RELIGIÓN Y CULTURA

Urnas con cenizas: de los cementerios a las criptas de los templos

En Montevideo hay dos iglesias que reciben las reliquias.

En la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso (de Tapes) se hará una capilla bajo el altar mayor. Foto: F. Ponzetto
En la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso (de Tapes) se hará una capilla bajo el altar mayor. Foto: F. Ponzetto

Hay solo dos iglesias en Montevideo a donde actualmente se pueden llevar las cenizas de los difuntos: la parroquia Nuestra Señora del Carmen La Mayor (del Cordón) y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y San Alfonso (de Tapes).

En el portal de la Arquidiócesis de Montevideo figuran otras dos que, sin embargo, no están recibiendo urnas: el Santuario Nacional del Corazón de Jesús (del Cerrito) y la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pompeya (de Piedras Blancas).

En el templo del Cerrito se está a la espera de que la curia le proporcione un documento formal para el contrato entre los particulares que dejen las cenizas y la iglesia, que recibirá la responsabilidad de la custodia. El padre Juan Silveira dijo a El País que mientras eso no se concrete no habrá recepción de urnas.

En la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Pompeya (de Piedras Blancas), el padre Andrés Caprile dijo que desde el año 2000 se reciben cenizas pero ahora quedó impuesto un impasse debido a las reformas que demanda el lugar.

En un pequeño predio que ofició de cinerario o depósito común en esa iglesia, se llegó a dejar las cenizas de unas cien personas, cifra que coincide con la cantidad de gente que asiste a las misas de sábado y domingo.

"Pero eso ya no corre más; por pedido del obispo vamos a hacer una especie de nicho para poner las cajitas individuales", contó Caprile.

Después de ataques vandálicos, el espacio había decaído mucho y exigió la colocación de alarmas y concertinas sobre los muros perimetrales. Falta mejorar la arquitectura y estética del lugar, tarea que se irá haciendo con las contribuciones de los feligreses. Porque en este caso no se cobró nunca por la recepción de las cenizas.

"Cuando termine el impasse seguiremos abiertos a todas las personas de cualquier parte del país, aunque la realidad hasta ahora era que las cenizas las traían los feligreses de acá. La costumbre nació en el 2000 cuando un hombre le pidió al sacerdote poner las cenizas de su esposa, y después el padre que estaba en aquel momento hizo toda una estructura bonita, la que fue vandalizada; pero ahí se ponían todas las cenizas juntas", sostuvo Caprile.

Puertas abiertas.

Tapes: la iglesia restaurada con esmero a fines del siglo XX. Foto: F. Ponzetto
Tapes: la iglesia restaurada con esmero a fines del siglo XX. Foto: F. Ponzetto

En la iglesia de la calle Tapes, en el barrio Arroyo Seco, el padre Raúl Díaz explicó que las urnas comenzaron a recibirse en 2009 y la aceptación no está limitada a familias que participen de la vida parroquial.

En el ábside de la iglesia, en el subsuelo, debajo del altar mayor, en la parte más antigua del templo, hay un sitio reservado ahora para 24 urnas. Allí se están realizando trabajos de albañilería a fin de concretar el proyecto de una nueva capilla, que podrá albergar a unos 50 asistentes.

Los trabajos de iluminación y la carpintería de estanterías y bancos apropiados a distintas ceremonias, como ser las misas íntimas o las de cada 2 de noviembre, se han podido ir efectuando gracias justamente a los ingresos por la conservación de las urnas con cenizas. La frecuencia del acceso de urnas allí es muy variable, comentó la sacristana y encargada de la cripta, Ana Virginia.

Los 27 de cada mes se da la misa por todas las almas de quienes están en la cripta, porque el 27 de junio es el día de la Virgen del Perpetuo Socorro. Pero también es posible descender durante las misas de los domingos.

"El lugar es arquidiocesano y el obispo está de acuerdo con él. Hay restos de gente no solo de la parroquia sino de otras de Montevideo. Cualquier persona católica practicante que exprese su voluntad, o si lo hace su familia después que fallece, puede llegar a la cripta. Y también tenemos lista de espera; yo estoy anotada, cuando me muera quiero que me lleven a la cripta", sostuvo Ana Virginia.

