UNA MISIÓN COMPARTIDA

Sophia, una red de ayuda a "centros educativos frágiles"

En menos de un año se duplicó la cantidad de colegios que ingresaron.

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La fundación surgió en 2014 para acobijar a colegios católicos. Foto: fundacionsophia.net

Transcurrieron casi tres años desde el nacimiento de la Fundación Sophia y a estas alturas ya puede comprobarse un explosivo aumento de la cantidad de colegios católicos pobres, en general pequeños, que han pedido incorporarse.

El 1° de septiembre de 2014 comenzó la aventura, el proyecto, con 2 colegios, en 2015 se agregaron 2, en 2016 otros 4 y este año se cuenta con 17, en Montevideo 9 y en el interior 8. En total, se está abarcando a 3.400 alumnos.

El año pasado, había solo un colegio y liceo con Ciclo Básico y en 2017 ya hay cuatro que cubren esa parte de la formación secundaria y uno que ofrece el bachillerato.

Todos los directores de esos colegios y liceos saben que la fundación no los va a socorrer con partidas de dinero, se creó con apenas diez mil dólares, el monto exigido por ley.

Sin embargo, aspiran a integrarse a una red que los potencie, cimentada por una administración eficiente que busca optimizar los pocos recursos para, por ejemplo, mejorar la negociación al momento de realizar compras o de contratar los servicios necesarios en un centro educativo.

El padre Julio Fernández Techera, director ejecutivo de la fundación y en la actualidad rector de Universidad Católica, dijo a El País que "este crecimiento tan grande muestra la gran necesidad que había de una fundación como ésta. El hecho de que más colegios pidan realizar convenios o ingresar a la fundación se debe a que a los colegios de zonas populares les falta mucha experiencia y recursos para tener una administración más profesional, los directores están muy solos".

Educación y obras.

Además de establecer esos pilares o sostenes con una gestión administrativa profesional, la fundación pretende apoyar la innovación educativa, la implementación de planes de mejora, y la excelencia pedagógica.

En tanto los colegios, aun integrando la fundación, deben ser autosuficientes al tiempo de cubrir sus costos básicos operativos, (los de salarios, luz, agua o teléfono), el hecho de estar en la red les permite beneficiarse.

Por ejemplo, de los fondos que consigue la fundación (donaciones de empresas y de particulares) para las reparaciones o el cuidado de los edificios y las instalaciones.

"Hicimos un acuerdo con el estudio de arquitectos Collet-Neri para tener a alguien que nos ayude a conocer cada uno de los edificios y para que las obras que hagamos de mejora estén dentro de un plan maestro, para saber a dónde vamos y cumplir con todas las exigencias: que estén regularizadas, que cumplan con los requisitos de la Intendencia y de las autoridades de la Enseñanza".

En cuanto al logro de la excelencia pedagógica, el director explica que esa meta implica también una colaboración con la educación global.

"Estamos intentando aportar no solo a nuestros colegios sino también a la educación en general, porque dedicamos muchos recursos a la formación de los maestros, que en su mayoría trabaja también en la educación pública. Es parte de nuestra filosofía que todo lo que se aprende en la fundación puede llevarse a cualquier institución, no queremos tener algo exclusivo", afirma.

En esta área de trabajo, la fundación cuenta en el Cerrito con un centro de innovación pedagógica que brinda cursos gratuitos a docentes de todo tipo de centros educativos. Allí se dan cursos de capacitación a los que asiste gente de los CAIF, de clubes de niños, de escuelas y liceos públicos.

En relación a la innovación educativa, para enseñar matemática, por ejemplo, en los colegios de la fundación el año pasado comenzó a implantarse el método Singapur, que llegó a 8 colegios en donde ahora se avanzó hasta 3° de Primaria.

Cuando se implementa por primera vez va desde los 4 años de edad hasta 2° de escuela, como puede comprobarse en otros 7 colegios. Y paulatinamente se llegará al 6° grado.

Junto a la matemática, para la fundación las otras dos disciplinas principales a atender con especialísima dedicación son el español y el inglés. Para la enseñanza de este segundo idioma mencionado, se hizo un acuerdo con el International House London Institute.

