Arte y tradiciones uruguayas

Los tesoros "secretos" de Figari

A 80 años de su muerte, el pintor uruguayo sigue alimentando su archivo documental.

Tarea histórica. Fernando Saavedra Faget, creador del archivo de las obras de su bisabuelo, Pedro Figari. Foto: Marcelo Bonjour.
Fernando Saavedra Faget, creador del archivo de las obras de su bisabuelo, Pedro Figari. Foto: Marcelo Bonjour.

A ochenta años de su muerte, Pedro Figari sigue siendo el pintor nacional más requerido a nivel nacional e internacional por coleccionistas, museos y galerías de arte. Junto a Joaquín Torres García, encabeza el ránking de los artistas uruguayos más cotizados dentro y fuera de fronteras. Su obra es también la que más falsificaciones detectadas ha generado. Hoy, dos muestras, una inaugurada en Montevideo y otra a realizarse en San Pablo, homenajean al artista que con su paleta rescató del olvido al candombe y a las tradiciones orientales.

El 24 de julio de 1938 moría en Montevideo Pedro Figari. Tenía setenta y siete años y una producción que superaba largamente las cuatro mil quinientas obras. "Hay que determinar la etapa de Figari como pintor aficionado y la del pintor Figari ", dijo a El País Fernando Saavedra Faget, bisnieto del artista, que desde hace treinta años trabaja en la confección del archivo documental de las obras de su bisabuelo y que, a partir de 2004, comenzó a certificar sus cuadros. Saavedra es nieto de Margarita Figari de Faget, una de los nueve hijos que el artista tuvo con María de Castro, con quien se casó en 1886. Se conocieron en las clases de pintura que daba el italiano Godofredo Sommavilla, a las que ambos concurrían.

"Figari dibujó y pintó siempre", contó Saavedra y añadió que "el pintor surge en 1917, cuando decide dejar la Escuela de Artes y Oficios que había ayudado a fundar y la abogacía y dedicarse por completo a pintar". Para entonces ya se había separado de María de Castro, de la que nunca se divorció y vivía en la calle Misiones y 25 de Agosto.

"Yo tenía a la sazón 55 años. El ambiente no comprendía esta situación y hasta me miraba con desazón, cuando no despectivamente y con agresividad. ¡Abandonar una carrera en esta forma ¿para qué?, para hacer muñequitos…", así relataba el propio Figari en su diario personal, la reacción a su decisión.

El poeta franco uruguayo Jules Supervielle, fue una figura clave para la consagración de Figari. Supervielle llevó varios cuadros de su amigo a Buenos Aires que causaron un gran impacto. En 1921, Figari realizó su primera muestra en la galería Müller, para afincarse luego en la capital argentina. Allí se vinculó con el movimiento nativista y la sociedad Martín Fierro de la que formaban parte, entre otros, Jorge Luis Borges y Manuel Güiraldes. Cuatro años más tarde, Supervielle lograría que Figari expusiera en París con un enorme suceso. Con cuatro de sus hijos, se radicó en Francia. Pintaba día y noche. Fueron los años de mayor producción. En 1927, con diferencia de semanas, dos muertes lo sumergieron en una profunda depresión: la del escritor Ricardo Güiraldes, hijo de su amigo y mecenas Manuel, y la de su hijo Juan Carlos, que seguía sus pasos. A las pérdidas, se sumaron las angustias económicas. Regresó a Montevideo en 1933, para morir cinco años más tarde, sin haber logrado en vida el reconocimiento en su país.

El trabajo de Saavedra toma como base la clasificación que hizo el arquitecto Carlos Herrera Mac Lean. A pedido de la sucesión, catalogó dos mil cuatrocientos cuadros con medidas y temas. Obviamente, no figuran las obras que Figari vendió en vida, y que Saavedra estima en más de dos mil. Al finalizar su trabajo, Herrera Mac Lean hizo lotes de cuatrocientos y se los entregó a cada uno de los seis hijos que sobrevivieron al padre.

Hasta el momento, Saavedra fotografió cerca de 500 obras y su archivo todo supera los mil quinientas trabajos identificados. "Hay mucha obra falsa dando vueltas", sostuvo, y sentenció: "Los únicos cuadros de Figari que están todos firmados son los falsos". Desde 2004 y hasta hoy, certificó 113 obras.

En 1961, María Elena Figari, una de las hijas del artista, donó a la Intendencia de Montevideo 61 cuadros de su padre, a cambio de una pensión graciable. Fueron elegidos por el escultor José Luis Zorrilla de San Martín, con la única condición de que se creara el Museo Pedro Figari. Éste funcionó durante un año en el viejo Molino de Pérez. Luego, los cuadros fueron distribuidos por diferentes dependencias municipales.

Casi medio siglo después, en 2008, el Museo Figari se inauguró. Fue creado por ley, bajo la órbita del Ministerio de Educación y Cultura. Su sede queda en la calle Juan Carlos Gómez, en una casona que perteneció al Banco Central. Allí están hoy cincuenta de los cuadros donados por María Elena y otras obras adquiridas por la institución, según informó a El País, su director, Pablo Thiago Roca. El martes pasado se inauguró la muestra Legado. Para diciembre se realizará una gran exposición en el Museo de Arte de San Pablo. "Nostalgias Africanas" se llamará y será otro homenaje a Figari.

El Museo Blanes tiene otra de las colecciones relevantes de obras de Figari. Son más de 140 los cuadros que posee. El mayor coleccionista privado de Figari es el empresario argentino Carlos Pedro Blaquier. Tiene más de 35 cuadros.

Producción fantástica: en menos de 20 años Figari pintó más de 4.000 cuadros. Foto: Marcelo Bonjour.
En menos de 20 años Figari pintó más de 4.000 cuadros. Foto: Marcelo Bonjour.

Las pinturas y los dólares

Según Fernando Saavedra, el precio récord por un Figari se alcanzó el año pasado en Buenos Aires. Se pagó U$S 200 mil por un óleo de gran tamaño, anterior a 1917.

El portal Artprice, especializado en subastas de obras de arte, registra en los últimos tres años ventas importantes de Figari en Montevideo, Buenos Aires, Nueva York y Niza. La firma Castells vendió en noviembre de 2017 un cuadro titulado Baile criollo (62 por 83 cmts) por U$S 86.000. La Galería Arroyo de Buenos Aires le bajó el martillo por U$S67 mil a El día de la boda. En U$S 90 mil comercializó Zorrilla subastas Candombe en 2016. La casa Christie s en Nueva York vendió dos cuadros titulados Lavanderas y Toros en 2017 por U$S 66.000 y U$S 45.000 respectivamente. En Niza, en 2014, la casa Sarl subastó Anochecer por U$S 40.000.

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