El requisito para que eso se consagre es probar el parentesco directo, una contribución de 3 mil pesos al contado o en cuotas y un aporte mensual, semestral o anual que ayuda a cubrir los gastos.

"Ahora tenemos por ejemplo que comprar pintura para las maderas nuevas en que van apoyadas las urnas", explicó la sacristana.

En esta parroquia no se solicita ni el certificado de defunción ni la autorización para el traslado de cenizas desde el cementerio en que se hizo la cremación, en Montevideo el del Norte, en la órbita de la Intendencia.

Una vez que la urna con las cenizas está dentro de la cripta, para retirarla y mudarla de lugar es imprescindible solicitar autorización al obispo.

"No se puede tampoco llevar para arriba, al templo, la urna de una persona si hay una misa; donde está, está; no se puede andar de arriba para abajo con las cenizas de las personas", sentenció Ana Cristina.

En Cordón: la iglesia de 18 de julio también recibe urnas. Foto: F. Ponzetto
En Cordón: la iglesia de 18 de julio también recibe urnas. Foto: F. Ponzetto

Reglas a estudio.

Ante la extensión de la práctica de la cremación en el mundo, el Vaticano especificó en 2016 las obligaciones que genera.

El papa Francisco aprobó entonces que "para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos".

A raíz de eso y del hábito aun dentro de las iglesias de tirar las cenizas en un terreno o en una fosa común, la Iglesia en Uruguay está estudiando una reglamentación específica.

El canciller y secretario general del equipo de Curia, Juan González, dijo a El País que está a estudio la reglamentación que contendrá requisitos de la Iglesia y también los civiles, como las disposiciones de las intendencias. A las parroquias se les pidió que cumplan con las disposiciones generales de la Iglesia, "que no se tiren las cenizas por ahí" y que no se depositen en un lugar común sino en urnas individuales.

En Arroyo Seco: espacos recuperados a metros de Agraciada. Foto: F. Ponzetto
En Arroyo Seco: espacos recuperados a metros de Agraciada. Foto: F. Ponzetto

Permiso de la Iglesia Católica

Si bien la Iglesia un día se opuso, la doctrina actual no prohíbe la cremación del difunto bautizado pero manteniendo algunas restricciones. "Se recomienda la inhumación; se permite la incineración". En Nota Pastoral del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Uruguaya se afirma que "se puede disponer en las parroquias de lugares específicos para depositar las cenizas de los difuntos que fueron miembros de la comunidad o de familiares de integrantes de la parroquia", de acuerdo a las normas que cada diócesis dicte.

Vacío legal en la órbita municipal

"La dispersión de las cenizas no tiene ningún sentido cristiano. Tampoco es deseable que la urna permanezca en el domicilio. Actualmente se advierte un vacío legal con respecto a este tema. Las autoridades civiles no han legislado sobre el hecho y el destino de la urna de las cenizas, y es evidente la falta de una mejor regulación jurídica sobre el tema. La destinataria natural de las cenizas debería ser la tierra" , se afirma en la Nota Pastoral de la Iglesia uruguaya, que agrega que debe evitarse por todos los medios la movilidad de la urna.

Las cifras de cremación en aumento

En este siglo XXI la cifra de cremaciones ha ido en aumento en Montevideo. En 2001 se realizaron alrededor de 850, mientras que en los últimos dos años se superaron las 2.500. En los cementerios de Montevideo se entierran unas 14.000 personas por año y en el del Norte se creman más de 30 cuerpos por día, cifra que incluye tanto a los recién fallecidos como a los restos que deben ser reducidos. Salvo que haya paro, en el Norte funcionan dos hornos que están prendidos los siete días de la semana a una temperatura de 1.000 a 1.200 grados.

Del acrílico al mercado del granito

La empresa Zorbacril, ubicada en la calle Mercedes, fabrica urnas de 17x17x10 cm con el nombre del difunto grabado; con IVA incluido cuestan $ 880. Muchos pedidos les llegan de parroquianos de la Iglesia del Cordón. Para los marmoleros hoy es difícil competir con el plástico o la cerámica. Sergio dijo a El País que vende poco, dos urnas por semana. Las construye a pedido para florerías cercanas a los cementerios de La Teja, del Norte, Buceo o Las Piedras. Las cuadradas, en granito negro o gris, valen entre $ 1.700 y $ 2.200.

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