INVESTIGACIÓN

Rostros desfigurados y esquizofrenia, algunas de las secuelas de la dictadura

Estudio de Medicina Legal constata al menos 115 víctimas que sufrieron “lesiones gravísimas”.

Dictadura militar. Foto: Archivo.
Dictadura militar. Foto: Archivo.

Fueron 115 las personas a las que se les constató lesiones gravísimas por “acción ilegítima” u “omisión” del Estado uruguayo entre fines de la década de 1960 (Medidas Prontas de Seguridad) y mediados de la década de 1980 (fin de la dictadura). Y al analizar los informes médico-legales de esas víctimas, investigadores de la Universidad de la República y la comisión creada por ley para el estudio de esas indemnizaciones observaron “alta prevalencia de patologías osteoarticulares, trastornos por estrés postraumático crónico y depresión, pero también un alto número de psicosis crónicas”.

En el 89% de las víctimas a las que se pudo constatar una lesión, los médicos evidenciaron el padecimiento de “una enfermedad cierta o probablemente incurable”. La artrosis, las lesiones de columna y hombros fueron las más recurrentes en lo físico. Los trastornos de ansiedad asociado al estrés postraumático y la depresión crónica fueron las secuelas psíquicas más frecuentes.

Pero tanto especialistas en Derecho como Medicina Legal han encontrado desfiguraciones de rostros, abortos (por violaciones a mujeres), la mutilación de una parte del cuerpo, esquizofrenia y trastornos delirantes persecutorios.

En el estudio, que fue publicado en la última edición de la Revista Médica de Uruguay, los autores Victoria Iglesias, Valeria da Trindade y Hugo Rodríguez Almada, cuestionan que “el tipo penal de ‘lesiones gravísimas’ es sumamente restrictivo, limitándolo a los casos de enfermedad incurable, la pérdida total de un miembro, un órgano o un sentido”. De hecho, la mayoría de secuelas sensoriales, dicen, quedan por fuera de la indemnización y análisis.

Eso, más la falta de documentación clínica de la época, había hecho que 49 solicitudes de indemnización fueran desestimadas y solo se pudieran corroborar las 115 que forman parte del estudio.

“Los resultados del análisis de las circunstancias en que se produjeron las lesiones gravísimas muestran un gran predominio de la prisión política prolongada y la tortura, lo que coincide con el patrón represivo impuesto en Uruguay que describen los estudios históricos”, dice el informe. Y agrega: “de las 41 mujeres indemnizadas, 11 refirieron la violación como la causa de sus lesiones gravísimas físicas o psíquicas, lo que también confirma el componente de género, ya conocido en el accionar de los agentes del Estado de la época”.

Las víctimas tenían entre uno y 47 años al momento en que le fue provocada la lesión. Pero la reparación (monetaria, claro) les llegó, en promedio, 28 años después.

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