"Ellos nos orientan, evalúan; no en todos los colegios tenemos la misma carga horaria, pero lo que queremos es que las horas que se tengan de inglés realmente sirvan. Es una apuesta que tiene sus dificultades porque el mercado de profesores de inglés es muy competitivo, no es fácil tener buenos profesores pero conseguirlos para todo el país es el reto que tenemos", sostiene el director ejecutivo Fernández.

Metas y límites.

Otro asunto a reforzar en todos los colegios es la tecnología, las nuevas herramientas de estudio. Y en eso, como en todas las propuestas, la fundación expresa basarse en la idea de que "no hay una educación pobre para pobres; la educación tiene que ser de calidad para todos; el inglés, al igual que la tecnología, es parte de la alfabetización de cualquier persona, también en los barrios populares o en las localidades pequeñas".

Hasta ahora, la fundación no ha podido acceder a todas las solicitudes de ingreso de los colegios, algunos de esos aparecían sin capacidad de autosustentarse, con una situación de déficit muy marcada.

La tarea pastoral con alumnos y padres y la educación en las aulas.

Un propósito confeso de la Fundación Sophia es reafirmar la identidad católica de los colegios, así como el trabajo con las familias de los alumnos.

Se busca que los colegios sean centros de evangelización para los niños y jóvenes, pero también para los más grandes. "Como las congregaciones religiosas han disminuido mucho, muchos colegios se han debilitado, unos han cerrado y otros quedaron en una situación frágil. Entonces, el objetivo de la fundación es fortalecer estos colegios con la tarea educativa y evangelizadora de la Iglesia", dijo a El País el director ejecutivo de la fundación, el padre Julio Fernández Techera.

La organización religiosa nació en el año 2014, por iniciativa del arzobispo de Montevideo, el cardenal Daniel Sturla, que se había visto muy afectado ante el cierre en 2012 del Colegio de la Misericordia, del Paso Molino.

En 2016, cuando empezaron a llegar pedidos de distintas localidades de varios departamentos, fue que aquello que se había pensado para Montevideo mereció "una especie de Capítulo Interior". Ahora la fundación está presente en 6 diócesis de Uruguay.

POR LA EDUCACIÓN.

Desde el Borro y Aires Puros a Malvín.

Para el director ejecutivo de la Fundación Sophia y actual rector de la Universidad Católica, el padre Julio Fernández Techera, al referirse a los colegios de Montevideo que se han ido integrando a la red, lo mejor es hablar de centros educativos ubicados en zonas populares, porque no todos se sitúan en barrios carenciados o vulnerables, aunque cobren cuotas bajas y tengan muy pocos recursos.

Unos están en Gruta de Lourdes, en el Borro, en Ituzaingó, en Aires Puros, en Villa Prosperidad y otros en el Cerro, Cerrito, en la Unión o en Malvín.

Además de llevarse hasta ellos el método Singapur de aprendizaje en Matemática, o las horas de inglés intensivo, en esos colegios, en lo que denominan la formación y desarrollo de las "competencias del siglo XXI", se aplica la filosofía de las pedagogías activas, en particular el "aprendizaje basado en proyectos" de carácter colectivo.

El gusto de aprender y la sabiduría del creador.

El Centro Sophia de Innovación Pedagógica está en el Cerrito de la Victoria, muy cerca de la cuenca de Casavalle, en el Colegio Elisa Queirolo de Mailhos.

A través de convenios con universidades, centros de innovación de otros países, institutos de formación, obras sociales barriales y otros organismos, brinda cursos de perfeccionamiento profesional para docentes, lleva adelante evaluaciones de los aprendizajes en los centros educativos que lo solicitan, propone planes de mejora pedagógica y realiza consultorías de diagnóstico y asesoramiento a múltiples centros educativos formales e informales.

Sobre su nombre, que es el de la fundación, en su web se dice que "La Sophia con mayúscula es Dios mismo, la Santa Sofía o Hagia Sophia. La famosísima iglesia de Estambul no está dedicada a una mujer santa que se llamó Sofía, —aunque hay una Santa Sofía del siglo II—, está dedicada a la Sabiduría divina que creó todas las cosas y las orienta".

En griego, sophia significa sabiduría, y en latín es sapientia, que proviene del verbo sapere, gustar.

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