Complejo San Rafael

Rascacielos de Viñoly tendrá 40 pisos

La torre de San Rafael perderá 27 plantas; ya no será “el edificio más alto de Latinoamérica”.

Empresario Giuseppe Cipriani. Foto: Ricardo Figueredo.
Empresario Giuseppe Cipriani. Foto: Ricardo Figueredo.

Así lo confirmó a El País el empresario italiano Giuseppe Cipriani.

El complejo "Casa Cipriani San Rafael" sufrirá una reducción del 40,29% en la cantidad de pisos prevista en un primer momento, fijándose la altura máxima en 40 plantas, de las 67 que preveía el proyecto original.

Esa reducción dejará el rascacielos principal —el denominado Campanille— en una altura equivalente a 120 metros. El proyecto original para la manzana 815 del barrio San Rafael de Punta del Este preveía unos 300 metros de altura total, lo que lo convertiría en el edificio de mayor dimensión de Latinoamérica.

El intendente Enrique Antía había anunciado días atrás su oposición al puente elevado por encima de la rambla, y en la última reunión que mantuvo con Cipriani y el arquitecto Rafael Viñoly también les comunicó la sugerencia de bajar la considerable altura del edificio principal, que había generado mucha polémica.

Viñoly regresó el viernes a su estudio en Nueva York para modificar el proyecto luego del encuentro de trabajo que mantuvo junto a su socio italiano con el intendente Enrique Antía y técnicos municipales.

Las modificaciones incluyen la eliminación del puente sobre la rambla "Lorenzo Batlle Pacheco" de la playa Brava de Punta del Este. Cipriani dijo que la modificación, acordada con las autoridades municipales, será presentada en la próxima semana en el mismo expediente comenzado dos viernes atrás. El empresario italiano recibió a El País en su casa de La Barra para comentar las novedades. El siguiente es un amplio resumen del diálogo mantenido.

Tres etapas de la maqueta, primera la original, luego voló el puente y ahora se reduce la torre.

MAQUETA ORIGINAL El jueves 31 de mayo el empresario italiano Giuseppe Cipriani y el arquitecto Rafael Viñoly presentaron esta maqueta para la reconstrucción del hotel San Rafael de Punta del Este. Generó mucha polémica.

PRIMERO VOLÓ EL PUENTE. El martes 12 de junio, tras la controversia pública en torno al proyecto original, el intendente Enrique Antía anunció: “Nosotros no vamos a permitir el puente hacia la playa”.

AHORA SE REDUCE LA TORRE. El jueves 14 de junio, en una nueva reunión de Viñoly y Cipriani con el intendete y técnicos municipales, se decidió la rebaja considerable de la altura del “Campanille”, que quedará en 40 pisos.

—¿Qué modificaciones sufrirá el proyecto original?

—Viñoly mantuvo contacto en todo momento con la Intendencia de Maldonado. Tenía bien claro cuál es la posición de las autoridades mucho antes de la reunión. El ajuste del proyecto es el tema de la altura y del puente sobre la rambla. Es posible que en lugar del puente se construya un túnel para acceder a la playa. Los espacios comunes, el lugar para el casino como para el salón de congresos, el teatro, el spa y el pequeño centro de convenciones quedarán como estaban.

—¿Esperaba la reacción negativa de mucha gente contra el proyecto original?

—Sí. Y Viñoly también. Cuando lo presentó dijo que era como tirar una piedra en el agua y esperar a ver cuántas olas se arman. Se armaron muchas. Era algo esperado. Es uno de los proyectos más importantes que se han presentado en la historia de Punta del Este. Ocurrió lo mismo con el Conrad. Es algo normal porque la gente en esta ciudad está acostumbrada a ver menos altura. También estoy sorprendido del apoyo que se generó a favor del proyecto.

—¿Cuál es el margen que tienen para la altura?

—Hablamos de unos 120 metros que equivalen a 40 pisos. Se suprimirían 27.

—¿Esta reducción no afecta el resultado del negocio?

—Creo que no porque, según me dijo Viñoly, se puede colocar la misma cantidad de metros cuadrados con diferentes soluciones.

—¿Cómo fue el encuentro que mantuvieron con los ediles de la comisión de obras de la Junta Departamental?

—Todos los ediles manifestaron su apoyo. No valdría la pena hacer una propuesta como ésta y que tenga una aprobación mínima. Es un proyecto, por tamaño y calidad, que necesita del apoyo de todos.

—¿Es cierto que un edil le preguntó sobre la fuente de financiación del proyecto?

—El dinero es de la misma firma. Yo tomé la decisión de no traer socios para el principio del proyecto porque hay que hacer muchas cosas, como el propio cambio del diseño. Si tenemos muchos inversionistas hay que pedirle permiso a cada uno. Ahora yo soy el que decido cada tema.

—Una vez concedido el permiso, ¿cuándo comenzaría la construcción del complejo?

—Espero empezar las obras a fin de año. Noviembre o diciembre de este año. Sería la primera parte. La misma consiste en la excavación del subsuelo, donde se construirá un estacionamiento de dos plantas para dos mil vehículos. Después se encararía toda la infraestructura que necesita el complejo, incluida la reconstrucción de hotel.

—¿Cómo se reconstruirá?

—En todos estos años han cambiado los tamaños de las habitaciones de hotel. Y este complejo tiene habitaciones muy chicas con techos muy bajos. Además, el hotel se está cayendo. Hay riesgo de colapso. Según nos dijeron los ingenieros, el edificio está muy mal. Pusieron como ejemplo el estado del techo y también de las losas. Además, hay una parte del hormigón que quedó al aire libre, a la intemperie, desde hace muchos años.

¿Cómo es el negocio con la firma propietaria?

—El hotel es propiedad de la firma Fosara SA. Y los otros once predios son de la señora Yolanda Manoukian de Merlo.

—¿La compra del hotel está atada a que su propuesta sea autorizada?

—Que salga el proyecto es importante. Si el proyecto no sale no me interesa la tierra. Hay un acuerdo con la parte vendedora de que la compra se concreta solo si el proyecto es autorizado. No quiero pelearme con todo el mundo. Quiero que salga algo que la gente lo quiera de verdad.

—También se dice que ustedes pueden comprar el predio y tirar abajo al hotel para construir seis torres.

—Es verdad. Pero esa idea no está en mi espíritu.

—¿La inversión de ustedes supera la necesaria para instalar en esa zona un casino privado?

—Sí. Cuando se construyó el Conrad, el costo era de 250 millones de dólares. Ahora es de 150 millones de dólares. Nosotros estamos por encima de esa inversión.

—¿Ya cuentan con algún interesado en la explotación?

—Hay compañías chinas y rusas que están interesadas en operar el casino, pero aún no se han producido las conversaciones con las autoridades nacionales para que se habilite la sala de juego.

Cipriani no descarta hablar con los vecinos

El empresario Giuseppe Cipriani contó que, por el momento, no ha mantenido entrevistas con los vecinos del barrio San Rafael que en un principio se habían opuesto al proyecto por la altura que iba a tener. Dijo que las conversación se están realizando con la Junta Departamental y la Intendencia, aunque aseguró que no descarta la posibilidad de conversar con los residentes de esa zona.La primera etapa de la obra, según Cipriani "será larga" y requerirá una inversión de entre 120 y 130 millones de dólares que saldrá del Grupo Cipriani. Para las posteriores etapas podría considerar el financiamiento de otros grupos económicos. La idea es que una vez que esté reconstruido el hotel, "comience a funcionar enseguida".

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