounidense. Un quinto acusado, un posible agente de los servicios de inteligencia venezolanos, Antonio José Canchica, se encuentra prófugo. Hasta ahora Durán (40) es el único que insiste en su inocencia.
Según comentarios vinculados al Juzgado Federal, los cuatro acusados de ser encontrados culpables podrían recibir penas máximas de hasta 10 y 15 años de prisión. Los que están siendo juzgados han aceptado cooperar con el FBI, por lo que verían reducida su pena a 4 o 5 años.
Es de señalar que también se puso énfasis en destacar que lo ocurrido en la Argentina, los múltiples viajes de Antonini Wilson tanto a Buenos Aires como a Punta del Este y Montevideo, no son tema de este juicio. Solo podrían ser sacados a luz por el abogado defensor de Durán durante algún alegato para involucrar y pasar mayores responsabilidades al "hombre del maletín" en toda esta intrincada madeja.
Los coletazos de la valija en Uruguay
La aparición del empresario venezolano estadounidense Guido Antonini Wilson en un aeropuerto de Buenos Aires el sábado 4 de agosto de 2007 portando una valija con US$ 800.000 sin declarar, tuvo inmediata repercusión en Uruguay. Dos días después Antonini viajó a Montevideo, horas antes de que arribara el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en visita oficial.
Luego se supo que Antonini había venido a Uruguay al menos seis veces en los últimos dos años.
La primera versión que manejó el gobierno argentino sobre el destino de los US$ 800.000 fue que venían para Montevideo. Esto molestó al gobierno uruguayo, y se tomó esa versión como una jugada de Argentina por el conflicto por Botnia.
De todos modos, los viajes de Antonini a Montevideo, y sus eventuales vínculos con los negocios de Venezuela en Uruguay, hicieron que los partidos de oposición reclamaran explicaciones al gobierno del Frente Amplio. Una de las últimas fotos de Antonini fue tomada en Montevideo, y se lo ve acompañado por la ex embajadora de Venezuela, María Lourdes Urbaneja.