SOCIEDAD

Viven en la calle, se juntaron y ahora piden eliminar ley de Faltas

Tras el aumento sostenido de la población en situación de calle, piden cambiar a un modelo de casas autogestionadas.

Colectivo de personas en situación de calle. Foto: Gerardo Pérez
El colectivo Nitep surgió de las discusiones en la sala de informática de la Facultad de Ciencias Sociales de UdelaR. Foto: Gerardo Pérez.

Una carpa blanca llamaba la atención de varios turistas que en la tarde de ayer transitaban por la plaza Independencia. Algunos se conformaban con leer el cartel de la entrada: “Gente de calle, gente que lucha”. Otros se arrimaban a escuchar los reclamos de una veintena de personas en situación de calle que exigen la modificación de la ley de Faltas y una solución a su problema que exceda “el parche” de los refugios.

No hay consenso en cómo llamarlos. Son indigentes, mendigos, sin techo o -en lenguaje políticamente correcto- personas en situación de calle. Son adictos para la Junta Nacional de Drogas, enfermos para el Ministerio de Salud, objetos de “política complicada” para el Mides, factor de inseguridad para la Policía y una falta para la Justicia. Un objeto, una cosa. Mauricio De los Santos, simplemente prefiere llamarse “Mauri” o “El Mauri”.

Viste camisa a cuadros estilo leñador, un jean sin agujeros, unos championes blancos, el pelo corto y la barba prolija y cuadrada. Aparenta la edad que tiene (32 años), habla de “problemas estructurales” y de “dignidad”, de las clases de Historia en Profesorado, de derechos. Nadie -al menos nadie desde el prejuicio- diría que Mauri es uno de esos objetos, una cosa. Pero lo cierto es que desde 2014, cuando la pasta base lo dejó en la calle, es uno de esos uruguayos a los que el Estado “quiere barrer, limpiar el rastro”, como cuenta la proclama que él y sus compañeros del colectivo Ni Todo Está Perdido (Nitep) leyeron ayer en la plaza Independencia.

“La ley de faltas es la única regulación del espacio público (…) y la persona en situación de calle existe para el Estado en la falta y no por su existencia como habitante de la República”, reza la fundamentación a un proyecto de ley que el colectivo Nitep, que nace del agrupamiento de personas en situación de calle, le presentará a los parlamentarios para modificar la ley de Faltas. “Cuando se prohíben los allanamientos nocturnos en la Constitución, se supone un cumplimiento del previo derecho a la vivienda. Sin tener vivienda, la calle es nuestro hogar. No se debería jamás expulsar a nadie del espacio público durante la noche”.

El colectivo Nitep surgió de las discusiones en la sala de informática de la Facultad de Ciencias Sociales de UdelaR, en esas tres horas al día que la casa de estudio les permite el ingreso a personas en situación de calle. En el pasado invierno, cuando recién llegaba a albergar 25 personas, el colectivo pidió que no se “juntaran votos” a costa de quienes “viven o mueren” en la calle. Y ayer, en plaza Independencia, dieron un salto promoviendo un proyecto de ley.

El texto refiere al derecho a la vivienda y la instalación de soluciones que excedan el refugio. De hecho, en un seminario realizado estos días, el sociólogo chileno Ignacio Eissmann contó la experiencia que impulsa su país con “casas autogestionadas” entre cinco o seis personas, un modelo que “podría aplicarse” en Uruguay.

El futuro ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, ya anunció que el trabajo con personas en situación de calle será una de sus prioridades. El censo 2019 mostró una suba de esta población, en especial de quienes duermen a la intemperie.

Opinan los afectados.

mauricio
Mauricio
“Por prejuicio piensan que sos criminal”

"Estaba a mitad de carrera de Profesorado en Historia cuando quedé en la calle. Lo más difícil en ese momento fue verle el rostro a la estigmatización. La falta de oportunidades. Iba a pedir un trabajo y no podía decir una dirección porque, si daba la del refugio, ya sabía que me iban a rechazar. Son los prejuicios. Piensan que sos criminal”.

EDUARDO
Eduardo
“Se sorprendieron que pensábamos”

"Veníamos de los refugios, usábamos la sala de informática de Ciencias Sociales y se nos trataba como si fuéramos iguales. Pero los académicos se sorprendieron al ver que algunos éramos “pensantes”. De esa gente nació, el 22 de octubre del año pasado, el colectivo Nitep”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados