LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

El tendal

Alas Uruguay ha dejado de volar. La línea aérea cooperativa, que surgió del voluntarismo del entonces presidente José Mujica y de los impulsos de la autogestión de vastos sectores del Frente Amplio y de todo el Pit-Cnt, vino a estrellarse —finalmente— contra la realidad.

La aventura terminó como todos sabían de antemano que habría de terminar. El proyecto de los trabajadores no era viable. Lo sabía el equipo económico de la época, comandado por el entonces ministro Fernando Lorenzo. Aquella locura estaba condenada al fracaso. ¿Pero quién se animaba a decirle que no a los trabajadores de la ex Pluna, y explicarles que se habían quedado sin trabajo y que debían procurarse uno nuevo? ¿Quién daba la cara para negar el millonario préstamo del Fondes?

Mujica no estaba dispuesto a pagar ese costo. Prefirió dar esperanzas a los trabajadores, cobijar al engendro que se alimentaba de los dineros de los uruguayos que pagan sus impuestos y derivarle el problema a quien viniera detrás. Si era Lacalle Pou o si era Vázquez a él poco le importaba. Alguien, que no sería él, debería cortar la asistencia al alocado proyecto y ser "el malo de la película". Él ya andaría, para entonces, filosofando por el mundo.

El de Mujica fue un plan perfecto, aunque solo para sus intereses. Los trabajadores asumieron compromisos que no podrán cumplir y algunos pusieron como garantía sus pocos o muchos bienes para respaldar los créditos concedidos por el Fondes. ¿Alguien cree que habrá voluntad política para ejecutar esas garantías de trabajadores? ¿Piensa alguien que el Pit-Cnt lo permitirá? No seamos ilusos. Los recursos volverán a salir del bolsillo de todos los uruguayos que trabajan y aportan.

¿Y las empresas afectadas? Se dice que algunos de los afectados por las deudas de Alas U ya habían sufrido en carne propia el desastre de Pluna. Que hay deudas de cientos de miles de dólares con el Aeropuerto de Carrasco, con la empresa Candysur y con varios proveedores. ¿Es así? ¿Quién va a dar la cara por esas deudas? ¿Alguien las pagará o para esas empresas la aventura del Pepe saldrá, otra vez, muy cara?

¿Cuánto nos costará a cada uruguayo el sueño de Alas U? ¿Acaso los que hemos venido financiando con nuestros impuestos esta locura no tenemos derecho a saber cuánto dinero nos ha salido la imprevisión de algunos y la conveniencia política de otros?

¿Otra vez, como con Ancap y Alur, pagaremos los nabos de siempre, como muy bien definió alguna vez Tomás Linn, mientras quien tomó estas pésimas decisiones con dinero ajeno sigue trabajando de predicador por el mundo?

¿Tomarían los funcionarios decisiones tan desacertadas si debieran responder con su patrimonio por estos desastres?

¿Aprobaría alguien un proyecto como el de Alas U si hubiera un peso propio invertido en ese desatino?

¿Cómo es posible que se erre tanto y no pase nada, que se pierda alegremente el dinero de los contribuyentes y todos sigan como si nada, mientras queda el tendal de damnificados por tanta impericia y populismo?

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