MARCHAS Y CONTRAMARCHAS

La Terminal Colón avanza hacia un destino incierto

Desde hoy, tres líneas de ómnibus no ingresarán más a los andenes.

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Terminaron las obras en el Corredor Garzón a la altura del centro comercial y desde hoy no entrarán a la Terminal Colón tres lineas de ómnibus. Foto: M. Bonjour
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A partir de hoy entrarán a regir en la Terminal Colón más cambios que preocupan a los arrendatarios de los pequeños locales comerciales y también a vecinos que viven hacia la calle Colman y las vías del ferrocarril.

La Intendencia de Montevideo decidió que las líneas 148 y 174 de Cutcsa y 329 de UCOT, que viajan desde y hacia Melilla, cambien el recorrido. No llegarán más a la Terminal Colón sino que circularán por las avenidas Lezica y Garzón.

Debido a eso, es decir la eliminación en los hechos de la mayoría de los trasbordos, que son los efectuados por pasajeros hacia Lezica, los comerciantes estiman que sus ventas caerán a menos de la mitad y por tal crisis han intentado desde hace tiempo dialogar con autoridades de la comuna, aunque sin demasiado éxito.

Lo que saben es lo que se hizo público: la decisión se tomó para abreviar en 8 minutos cada viaje. Entre las ideas manejadas en un encuentro con jerarcas municipales estuvo la de crear una terminal en la Plaza Vidiella a donde trasladar los comercios, pero no se avanzó en ese sentido.

Los ómnibus que quedarían son los G (La Paz-Ciudad Vieja), los interdepartamentales y los conectados al Complejo Américael 147, el 145, el 2 y el 526. "Van a hacerse los trasbordos como era antiguamente, todo en la Plaza Colón (o Vidiella). Acá nadie va a bajarse de un G para tomarse otro hasta la plaza. Van a ir directamente", dijo a El País uno de los comerciantes que firmaron sus contratos de alquiler cuando el flujo de pasajeros era superior al que se verá a partir de hoy.

Frente a este perjuicio, los comerciantes, que no pueden subarrendar el espacio adjudicado, sostienen que por lo menos se debería reconsiderar el precio del arrendamiento, que en promedio ronda los $ 20.000, cifra a la cual se suma, por ejemplo, lo que pagan por consumo de luz y agua.

El proyecto comercial incluido en la Terminal Colón nunca en verdad llegó a consolidarse. Y fracasó igualmente el plan para repotenciar el espacio en más de una ocasión. La suspensión de trasbordos obligatorios primero y después los cambios de líneas lo fueron dejando por el camino.

Ni siquiera los emprendimientos oficiales, como una sucursal de Antel, funcionó mucho tiempo. Y jamás llegó a instalarse la promocionada oficina del Banco República ni un cajero automático.

La cafetería ya no está en la Terminal Colón y también bajaron las cortinas un ciber, una marroquinería, una papelería y librería, un puesto de alimentos y medicamentos para mascotas y una tienda de ropa.

En la actualidad, en la zona de andenes solo perduran dos kioscos, una bizcochería y un negocio de productos congelados, además de una ventanilla para expedición o carga de la tarjeta STM. En la planta alta hay una repartición del Mides, el Centro Público de Empleo y una oficina del Ministerio del Interior para tramitar la cédula de identidad.

En contra de los cambios se han manifestado asimismo muchos residentes que viven cerca de la vías del ferrocarril y la terminal porque consideran que la nueva medida afecta sus intereses de usuarios del transporte y de los servicios de la terminal. Ya se levantaron más de mil firmas en una carta en donde queda destacado que los usuarios estaban conformes con la seguridad actual en la Terminal Colón y temen el traslado por las noches a la Plaza Vidiella.

Más cambios.

La Intendencia de Montevideo informó ayer que, ante las modificaciones en la Terminal Colón se crearon cuatro paradas de intercambio con líneas locales "que habilitan a realizar un tercer viaje en Plaza Vidiella —una por sentido— y las otras dos en avenida Lezica, entre Iturbe y Yegros (hacia el Centro) y avenida Lezica entre Calderón de la Barca y Yegros (hacia Aviación), para mantener las mismas posibilidades de combinaciones a los usuarios".

Con las obras recién terminadas en el Corredor se eliminó el separador que establecía un carril exclusivo en la avenida Eugenio Garzón, desde Carve hasta Besnes Irigoyen. En su lugar se estableció una doble vía de tránsito mixta de vehículos particulares y ómnibus urbanos y suburbanos.

También se adecuaron los semáforos y señalizaciones verticales (cartelería) y horizontales (pintura) en toda la zona. Además, las paradas en la Plaza Francisco Vidiella y el club Olimpia se localizaron sobre las aceras para las líneas urbanas y suburbanas. En la última etapa de modificaciones, se plantea invertir el recorrido de los ómnibus que recorren el Complejo América, eliminando la terminal que allí funciona para que los coches utilicen la actual Terminal Multimodal de Colón.

Una obra alterada desde sus orígenes

Si bien la Terminal Colón fue inagurada el martes 4 de diciembre de 2012 a la hora 18:30, se puso en funcionamiento el sábado 8 de diciembre de ese año a las 5:00 horas.

Ya fue a partir del 26 de diciembre que se produjeron los primeros cambios en el recorrido de algunas líneas. La G4 (Aviación) y G5 (Saint Bois/Lezica) harían el trasbordo antes de adentrarse al Corredor Garzón. Asimismo, también hubo cambios en el ordenamiento de las líneas por andenes. Los vecinos de Villa Colón, Lezica y Melilla se manifestaban entonces por la pérdida de servicios directos entre las avenidas Lezica y Garzón, y conseguían así una forma más directa para llegar a sus destinos. Evitaban el paso por la terminal pero debían hacer un trasbordo. Los desvíos llegaban a triplicar el viaje del usuario, que si iba desde el centro tenía que bajarse en Plaza Vidiella, cruzar Garzón y tomar el G4 que llegaba desde la terminal.

A partir del lunes 4 de marzo de 2013 continuaron los cambios como parte del plan integral de ajustes de funcionamiento del Corredor y la Terminal. Entre más alteraciones se dispuso que la línea G1 hiciera espera en la Terminal y que por ella pasaran los servicios con origen y destino en el Complejo América.

A cuatro años del fin de todos los trasbordos

Después de los cambios resueltos en 2013 para intentar mejorar los servcios de La Paz, el Complejo América, Aviación Civil y Saint Bois, creando sublíneas hacia la Terminal Colón o sumando a ésta como destino antes no previsto, en enero de 2014 la Intendencia de Montevideo eliminó todos los transbordos en la Terminal Colón, según informaba el director de Movilidad Urbana Néstor Campal, que sustituía a Gerardo Urse, que ocupó el cargo entre 2010 y 2013 y fue cesado por la intendenta de entonces, Ana Olivera.

El precio del Corredor Garzón y la Terminal, incluidas adecuaciones realizadas en el primer año corrido desde la inauguración, ascendió a U$S 49.273.652; solo la Terminal costó unos US$ 9 millones.

Cuando se hizo público el plan del Corredor (que no mejoró ni en un minuto el tiempo de viaje en ómnibus), durante el gobierno del intendente Ricardo Ehrlich, se estimó que esa obra demandaría en total poco menos de 27 millones de dólares. En tiempos de la inauguración se contaba que en la terminal se realizaría el intercambio de pasajeros entre los diferentes tipos de servicios (troncales, alimentadoras y suburbanos), con un movimiento promedio diario de 25.000 personas. Hoy se calcula que no transitan más de 4.000 usuarios.

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