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Tecnología: un asunto de veteranos

En el Día del Abuelo, el Plan Ibirapitá entregará hoy las primeras tablets a jubilados, pero su incorporación al mundo digital ya lleva algunos años. Hijos y nietos suelen ser la fuente preferida de aprendizaje, aunque también hay docentes, academias y centros estatales a los que se puede recurrir.

En Nexolan: Academia de Informática para Adultos, en la calle 8 de Octubre, la profesora explica que hay dos formas de pasar las fotos a la computadora: con un cable o una tarjeta de memoria. "¿Desde este se puede pasar fotos?", pregunta Manuel señalando su celular, mientras Teresa coloca una memoria mini SD a un adaptador que le permita abrir los archivos en su computadora.

La academia tiene unos cien alumnos y el promedio es de 75 años. Gabriel Aliskevich, director del centro, explica que no se admiten menores de 50 para que los veteranos se sientan cómodos. Es que enfrentarse a una computadora por primera vez no es fácil, y puede inspirar temor y vergüenza. "Siempre está el miedo de que van a romper algo o borrar todo. Al principio incluso piensan que un virus informático puede romper un elemento físico", dice.

Profesora que enseña a alumnos de la academia en 8 de Octubre. Foto: A.Colmegna.
Profesora que enseña a alumnos de la academia en 8 de Octubre. Foto: A.Colmegna.

La academia tiene 14 turnos que funcionan de lunes a jueves, y el viernes es el día libre en que los alumnos pueden ir a practicar. Los cursos duran de uno a tres meses, y tienen como objetivo aprender a manejarse y comunicarse. En el primer módulo aprenden nociones básicas —Windows, Google, correo electrónico, redes sociales—; en el segundo aprenden traspaso de información; y en el tercero, compras y servicios electrónicos. Ver películas por sí solos, comprar y pagar facturas online, ver análisis clínicos y coordinar hora con el médico son tareas sencillas para el usuario promedio, pero para un adulto mayor significan autonomía. Los cursos también funcionan como elemento de socialización. Los alumnos entablan amistad —virtual y real— y organizan reuniones.

El mundo digital puede ser intangible y difícil de asimilar. "¿Cómo salgo de esta página?", es una típica pregunta de los primerizos. "Hay miles de caminos para llegar a un mismo lugar, por eso cuesta un poco cambiar la cabeza y entender que no es algo lineal", dice Aliskevich. Pero se logra.

Según Aliskevich, los alumnos ven los beneficios de la tecnología en sus hijos y nietos, y quieren probar. "Muchas veces vienen con la idea de que la computadora está asociada al trabajo, y ninguna publicidad está dirigida a ellos. Si a eso le sumás que en la mesa todo el día se habla de internet, es lógico que se sientan excluidos".

Con el anuncio de entrega de tablets, varios curiosos se acercaron a preguntar, y se esperan más. "Es mucho más sencillo para ellos usar una tablet que una notebook, no tenés muchos botones y es más cómodo", dice.

Alternativas.

Otros optan por aprender con un profesor particular. Rodolfo Guerra, docente de informática a domicilio, dice que la mitad de sus alumnos están en un rango etario de más de 60 años. Y la proporción crece. "Creo que para ellos lo más importante es no quedar marginados del entorno; quieren tener contacto con las nuevas generaciones."

Siempre se está a tiempo de aprender, dice, y como ejemplo pone el caso de una señora que, a los 88 años, fue finalista en un concurso de CorelDRAW.

A nivel estatal, los 125 centros MEC de todo el país ofrecen cursos de alfabetización digital, y hasta el 2014 contaban con 60.000 alfabetizados. En el Interior, el perfil de los cursos es más heterogéneo, pero en Montevideo domina la tercera edad.

Los programas cuentan con un módulo básico y otro avanzado de diez clases cada uno. "El programa no está diseñado para usar las máquinas como una herramienta funcional a una actividad productiva, sino como una herramienta que le permita a la persona ejercer sus derechos en el mundo digital", dice Carla Margenat, referente del Plan Nacional de Alfabetización Digital.

Para Mónica Lladó, directora del Instituto de Psicología Social de la Universidad de la República, el principal obstáculo de los mayores es su propia subjetividad, influida por el imaginario popular que existe sobre la vejez. Muchos tienen el preconcepto de que la tecnología no es para ellos, o que se van a aburrir. Y ese "viejismo" es un factor que hay que ignorar. Según Lladó, estudios de la Universidad demuestran que los adultos mayores no tienen problemas para aprender cosas nuevas. Y aunque el aprendizaje puede requerir más tiempo, con paciencia y una correcta pedagogía se logran resultados.

Testimonios.

Lo que genera bastante unanimidad es la repercusión que la tecnología tiene en la calidad de vida.

El teléfono interrumpe a Alberto Anelo (85), quien navega en su casa, leyendo sobre los viajes de Cristóbal Colón. Alberto dedica unas dos horas del día a estar conectado, lo cual "en horas de jubilado es bastante poco", dice. La última incorporación a su acervo digital es Waze, un navegador de GPS que desde su smartphone le permite averiguar la mejor ruta hacia un destino. Estos descubrimientos le hacen la vida más fácil y no podría volver atrás.

A Susana Buzó (85) le pasa un poco lo mismo. Aunque no era una neófita en tecnología, cuando sus nietos le regalaron una tablet, medio en broma y medio en serio les dijo: "Me hubiesen regalado un limonero". Hoy forma parte de su rutina, y lo que más disfruta es mirar series y películas. Ahora está siguiendo la serie española El Tiempo entre Costuras.

Vía Skype, mantiene contacto diario con su hija menor que vive en Malmö, Suecia, y mediante "un programa" recorre las calles de esa ciudad. Ella no ve que las personas mayores tengan miedo a la tecnología. De hecho, casi todas sus amigas manejan una computadora. "Si no, quedás aislada", dice.

Y probablemente tenga razón.

Los mayores y el uso de internet.

Según los resultados que surgen de la última Encuesta de Usos de las Tecnologías de la Información y Comunicación, elaborada por el INE, un 21% de los uruguayos usuarios de internet son mayores de 65 años.

También son mayores de esa edad el 21% de los que usan computadora, el 8,4% de los que usan smartphones, y el 3,9% de los usuarios de tablets.

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