Un edificio histórico

Remataron antigua estación de servicio de Punta del Este

Ocupa una esquina emblemática del balneario; está siendo alquilada a reconocido arquitecto uruguayo.

El edificio está construido en una esquina cuya característica es tener una singular vista. Foto: R. Figueredo
El edificio está construido en una esquina cuya característica es tener una singular vista. Foto: R. Figueredo

La rematadora María Noel Castro le bajó el martillo a la oferta de 600 mil dólares en la subasta judicial del local donde, hasta los años setenta, funcionó una estación del sello Shell en la zona del faro de Punta del Este.

La última oferta fue del acreedor hipotecario que ejecutó a la firma propietaria del local por el impago de una deuda contraída tiempo atrás.

El juicio fue sustanciado en los autos caratulados “Gorrochetegui, Granja Rodrigo c/Lederpak Sociedad Anónima. Ejecución hipotecaria”. El remate se cumplió el lunes en Montevideo por disposición de un juzgado civil.

Fue la primera estación de servicio de Punta del Este construida bajo la impronta de la petrolera holandesa de levantar un edificio estilo art decó, muy en boga por aquellos años.

Se trata de un complejo de 400 metros cuadrados que da sobre la calle 7, a escasos metros de la intersección con la calle 10. Esa esquina es llamada “cuatro mares” porque quien se para en el medio de la intersección de ambas vías de tránsito observa agua por todos lados. Dos de las calles terminan en el Río de la Plata. Las otras dos en el Océano Atlántico. Se genera entonces una suerte de sensación de estar en una isla y no en una península.

La elección del lugar no fue al azar. En esos años el centro del balneario se encontraba en esa zona de la península con comercios de todo tipo, hoteles y locales de organismos públicos como el telégrafo. Con el correr del tiempo la “movida” se trasladó al centro de la península, con la apertura de la mítica confitería La Fragata y el cine de mismo nombre.

En el frente tenía los equipos de despacho de combustible, que incluía naftas, gasoil y querosene, además de ofrecer otros servicios como los de cambio de aceite y gomería.

En tanto, el resto del local era empleado para guardar vehículos y embarcaciones.

El local tenía salida por la calle General Núñez frente a la plaza donde se encuentran instalados los equipos de medición del Instituto de Meteorología. Con el correr de los años el local fue divido en dos. Uno frente a la calle 7. El restante a la calle General Núñez.

El local estuvo abandonado varios años luego de que su propiedad pasara de una mano a otra, a partir de que cesó la actividad de venta de combustibles. El lugar estuvo tapiado y casi en estado de abandono hasta algunos años atrás.

Enamorado.

El arquitecto Álvaro Farina, que reparte su vida y su trabajo entre Europa y Punta del Este, caminaba por el lugar con su perro Tito, según el relato que tiempo atrás brindó al medio especializado en temas de diseño interior y arquitectura “Quincha”. Farina llevaba un año y medio viviendo en un velero atracado al borneo en la boya 510 del puerto de Punta del Este. “El día que lo vi me quedé fascinado. Enseguida empecé a buscar a los dueños para ver si estaba en venta”, contó en esa entrevista. Luego de mover cielo y tierra dio con los propietarios del local, a quien los conveció de firmar un contrato de alquiler por un plazo de diez años. Con su particular impronta, este reconocido arquitecto compatriota se hizo del exgaraje para transformarlo en un loft increíble que motivó la atención de las publicaciones especializadas en diseños de interiores.

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