Competencia y solidaridad.

El renacer desde las cenizas

Tras el incendio que devastó el Club de Golf del Cerro, la institución busca reponerse.

De la sede del Club de Golf del Cerro no quedó nada después del incendio. Foto: Ariel  Colmegna.
De la sede del Club de Golf del Cerro no quedó nada luego del incendio. Foto: A. Colmegna.

"El ánimo siempre arriba. Y más ahora", le dijo un socio del club a Ney Escadon, el coordinador de la escuela de Golf del Cerro que busca extraer el lado positivo a un incendio que devastó su sede hace dos semanas.

A las seis y media de la tarde del sábado 14 de julio, el secretario deportivo del club, Juan Pablo Cambeiro, terminaba su jornada laboral. Como lo hace cada vez que se retira, controló que las ventanas estuvieran bien cerradas y que el chispero de la estufa de leña se hallara en su lugar.

Al empezar la madrugada del domingo 15, se generó sin embargo un foco ígneo que terminó con un incendio devastador. La sede del club de golf del Cerro quedó destruida en cuestión de minutos. Ahora las palmeras que rodean la antigua casona lucen barnizadas de hollín. Son la evidencia de los ocho metros de altura que alcanzaron las llamas.

Más que el valor económico (estiman pérdidas por unos 200.000 dólares), se esfumó parte de la historia de un lugar que era un museo del golf uruguayo. Se trata del primer club de este deporte en Uruguay, fundado en 1905, con el nombre Chimont, por el origen de sus fundadores. Su primera sede creada en 1915 estaba hecha en un 80% con maderas traídas en barco desde Chicago hace más de 100 años.

El fuego fundió decenas de trofeos de metal exhibidos en las vitrinas e hizo añicos en otros tantos que eran de cerámica. "No quedó nada", comentó Cambeiro, mientras un grupo de obreros juntaban en una montaña los kilos de escombro que generó el incidente. Lo único que subsistió fue una bandera de Uruguay ubicada en un mástil.

El fuego fundió decenas de trofeos de metal exhibidos en las vitrinas. Foto: Ariel  Colmegna.
Foto: Ariel Colmegna.

En el interior, solo se ven restos de la chimenea en la zona del comedor. El vestuario de hombres, que había sido remodelado en verano "tras un gran esfuerzo", se hizo humo. Solo permanece la estructura de los viejos lockers.

La Dirección Nacional de Bomberos aún no culminó la investigación, pero descartó que se haya tratado de un ataque contra el predio. Las hipótesis manejadas son dos: que el fuego se originó por un problema eléctrico o que saltó una chispa de una estufa de leña que y quemó el piso de madera.

En la madrugada, Cambeiro recibió algunos llamados que le decían de cerrar el club en esa jornada del incendio. "Yo les dije: No, no hay que cerrar. ¿Porque perdiste la sede y no la podés recuperar? Ya está, no se puede recuperar ahora", comentó. El funcionario del club dijo que si bien le causó mucho dolor el episodio, él es partidario de separar "lo sentimental de lo práctico".

Problemas eléctrricos o una estufa a leña podrían haber sido las causas del incendio. Foto: Ariel  Colmegna.
Problemas eléctrricos o una estufa a leña podrían haber sido las causas. Foto: A. Colmegna.

Escuela Chimont.

La noticia del incendio desconsoló a los niños de Cerro y Casabó que asisten a la Escuela Chimont, una iniciativa social y deportiva financiada por socios y la Asociación Uruguaya de Golf.

Muchos temían que las clases no pudieran reanudarse. "Pero las canchas están intactas y los equipos para mantener el césped también", acotó Eguía.

Por eso, las clases continúan sin pausa, en medio de un intenso olor a maderas, paredes y plásticos quemados que se traslada desde de la antigua sede al campo de juego.

Lejos de atribuirle más dramatismo, el coordinador de la escuela, Ney Scandón, tomó el ejemplo del incendio para dar una charla motivacional.

"Ante la desgracia, lo que hay que hacer es sacar fuerza para superar la adversidad", les dijo. Los valores que promueve este deporte tienen que ver justamente con ete mensaje. "El juego es muy frustrante y parte de lo que hay que inculcarles es la tolerancia a la frustración. Porque cuando le pegás mal no tenés que enojarte, si no pensar en intentar hacer lo mejor en el próximo golpe", comentó Scandón.

