FERNANDO CÁCERES

"La revisión en profundidad del Centenario es una obligación", más allá del Mundial 2030

El Secretario Nacional del Deporte, Fernando Cáceres, dijo que aunque Uruguay sea sede o no del Mundial 2030, deberá haber cambios en el Estadio Centenario y una de las posibilidades es la demolición y construcción de uno nuevo.

El estadio Centenario en la previa a la suspensión del partido entre Peñarol y Nacional. Foto: Fernando Ponzetto - El País
Foto: Archivo El País

Si la FIFA decide otorgarle a la AFA, la AUF y la Asociación Paraguaya de Fútbol la coorganización del Mundial 2030 que celebrará el centenario del torneo, a Uruguay le corresponderán dos subsedes, de acuerdo a lo acordado e informado esta semana desde Buenos Aires por el Comité Organizador.

Si es así, el Estadio Centenario será sede y ya hay diferentes propuestas sobre la mesa para hacerle mejoras: por un lado se plantea una reformulación y por otro la demolición y construcción de un nuevo estadio, según adelantó el Secretario Nacional del Deporte, Fernando Cáceres, a La República.

Esta mañana, en diálogo con radio Carve, Cáceres dijo que más allá de que se termine confirmando que Uruguay sea sede del Mundial, "el Estadio Centenario merece una revisión profunda".

Si finalmente el Mundial 2030 no se realiza en Uruguay, Argentina y Paraguay, "la revisión en profundidad del Estadio Centenario es una materia pendiente y una obligación en cualquier caso, haya sede o no haya sede", dijo Cáceres.

"El solo hecho de pensar una reformulación, ya no la demolición, sino una reformulación a fondo de lo que es la estructura hoy del Estadio Centenario, también a mí me conmueve y me interpela, no es un tema que nos sea indiferente a muchos de los uruguayos", reconoció el jerarca.

El estadio "tiene un valor intangible que tiene que ver con lo simbólico, con la historia del deporte y el fútbol (...) también físicamente es una referencia para todos los uruguayos y tiene una carga emocional muy fuerte", agregó.

Y dijo que "cualquiera de las hipótesis", restructura o demolición, "son movilizadoras y hay una primera reacción natural, y en Uruguay quizás un poco más intensa de la resistencia a los cambios. No conozco grandes obras de los últimos 40 o  50 años que no haya generado resistencias importantes, aunque después terminen siendo motivo de orgullo. Desde la torre de Antel hasta el Antel Arena, y otras obras que siempre al inicio generan resistencias porque todos le tenemos cierto temor al cambio".

Cáceres señaló que "en los ultimos 10 o 15 años han habido propuestas presentadas por estudios de arquitectura, grupos de estudiantes de la facultad de Arquitectura, propuestas inversoras", y que "se aprecian dos tendencias, una que construye el proyecto sobre la base de la estructura actual del estadio" y otra que "entiende que hay que hacer una reformulación casi completa y lo que proponen es preservar aquellos espacios de alto valor patrimonial o simbólico y sustituir el resto de la estructura por una construcción nueva".

"No debemos renunciar a ninguno de los caminos, por supuesto estas cosas depende también de la definición de tres grandes ejes, sobre los cuales estamos trabajando y donde aun no hay una definición. Uno es el diseño arquitectónico de un nuevo estadio, dos es la financiación de las obras del mismo y tres el modelo de gestión. Hay distintas alternativas, en el mundo hay experiencias donde el estado se hace cargo del 100, otras donde privados, y otras experiencias mixtas", explicó.

Cáceres dijo que "lo más importante es que Uruguay y su gente se den la posibilidad de soñar el país que queremos para el 2030 a partir de la posibilidad de una sede de un Mundial. La construcción del Estadio Centenario no se agota en sí mismo. Ya nadie construye infraestructura deportiva de este porte sin pensar en el entorno inmediato", concluyó.

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