Inclusión social

Presentan pinturas de artistas con ceguera total o baja visión

Talleristas del Círculo de Bellas Artes exponen en centro cultural Bolívar.

El trabajo en el taller Punta Carretas , que es coordinado por Marcela Cozzo
El trabajo en el taller Punta Carretas , que es coordinado por Marcela Cozzo

A las 19:00 horas se inaugurará mañana miércoles, en el Centro Cultural Simón Bolívar, ubicado en la Ciudad Vieja (Rincón 745), una muestra de arte peculiar. Exponen sus obras realizadas entre 2017 y lo que va de 2018, Margot Bauhoffer, Alejandra Gossio, Glicina Medina y Blanca Soca, artistas ciegas, y Victoria Cortazzo, la única en el grupo que tiene baja visión.

Todas ellas integran el taller "No me asusta el acertijo", coordinado por Marcela Cozzo en el Círculo de Bellas Artes de Montevideo.

Para este colectivo, la pintura es una experiencia sensorial que involucra todos los sentidos, así como las emociones y los recuerdos, dando origen a una forma de expresión muy singular. En el taller se emplean pinturas con aroma y textura, especialmente pensadas para este fin.

Marcela Cozzo es ingeniera química y creadora en 2011 tanto del proyecto para la inclusión de las personas con discapacidad visual a través del arte , como de la pintura sensorial, con aromas y texturas muy especiales.

Antes de volcarse al ámbito privado y desarrollar un proyecto personal, Cozzo fue docente universitaria y trabajó seis años en el centro de investigaciones de Ancap de Pando, y en planificación de la refinería de La Teja. Y aún después de renunciar al empleo público en Ancap, el desarrollo de productos ha sido parte de su trabajo, como desde que egresó de la Universidad de la República.

Color y sabor.

Con "Aromarte", Cozzo (que en medio de la crisis de 2002 creó pinturas económicas), llevó adelante un proyecto que consiste en generar una forma alternativa de percibir el color. El artista sabrá, por ejemplo, que el aroma a frutilla corresponde al color rojo, a coco al blanco, a eucaliptus al verde, a uva al violeta, y a naranja al anaranjado.

Y a esto se suma la textura, que permite generar relieves que facilitan el reconocimiento de elementos presentes en los cuadros. Pero como la creadora de las pinturas no quería que una vez listas las obras alguien pudiera discriminarlas, los aromas de cada color pronto se desvanecen en el aire, sea que se hayan usado en una tela, un cartón o una tabla.

A partir de entonces, cada una de esas pinturas será como cualquier otra y entonces los aromas seguirán surgiendo para los espectadores pero a manera de evocaciones.

Se trate de un cuadro abstracto o de uno figurativo, hechos por una persona ciega o por otra vidente, siempre todos pueden provocar que el espectador recuerde el aroma de un naranjo, de algas, del barro, o de un parque. "El ser humano puede plasmar de forma artística todo lo que percibe a través del olfato y puede convertir esas experiencias en arte olfativo-visual", decía el perfumista catalán Ernesto Ventós, propietario de la colección de arte OlorVisual y generador de muchas exposiciones. "Un olor no se olvida, siempre queda en la memoria; mientras que las palabras se borran", decía Ventós.

Con las pinturas sensoriales de Cozzo, que son al agua y no tóxicas, y con el proyecto "Ver desde el alma", se contribuye a la inclusión en la sociedad de las personas con discapacidad visual a través del arte. Pero también ya se han realizado experiencias de trabajo en diversos ámbitos, como ser el pedagógico a nivel preescolar, para acrecentar las facultades cognitivas y la creatividad.

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