DRAMA EN EL HOGAR SER

Suspenden las visitas conyugales en el Inisa

Sindicato denuncia casos de extorsión sexual entre internos.

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Los internos del Hogar Ser mantenían relaciones sexuales dentro de su celda. Foto: F. Flores

Hace una semana el Instituto Nacional de Inclusión Adolescente (Inisa) suspendió las visitas conyugales a los internos mayores de edad que se encuentran alojados en el Hogar Ser, según confirmaron a El País fuentes de la institución.

Ese hogar es una de las reparticiones de Inisa que atiende a los mayores de 18 años que cometieron delitos graves siendo menores de edad. Hasta el día de ayer había 16 internos. El 9 de enero se fugaron tres menores por lo que fue separado del cargo el director.

El titular del centro es quien resuelve quién puede recibir visitas conyugales. El Hogar Ser es el único habilitado para este tipo de actividades.

Por otro lado, las autoridades del Inisa pudieron comprobar que los internos así como mantenían relaciones sexuales en un espacio destinado especialmente para ello, también lo hacían dentro del celdario en el momento de la visita común.

"Llegó un momento en que el sistema se distorsionó. En determinado momento entraban al mismo tiempo varias personas para la visita conyugal, por lo que se concretaban en cualquier lado, por ejemplo en las propias celdas a la vista de todo el mundo", dijo un informante de la institución oficial.

La implementación de estas prácticas se venía produciendo desde el mes de diciembre pasado y su aplicación generó un desborde que culminó con los privados de libertad manteniendo relaciones sexuales con sus parejas dentro de las celdas, según denunció el sindicato de INAU (Suinau) que representa a los trabajadores del Inisa desde su fundación.

Extorsión.

El presidente del Suinau, José Lorenzo López, aseguró que el sindicato denunció ante la Comisión de Población y Desarrollo que las visitas conyugales se estaban desarrollando sin el marco legal adecuado.

"Si bien no hay una prohibición, tampoco se puede hacer al voleo y en un servicio que está descontrolado, puede llevar a situaciones de tensión entre los propios gurises", afirmó.

Una vez que el asunto fue denunciado, el Inisa realizó una reglamentación sobre las visitas. "Es algo que quieren imponer pero no está en conocimiento de los trabajadores, se habilita el espacio para hacer las visitas y se dan a conocer en los medios de comunicación. Nada de eso tiene un sustento normativo que lo avale", aseveró López a El País.

El sindicalista indicó que las visitas conyugales sucedían sin la participación previa de los trabajadores de Inisa porque había un "sistema de autogestión a cargo de los propios internos".

López destacó que este sistema llevó a que los "gurises más grandes extorsionaran a los más chicos". De hecho, el Suinau denunció la situación ante la Cámara de Representantes y pidió que se iniciara una investigación.

En concreto, el sindicato entiende que los privados de libertad más poderosos podrían haber llevado a otros reclusos, con menos fuerza en la lógica carcelaria, a que obligaran a sus hermanas o familiares a mantener relaciones sexuales bajo el sistema de visita conyugal.

"Pedimos que se investigue porque no tenemos una forma de comprobarlo del todo. En algunos casos los gurises con más poder ahí adentro y para cobrar algunos favores de otros gurises los extorsionan pidiendo que traigan a la hermana para mantener relaciones con ellos. Nosotros dimos la información al Parlamento para que se investigara y eso consta en las actas taquigráficas. Antes de fin de año quedaron en ir a visitar los servicios pero hasta ahora no fueron", aseveró el sindicalista.

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