Patagonia en estado de alerta; una capa de ceniza cubre pueblos enteros

Temen tercera erupción volcánica

La actividad del volcán chileno Calbuco todavía no ha finalizado y el proceso podría llevar semanas, advirtieron ayer en Argentina.

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La ceniza cubre pueblos enteros. Foto: La Nación / GDA

Las autoridades chilenas ordenaron ayer la evacuación inmediata de unas 2.000 personas de tres localidades del sur, al tiempo que las cenizas empezaban a precipitarse en localidades próximas a Buenos Aires.

Según los expertos, podría volver a producirse una erupción de iguales características en cualquier momento.

En Río Negro, una de las provincias del sur argentino más afectadas, anoche se debatía sobre suspender o no los comicios para elegir gobernador, legisladores y alcaldes locales, previstas para el domingo, en medio del movido año electoral que atraviesa Argentina.

Jordi Aguiar, un joven uruguayo que reside en Neuquén, dijo a El País que ayer "se suspendieron las clases" y que "se mantienen los servicios esenciales".

"Las autoridades sanitarias hicieron un llamado a la calma. Las cenizas no son tóxicas, aunque irritan los ojos y provocan sequedad de boca y garganta", agregó.

En los aeropuertos patagónicos de Bariloche, Chapelco y Neuquén, no despegaron ni arribaron aviones, lo que impacta la actividad turística de la región. Jerarcas de la salud recomiendan que "se utilicen barbijos y antiparras y que no se efectúen deportes al aire libre", dijo Jordi Aguiar.

El uruguayo reside en una provincia donde hay producción frutícola, y "se está evaluando si las cenizas causaron daño o no a la producción", dijo, y precisó que los efectos de la erupción volcánica "no han sido tan graves como los de la erupción del volcán Peyehué en 2011. Aquel año, hubo una capa de 60 centímetros de cenizas en la calle, y hoy oscila entre 10 y 15 centímetros", afirmó.

Partículas de vidrio.

En Uruguay, según dijeron especialistas consultados por El País, el agro no ha sido afectado y, en cambio, podría verse favorecido "si las cenizas se mantienen en la cantidad y dimensión que vienen teniendo". Las tierras productivas recibirían un "abono" natural, explicaron.

Rossana Muzzio, doctora en Geología y docente de la Facultad de Ciencias, explicó que la ceniza volcánica está compuesta por micropartículas de lava que al contacto con el aire se solidifican, generando "vidrio volcánico".

"La composición es como la del cuarzo, salvo que en lugar de la fase cristalina se transforma en vidrio por el rápido enfriamiento. Es como si fueran micropartículas de vidrio en suspensión. Son cenizas impalpables, de muy baja densidad y demoran días, meses y hasta años en caer por su propio peso", indicó la experta.

En el entorno volcánico la zona fue evacuada ya que cuanto más cerca se está de la erupción las partículas son más grandes, mientras que al alejarse son más finas y las traslada el viento, señaló Muzzio.

"Si tenemos en cuenta que es un material altamente abrasivo, depende de la concentración de cenizas, pero pueden surgir problemas respiratorios o en la visión porque las partículas pueden entrar en los ojos", advirtió la científica.

Con respecto al efecto que esas cenizas volcánicas pueden tener en los cursos de agua, Muzzio señaló que "todo depende del volumen, las partículas menos densas teóricamente van decantando lentamente hacia el fondo. En esos casos, los que más corren riesgo son los animales que beben agua de los ríos o los abrevaderos", destacó.

Beneficios.

Curiosamente, la erupción podría ser beneficiosa para la producción agrícola. "Si es poca la caída de material, tiene un efecto benéfico puesto que ese vidrio rápidamente se transforme en otros minerales en contacto con el suelo. Se produce un intercambio con el suelo, se mejora la retención del agua y se extraen elementos que pueden ser nocivos", explicó.

El volcán Calbuco se ubica en el límite de las comunas de Puerto Varas y Puerto Montt, entre los lagos Llanquihue y Chapo, en la región de Los Lagos (a 1.000 kilómetros de Santiago), y tiene en su entorno a las localidades de Ensenada, Alerce, Colonia Río Sur, Correntoso y el camino internacional entre Puerto Varas y San Carlos de Bariloche (Argentina).

Después de las dos potentes erupciones del miércoles y jueves, que levantaron una pluma de cenizas de más de 15 kilómetros, una inmensa fumarola volvió emerger ayer desde el macizo.

Un gran número de rutas en las provincias patagónicas, cercanas a la zona de erupción del volcán chileno, del otro lado de la cordillera de los Andes, estaban intransitables.