Respecto al incendio, el comentario del coordinador fue en el mismo sentido. "Esto es un golpe duro, pero hay que tomar enseñanzas. Una de ellas es personal: tomar recaudos en las casas sobre todo en época de invierno", comentó.

El golf es el vehículo para sacar a los adolescentes de contextos críticos, el objetivo es formar personas que sean campeonas de la vida. "No queremos más ni ni. Queremos que sean una fuerza útil", indicó.

Las clases continúan sin pausa, en medio de un intenso olor a maderas, paredes y plásticos quemados. Foto: Ariel  Colmegna.
Las clases continúan sin pausa, en medio de un intenso olor a maderas, paredes y plásticos quemados. Foto: Ariel Colmegna.

Lo provisorio.

La primera medida de urgencia fue colocar un contenedor que funciona como la sede administrativa y algunos baños químicos. En las próximas semanas instalarán tres o cuatro más para generar vestuarios y contenedores.

A mediano y largo plazo se piensa crear la nueva sede. "Para que la escuela de menores pueda llegar a 100 alumnos se necesita otra infraestructura que el club no tenía. Dentro de la desgracia, esta situación nos abre una oportunidad para repensar el espacio", comentó Carlos Eguía.

La directiva se siente obligada a tener en cuenta la situación social del entorno. Y se evalúa sumar otros servicios en el futuro.

La institución ha pasado por problemas financieros. De hecho, el año pasado la antigua comisión directiva, junto al Club de Golf de Punta Carretas, le pidió ayuda económica a la Intendencia de Montevideo para evitar que ese lugar se transforme en un asentamiento. La nueva directiva, liderada por Nelson Pérez, pasó de tener 88 socios a 130 en siete meses. Este aumento se debe a una disminución del costo de la cuota mensual. Además, está en marcha un programa llamado "Puerta de entrada al golf".

El asesinato que marcó a toda la institución

El 24 de abril, un jugador de 18 años formado en el Club de Golf del Cerro fue asesinado de un balazo en el corazón. El joven estaba en la casa de Alcides Flores, un profesor de golf con quien compartía muchos momentos. "Era como un hijo. Pasaba mucho más tiempo acá", contó Flores a El País, un día después del homicidio cometido al fin de Camino Cibils, en el Cerro.

Antony estaba acompañando al hijo de Alcides para arreglar una moto. De repente, al caer la tarde, dos delincuentes lo abordaron y le exigieron un celular y dinero, y sin mediar palabra, le dispararon en el tórax, para huir enseguida.

El padre de la víctima, Pablo Antonio Marcaris, salía de su casa rumbo a la de su hijo mayor, a quien iba a ayudar a instalar un calefón. "¡Pablo, Pablo, Antony, Antony!", le gritaron de pronto. Miró hacia atrás y vio que había un móvil policial. Pensó que alguien lo había lastimado, pero nunca que le habían dado un tiro en el corazón. Poco después, Macaris fue trasladado a un centro asistencial donde falleció.

Su asesinato no fue del todo clarificado: una semana después del crimen se entregó uno de los delincuentes ante la Policía y la Fiscalía de Homicidios. El otro no pudo ser capturado.

Homenaje a una de las promesas del club

El crimen de Antony marcó mucho al Club de golf del Cerro. Tras este incendio, la comisión directiva empezó a evaluar una nueva sede.y según comentó Elguía, hay intención de que el nuevo lugar lleve el nombre del joven asesinado.

Es que Antony fue uno de los tantos que aprendió en la Escuela Chimont. Debido a sus buenas condiciones, lo becaron en el club de Punta Carretas y estaba representando a Uruguay en algunos torneos internacionales juveniles. "Era una persona muy querida en la institución", contó el secretario general del club.

Macaris iba por el mismo camino que Juan Álvarez, el único golfista uruguayo que juega profesionalmente en el exterior. "Era su espejo", acotó Cambeiro.

En 2015, la Revista Domingo de El País realizó una nota sobre la Escuela Chimont y lo entrevistó. Hay veces que Antony salía cansado del liceo 50, donde cursaba cinco materias de segundo año. Pero llegaba al club y le cambiaba la cara, se contaba en aquella crónica.

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