Para evitar el vandalismo

Tapiaron el local donde funcionaba La Spezia

La empresa propietaria del lugar fue intimada por el Municipio CH y el lugar fue cerrado con madera.

Tapiado: los vidrios de la fachada ya no podrán ser vandalizados. Foto: Francisco Flores
Tapiado: los vidrios de la fachada ya no podrán ser vandalizados. Foto: Francisco Flores

Desde esta semana el edificio donde funcionaba La Spezia, ubicado en Libertad casi Bulevar España, en Pocitos, fue tapiado para impedir que intrusos ingresen a dormir y continúen robando los objetos que se encuentran en su interior.

El pasado lunes, El País informó sobre las condiciones de abandono en las que se encontraba el lugar en el que funcionó la fabrica de pastas y espacio cultural hasta el 6 de marzo de 2017 y las molestias que el inmueble está provocando en esa zona residencial.

Durante una visita al barrio, El País comprobó cómo intrusos ingresaban al lugar por la parte trasera, a plena luz del día, por la calle Rufino Bauzá, y con total impunidad procedían a retirar elementos que aún quedaban dentro de la propiedad privada.

En el correr de la semana se vio cómo se trabajaba para bloquear el ingreso al local a través de la colocación de una serie de maderas.
En la semana se trabajó para bloquear el ingreso al local a través de la colocación de una serie de maderas.

Desde el cierre de la fábrica de pastas los empleados habían ocupado el inmueble previniendo este tipo de situaciones. Sin embargo, una vez retirada la maquinaria comenzaron los problemas y el sitio fue utilizado como refugio por personas sin hogar.

Tras la publicación de la nota, desde el Municipio CH decidieron tomar cartas en el asunto y se contactaron con los propietarios del edificio para que se hicieran cargo de la situación.

"Hasta el momento no habíamos tenido denuncias, pero cuando salió la nota a la opinión pública decidimos contactarnos y tomar acciones", dijo a El País, el alcalde de la zona Andrés Abt.

Abt agregó que el propietario respondió de "muy buen modo" cuando desde el Municipio se le exigió que cerrara el espacio tapiándolo.

Abt aseguró que "es fundamental el rol del Municipio" en este tipo de soluciones, por más que estén fuera de su competencia.

Quejas.

En su edición del lunes, El País recogió una serie de quejas en las que los habitantes de la zona aseguraban que la situación había ido empeorando desde el cierre de la histórica fábrica de pastas.

El 6 de marzo de 2017, la empresa anunció el cierre definitivo de sus puertas, lo que provocó que los exempleados tomaran el local en señal de protesta y pidiendo respuestas, situación que se prolongó durante varios meses.

Sin embargo, el edificio y la maquinaria dejaron de pertenecer a Cinque Terre S.A. debido a que la empresa había llamado a concurso de acreedores y los bienes fueron rematados, por lo que los empleados debieron retirarse del lugar.

El abandono se apoderó del inmueble y los vecinos comenzaron a incomodarse y preocuparse por la situación.

Cerrado con maderas por seguridad

En el correr de la semana se vio cómo se trabajaba para bloquear el ingreso al local a través de la colocación de una serie de maderas. Las puertas de vidrio habían sido destruidas por secciones y bloqueadas parcialmente. Incluso se habían retirado algunas cadenas con candados y cerraduras. Esta medida se tomó para evitar el ingreso de personas hasta que el inmueble tenga un nuevo destino.

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