Astronomía desde Manga a Tres Ombúes

El Planetario ambulante va por todos los barrios

El edificio de Avenida Rivera está en remodelación y la alternativa es sacar a pasear a los telescopios.

Planetario ambulante va por los barrios
Planetario ambulante va por los barrios

Reformas edilicias y una transformación digital obligan a que las puertas del Planetario de Montevideo permanezcan cerradas hasta mediados de 2019. Pero las autoridades del predio ubicado en Rivera y Rosell y Rius hacen gala del popular dicho "si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma". Lo hacen desde mayo de 2018 al implementar el ciclo "Planetario en tu barrio".

El proyecto consiste en trasladar a distintas zonas periféricas de la capital la experiencia de observar el cielo abierto. La meta es divulgar la propuesta científica y permitir que niños y adultos que jamás posaron sus ojos en un telescopio puedan mirar la superficie de la luna, sus cráteres, las constelaciones, y los planetas.

Eso debe hacerse de noche, al aire libre y mientras la luna está en cuarto creciente, por ser la mejor instancia para ver en detalle su superficie. La elección del lugar requiere una investigación y recorrido previo por el barrio, según Oscar Méndez, director del Planetario.

El sitio no puede elegirse al azar, ya que "el horizonte norte, que es donde transita el camino aparente de los planetas y la luna, debe estar completamente despejado de árboles y edificios".

Esta actividad mensual se inauguró en mayo en el Parque Lineal de Villa García, en junio se hizo en la pista de atletismo de Manga, y en agosto en el Centro Cívico de Tres Ombúes. Resta definir qué barrio recibirá este planetario móvil en septiembre, pero pretenden "salpicar todos municipios hasta la reapertura del Planetario.

Durante 2011 y 2012 recorrieron localidades pequeñas del Río Negro hacia el sur con un proyecto similar. Esta vez, eligieron enfocarse en quienes están física y culturalmente lejos del Planetario. Personas que no saben dónde se ubica, que solo lo han oído nombrar pero nunca lo visitaron, o a lo sumo fueron una vez con la escuela, pero no lo tienen como opción de paseo.

"Queremos que se enteren de la propuesta y que manejen la alternativa de ir al Planetario cuando reabra en 2019. El grueso de las actividades son gratuitas, o sea que el único costo sería el boleto", apunta Méndez.

Milagro.

Cinco expertos en astronomía descienden de una camioneta con tres telescopios a cuestas sobre las 17:30. Uno de ellos organiza a las 100 ó 150 personas que eligieron como plan mirar el firmamento durante tres horas (de 18:00 a 21:00). Pero no es una clase, sino una jornada de observación y "los protagonistas de la noche son los objetos que vemos en el cielo", dice el director.

Agustina Pisciottano tiene 19 años, es estudiante de diseño industrial y arrastró a su novio al Centro Cívico de Tres Ombúes con la excusa de sacar fotos para un trabajo de facultad. Pero en realidad no quería perderse una de sus actividades preferida: ir al planetario.

Al llegar vio niños jugando al fútbol, en las hamacas, y muchos que llegaban en bicicletas, curiosos "por saber qué era ese tumulto de gente que miraba hacia arriba. El interés y la sorpresa de grandes y chicos que nunca habían visto la luna y los planetas más que en una foto fue lo más lindo", comenta.

Una señora quedó tan fascinada con la experiencia que le dijo a Agustina que iría al Planetario siempre que pudiera.

Manipular el telescopio requiere esfuerzo y maña. Si se desvía el ojo del eje central es imposible ver.

"Cuando los niños logran encontrar ese lugar exacto se les pinta una sonrisa. Es increíble ver esas caritas y las de los adultos mayores que tienen dificultad en su visión y se emocionan cuando logran vislumbrar la luna", sostiene el director Oscar Méndez.

Astronomía en clave de espectáculo

El cielo debe estar despejado para que estas jornadas puedan desarrollarse. Aunque con nubes no se suspende: se proyecta una presentación didáctica. También se da una charla sobre constelaciones mientras se manipula el telescopio. "No precisás saber de astronomía para dirigir tus ojos al cielo y disfrutar de una noche estrellada, pero si sabés del tema te deleitás más con el espectáculo", afirma Méndez.

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