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DISPUTAS

Ruidos, humedad y malos olores, las eternas peleas entre vecinos

Los problemas de convivencia son el 45% de las denuncias ante la a Defensoría del Vecino, que cuenta con tan solo 15 años de existencia.

Barrio de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto.
Barrio de Montevideo. Foto: Fernando Ponzetto.

En Punta Carretas, a una cuadra del shopping, hay un edificio en el que la convivencia refleja lo que padecen muchos vecinos de Montevideo, tanto en las grandes torres como en las propiedades horizontales: uno de los inquilinos es señalado por los demás por no respetar las normas básicas de urbanidad y comportamiento comunitario. Llega a altas horas de la madrugada golpeando las puertas sin importarle el descanso del resto, rayó toda la pintura del palier con su motocicleta y -lo que más alarma- de su apartamento sale un olor que en ocasiones es nauseabundo.

Frente a los problemas de convivencia en los complejos de viviendas, la primera herramienta que tienen los vecinos para atacarlos es la administración. Pero en este caso, por tratarse de un edificio pequeño, no la hay. Se encargan de pagar las cuentas y afrontar los problemas los propietarios.

Ante la reiteración de faltas cometidas por el vecino de la planta baja, han abordado el tema en infinidad de ocasiones en el grupo de WhatsApp del edificio. A su vez, con el involucrado hablaron varias veces. Pero nada lograron, por lo que tuvieron que recurrir al segundo escalón: hacer la denuncia ante el Centro Comunal Zonal No 5. Tras algunas semanas, consiguieron que un inspector municipal concurriera al lugar. “El hombre vino por la denuncia de malos olores, preguntó quién vivía en el apartamento (tocó timbre pero no había nadie) y estuvo viendo los recibos de OSE y Antel que estaban afuera. Después le dejó una notificación por debajo de la puerta, pero no ha pasado más nada”, narró una de las propietarias. Ahora, después de años de sufrir la situación y tras haber jugado la última carta (la denuncia municipal), los vecinos aguardan que el inquilino se mude, lo cual al parecer haría a fin de año.

Un tercer escalón es la Justicia. Pero muchos uruguayos saben que pueden estar parados mucho tiempo en ese peldaño, antes que un juez ponga en calma las aguas. Y por eso se evita el largo camino.

Hay otro organismo al cual los afectados por problemas de convivencia comunitaria pueden acudir (al menos en la capital del país): la Defensoría del Vecino, que pese a tener 15 años de existencia es desconocida por muchos.

En un mundo que se apartó considerablemente de lo que era la vida “normal”, la pandemia obligó a la convivencia forzosa tanto dentro del hogar como con los vecinos, condicionada por el estrés y la incertidumbre que supuso la emergencia sanitaria. Eso llevó a que aumenten las denuncias por problemas de convivencia. Y ahora, habiendo más libertades, está sucediendo algo similar en los espacios públicos, informó a El País la defensora del vecino, María Elena Laurnaga.

Anticipó que en su próximo informe anual reflejará que el 45% de los asuntos que ingresan a la Defensoría se corresponden con problemas de convivencia de distinto tipo. En primer lugar se encuentra el tema de la contaminación sonora y el uso de las plazas o las veredas. Luego siguen los asuntos edilicios y de copropiedad, como las humedades. “Estamos viviendo un retorno de las actividades sociales y económicas. Hay muchos boliches, mercados de comidas, reuniones y lugares de concentración de gente que generan distintas problemáticas”, dijo Laurnaga. Como ejemplo citó que “se estacionen autos en las veredas; o que existan ruidos hasta altas horas”.

El rol de la mediación frente a los conflictos

Aunque muy pequeño (está integrado por dos profesionales y diez voluntarios), existe en Montevideo un equipo de mediación vinculado a la Defensoría del Vecino. Su tarea, como lo indica su nombre, es la de facilitar la comunicación para promover el diálogo entre las partes involucradas en problemas; conversar y realizar acuerdos.

El equipo trabaja haciendo reuniones periódicas de derivación, realización y seguimiento de mediaciones. También, a solicitud de la sociedad civil o de centros educativos, desarrolla talleres de “sensibilización”.

Además funciona en el Ministerio del Interior un programa de mediación llamado “Justicia Restaurativa”, que funciona en la Jefatura de Policía. Del mismo modo, hay centros de mediación del Poder Judicial en todo el país.

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