PROGRAMA DE VOLUNTARIADO DE LA FIFA

Voluntarios uruguayos en el Mundial

Gonzalo Álvarez y Fabián Galico entre 17.000 jóvenes de todo el mundo que irán a Rusia.

El estadio de Samara donde jugará Uruguay su primer partido. Foto: AFP
El estadio de Samara donde jugará Uruguay su primer partido. Foto: AFP

Vivir la Copa del Mundo desde adentro: esa es la oportunidad que tendrán dos uruguayos —Gonzalo Álvarez y Fabián Galico— que estarán entre más de 17.000 voluntarios de varios países trabajando en el Mundial 2018.

El camino hacia Rusia de estos dos jóvenes comenzó hace casi dos años cuando se inscribieron en el Programa de Voluntariado de la FIFA para trabajar durante el campeonato. Los organizadores recibieron en total 176.870 solicitudes, un número que batió el récord histórico de los mundiales.

En el caso de Fabián Galico (26 años, economista), fue un amigo el que le avisó de la oportunidad. "Me comentó que estaba abierta la postulación, me copó la idea, me pasó el link y me inscribí. Fue a mediados de 2016 y faltaba muchísimo para que fuera aceptado. Era como una gran ilusión y un sueño ser seleccionado pero sabía que debía pasar por varias etapas", contó Galico a El País.

Gonzalo Álvarez (22 años, estudiante de Relaciones Internacionales) contó que él había entrado en la página web de la FIFA y allí vio la oportunidad de inscribirse.

"Yo ya había ido al mundial de Brasil en 2014 pero como hincha; para esta edición me pareció buena idea ser voluntario y poder vivirlo desde otro lado", explicó Álvarez.

Se requería tener conocimiento del idioma inglés y ambos tuvieron que rendir una prueba para comprobar su nivel. También debieron realizar una videoentrevista, en la que se les consultó sobre sus motivaciones para participar en el Mundial así como sus experiencias en el ámbito laboral, académico y de voluntariado. "Cada cierto tiempo enviaban mails para confirmar que siguieras interesado porque había pasado un largo período desde la inscripción", explicó el estudiante.

Confirmación oficial.

A fines de 2017 un nuevo correo les informó sobre las distintas funciones en las que podían colaborar los voluntarios. Se les pedía que eligieran dos, y que escogieran dos ciudades en las que deseaban estar.

Álvarez eligió la ciudad de Rostov del Don, no solo por su belleza sino porque en ese lugar estará jugando su segundo partido Uruguay contra Arabia Saudita el 20 de junio. Entre las tareas, escogió "Media operation" (operación de medios) que consiste en "generar un buen ambiente para el trabajo de los periodistas que llegarán a la ciudad de todas partes del mundo".

"Estaré en la sala de prensa, en las conferencias, en las tribunas donde están los periodistas o en la cancha donde están los fotógrafos. Estaré encargado, entre otras cosas, de dar las acreditaciones y ordenar la sala y los asientos donde se darán las conferencias de prensa. Básicamente estaré a disposición de los periodistas", explicó.

Álvarez estará desde el 10 de junio al 4 de julio, fecha en el que se jugará el último partido en la ciudad que será sede de los octavos de final.

Galico, en tanto, fue asignado a la ciudad de Samara donde también jugará Uruguay.

"Estaré en el área de servicio a los equipos. El trabajo va a consistir en ayudar a organizar las reuniones de las selecciones, a preparar el equipamiento deportivo de los jugadores en el vestuario y en los entrenamientos", contó el economista desde Australia, donde reside desde hace un año.

También estará encargado de prestar asistencia en el alojamiento de los jugadores y de los jueces, y del transporte desde y hacia los estadios y aeropuertos.

Unos días antes de comenzar el evento, los 17.000 voluntarios de varios países tendrán un entrenamiento final en el que recibirán detalladas explicaciones de las tareas que deberán desempeñar.

Alojamiento gratuito; pasaje no

Los voluntarios deberán abonar el pasaje hasta Rusia, mientras que el alojamiento, los traslados internos y la alimentación durante los turnos de trabajo, corren por cuenta de la organización. En el caso de Gonzalo Álvarez, se alojará en las instalaciones de la Universidad de Rostov.

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