LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

La sordera de Vázquez

No debería, pero pasa. A veces los entornos cuidan tanto a los presidentes, toman tantos recaudos para que nadie les diga en la cara lo que no quieren escuchar, que terminan por aislarlos de la realidad.

Es lo que le pasó a Váz-quez. El pretendido "Gobierno de Cercanías", tanta veces proclamado por él, nunca fue tal. Fue una estrategia para que, en un momento de bajísima popularidad del presidente, se lo pudiera mostrar junto a la gente, estrechando manos y siendo aplaudido por una audiencia cuidadosamente elegida.

Quince días antes se mapeaba la realidad y se recibían solicitudes de audiencia. Dos días antes, todos los funcionarios se reunían en privado con quienes tenían algo que reclamar. Recién luego llegaba Vázquez, que ante los medios enumeraba logros pasados y escuchaba aplausos de públicos afines, tocaba el tamboril, se sacaba fotos con escolares y se volvía a la capital. Pero de cercanía, nada. Ningún baño de realidad. Y cero contacto con los problemas reales, esos que su entorno se cuidaba muy bien de evitarle.

Por eso en octubre, cuando las gremiales agropecuarias comenzaron a pedirle una audiencia para llamar su atención acerca de lo que se empezaba a gestar en el campo, el presidente no escuchó. Respondió, con soberbia, que no tenía tiempo. Y que el encuentro se daría recién en algunos meses.

Al presidente lo mapearon mal. Nadie le dijo lo que se estaba gestando. No tuvo un ministro que tuviera el pulso de la situación (Aguerre no fue siquiera a la última ExpoPrado, y está renunciado hace meses). No tuvo operadores que le encendieran las luces correctas. No tuvo en diputados e intendentes frenteamplistas oídos atentos.

Lo dejaron solo. Y cuando se dio cuenta de la gravedad de la situación, ya era demasiado tarde para operar sobre la realidad.

Tampoco entonces reaccionó como debía. Primero, dijo que revisaría su agenda al regresar de sus vacaciones para recibir a las gremiales en febrero o marzo. ¿No era acaso una emergencia como esta motivo suficiente para que el presidente dejara unas horas de lado sus vacaciones y citara de urgencia a las gremiales agropecuarias en Anchorena y se pusiese al frente de la situación? ¿Por qué no hizo? ¿Por soberbia, de nuevo? ¿Por mala lectura de la realidad, de nuevo?

Finalmente, apareció y, de apuro y en medio de fuertes movilizaciones en todo el país, apareció frente a las cámaras. El presidente, hay que decirlo, lució cansado (el día en que volvía de las vacaciones) y sin respuestas. Para peor, pidió eficiencia a los arroceros, que le recordaron rápidamente lo ineficiente que es el Estado que el presidente lidera.

Vázquez ha hecho, hasta el momento, todo mal. Primero, mostró que estaba aislado de la realidad. Después demostró sordera cuando las gremiales quisieron advertirle. Luego, soberbia para ponerse al mando en medio de sus vacaciones. Y finalmente, una pobre estrategia cuando finalmente asumió su responsabilidad.

¿Alguien puede avisarle al presidente que él, su gobierno y el país todo están en problemas?

Sería prudente. Mantenerlo aislado tiene estas desgraciadas consecuencias. Y al final, sale más caro.

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