Las ciudades de Bariloche, Villa La Angostura y San Martín de los Andes, sitios turísticos emblemáticos de la Patagonia argentina, se encontraban sin clases ni administración pública, así como con algunos comercios y bancos cerrados.

En Bariloche, además, el lago Nahuel Huapi, conocido por su color azul bien intenso, su flora y su fauna, se encontraba cubierto por cortina difusa semitransparente de ceniza.

Una industria que está expuesta a los efectos de la actividad volcánica, en el sur de Chile, es la de los salmones.

En el área de riesgo existen 25 millones de peces, es decir, un 83% del total de la producción en agua dulce.

La Patagonia

El sur de Chile y de Argentina quedó ayer bajo una gruesa capa de cenizas volcánicas. Las primeras señales aparecieron en los coches aparcados en la calle a la hora 22.00 del miércoles en la zona turística de San Carlos de Bariloche. Varias regiones chilenas y provincias argentinas decretaron la alerta roja ante la posibilidad de que se produzca una nueva erupción. Estaba previsto para este domingo en la provincia de Neuquén se desarrollaran elecciones locales. Tres partidos de oposición reclamaron cambiar el día de la jornada cívica, en tanto el gobernador Jorge Sapag resolvió seguir adelante con el proceso electoral.

Andinista perdido en medio de la erupción

El andinista chileno Waldo Flores se encontraba a poca distancia de la cima del volcán Calbuco cuando entró en erupción el miércoles 22. "Nos detuvimos con mis amigos a comer algo. Sentimos ruidos subterráneos y vimos la nube encima del volcán. Tiramos nuestras mochilas y comenzamos a correr", dijo Flores al portal de noticias chileno "Cooperativa". Agregó que se acalambró al poco tiempo. "Les dije que siguieran ellos. Vino el aluvión de cenizas y me agarré a unas ramas. Sentí mucho frío y me perdí", dijo.

Mercedes Sáenz Rosas vive a cuatro kilómetros de Junín de los Andes, una de las localidades más afectadas por la ceniza que se produjo luego de las erupciones del volcán Calbuco. "Nos despertaron las explosiones, fue raro. Sabíamos que había hecho erupción el volcán y cuando a las 2 (de la madrugada) nos asomamos ya empezamos a ver caer ceniza. Para las 7 estaba todo oscuro, y comenzó a amanecer recién a las 13, después del mediodía".

ABRIL DE 1932

Cuando Montevideo se cubrió de cenizas

Hace 83 años, el 11 de abril de 1932, Montevideo se vio alfombrada por la ceniza volcánica tras la erupción simultánea de seis volcanes chilenos, entre ellos "El descabezado". Los capitalinos prefirieron permanecer en sus casas cuanto fuera posible, ante las molestias que provocaba el andar al aire libre soportando los efectos de aquel polvillo que se adhería a la ropa.

Fue el episodio de mayor impacto que se vivió en Uruguay y en la vecina orilla. En Buenos Aires, todo aparecía uniformado de gris: calles, árboles, techos, toldos de negocios, balcones, plazas, vehículos, el cabello y la ropa de las personas y hasta los perros y los animales del zoológico. La singularidad del fenómeno dejó perplejos a los porteños, sobre todo aquellos que vieron sus efectos sobre la Plaza de Mayo. Los más veteranos, que entonces eran niños, recordaban ese episodio en una nota que el periodista Alfredo Moroy realizó para El País Viajes hace cinco años.

En Argentina, en algunos lugares cayó una tonelada de ceniza por hectárea.

La señora Blanca Consigliere de Sticco, que contaba 22 años en aquel episodio y vivía en Banfield, recordó que el polvo, que duró tres días, cubría incluso los muebles.

"Lo que mejor recuerdo es que mi madre me pedía que fuera al techo o a la calle a juntar la ceniza. También se recogía de los techos de los trenes que llegaban desde el Norte. ¿Sabe por qué? Porque servía para limpiar ollas, sartenes o cualquier cosa metálica. Fue un regalo del cielo. No tuvimos necesidad de comprar Pulidor durante varios meses".

En General Pico (La Pampa, a 780 km de Montevideo), un veterano también recordó el fenómeno que afectó al campo. "Yo estaba ordeñando las vacas en el campo donde vivía, en Victorica. No me acuerdo bien cuando cayó... Vi que caía polvo blanco del cielo… Caía arriba de las vacas, y yo le toqué el lomo a la que estaba ordeñando para ver qué era ese polvo. Creía que era talco, pero era ceniza".

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