Proyecto

Las miniaturas de un esfuerzo gigante para músicas con historia

El museo que creó un docente con sus ahorros y amigos.

Detrás de las vitrinas, además de los personajes aparecen las culturas de época reflejadas en ropajes y mobiliario. Foto: Daniel Rojas
Detrás de las vitrinas, además de los personajes aparecen las culturas de época reflejadas en ropajes y mobiliario. Foto: Daniel Rojas

La idea de montar un museo dedicado a la historia de la música fue del profesor Hugo Ultra, y al fin pudo concretarla con el impulso de su pasión por el arte y con el esfuerzo económico de ahorrar del salario propio de docente. Durante 8 años, el hombre estuvo concentrado, en los ratos libres, en la recolección de pequeñas piezas, mandando hacerlas a algunos amigos artesanos o poniendo él mismo manos a la obra, ya que ese tipo de trabajo está entre sus hobbys.

“Es un proyecto que tenía hace mucho tiempo y en el que he venido reuniendo material, todo sobre la historia de la música. Es un emprendimiento didáctico que está destinado más que nada a los alumnos de primaria y de secundaria”, explicó a El País su creador.

"Fue toda una odisea pero lo vivimos con mucho gusto"

Hugo Ultra. Foto: Daniel Rojas
Hugo UltraProfesor

La iniciativa tiene como finalidad que los alumnos puedan apreciar la evolución de la música, de sus géneros o categorías estéticas desde la Edad Media, “en que la música comenzó a ser más o menos prolijamente documentada, lo que no significa que antes no haya habido manifestaciones musicales, sino que se toma habitualmente desde ese momento hasta la actualidad”.

En la exposición se recorren los períodos del renacimiento, el barroco, el clasicismo, el romanticismo y los albores del siglo XX hasta hoy.

Junto a las figuras en miniatura hay instrumentos reales de reducidas dimensiones. Foto: Daniel Rojas
Junto a las figuras hay instrumentos reales de reducidas dimensiones. Foto: Daniel Rojas

“Al final hacemos un homenaje al jazz a la calle, que nos parece un emprendimiento espectacular y de mucho acierto, que Mercedes está llevando adelante hace ya varios años”, expresó Ultra.

El museo funciona en la sede del Teatro Guarnero, en la calle Careaga 664, en pleno centro, y estuvo abierto todos los días dentro del marco del encuentro Jazz a la calle. A partir de esta semana, el público en general puede conocer la muestra durante sábados y domingos, de 20:00 a 22:00 horas.

Montaje.

El armado demandó no menos de 100 piezas en miniatura, la mayoría de ellas meticulosamente confeccionadas y presentadas sobre escenarios teatrales.

“Me conecté con algunos artesanos y les pedí lo que necesitaba. Les enviaba fotografías de los personajes que quería, y después otros los hice yo, porque también me gusta mucho la manualidad, y además me ayudaron compañeros que trabajan en carpintería. También compré algún mobiliario en miniatura. Es increíble las cosas que uno puede llegar a encontrar por internet”, explicó Ultra, quien además es director de teatro del elenco Enrique Guarnero desde hace 37 años.

También hay bustos en miniatura de Beethoven, Bach, Mozart o Debussy. Foto: Daniel Rojas
También hay bustos en miniatura de Beethoven, Bach, Mozart o Debussy. Foto: Daniel Rojas

Ese colectivo de actores y de técnicos también lo ayudó mucho en su proyecto.

“Fue todo una odisea pero lo vivimos con mucho gusto; todos los meses yo disponía de una parte de mi sueldo de docente para ir cubriendo las necesidades del museo de la música. A veces me parecía que era muy grande el emprendimiento y tuve algunas recaídas, pero al final de cuentas se logró el objetivo de la planificación primaria”, sostuvo.

De aquí en más, aún queda mucho por hacer, es lo que de un modo y de otro reafirma el docente Ultra.

“Evidentemente el museo no está completo, porque de cada período hay uno o dos personajes que lo representan, cuando se mencionan a otros autores y cada movimiento es un disparador para hablar de otros músicos de cada época”.

Todo lo que se custodia y está a la vista de los visitantes estará acompañado de un video que se va a proyectar en la sala. “El museo está abierto al público en general y a los alumnos en particular porque cuando comiencen las clases se van a mandar circulares a los establecimientos docentes para que los maestros y profesores de música, de historia y de artes plásticas puedan venir. Primero pueden ver la película, luego apreciar la exposición y finalmente formular las preguntas que entiendan pertinente. Estoy convencido de que en mayor o menor medida, todos se irán aprendiendo algo de música”, confió con entusiasmo el responsable del proyecto.

La historia de la música llega con un tributo al ciclo anual de Jazz a la calle. Foto: Daniel Rojas
La historia de la música llega con un tributo al ciclo anual de Jazz a la calle. Foto: D. Rojas

Lluvia de culturas.

El resultado de tanto trabajo ya está teniendo como principal devolución la gratitud del público local, pero asimismo de turistas que han pasado por Mercedes convocados justamente por la movida de Jazz a la Calle y por las jornadas de pintura al aire libre que se consagraron durante el Festival 33 Grados, que dejó 38 obras en muros de la ciudad y una gran repercusión social, con participación de reclusos y plásticos de Brasil, Bolivia, Argentina, Colombia y Puerto Rico, como se informó ayer en estas páginas de la sección Ciudades de El País.

“Hemos recibido muchos elogios y una de las cosas que más alegría me dio es que el director nacional de Cultura (Sergio Mautone), que vino recientemente a Mercedes, dijo que se llevaba de la ciudad dos puntos altos: la muestra de Carlos Federico Sáez y el Museo de la Música en miniatura. A uno lo gratifica después de tantos años de trabajo”, concluyó el profesor Hugo Ultra.

En la jornada de ayer culminó además el otro evento que cada año crece en convocatoria, resultados y repercusiones. La 12a. edición de Jazz a la calle volvió a dejar huella con sus ya famosas clínicas, los toques callejeros de bandas improvisadas y un escenario central de nivel internacional para recibir a músicos de todas partes del mundo, desde Estados Unidos hasta Brasil.

Otras vitrinas

Salas de autores y géneros en todo el país

En Uruguay hay otros museos vinculados a la música, como por ejemplo el “Carlos Gardel”. Depende de la Intendencia de Tacuarembó y se localiza en una antigua pulpería de Valle Edén, donde Carlos Gardel habría actuado durante su temprana juventud. Fue inaugurado el 11 de diciembre de 1999, “y en él se exhiben diversos documentos que fundamentan la versión de su origen tacuaremboense y su consecuente nacionalidad uruguaya. De acuerdo a estas fuentes, el cantor habría nacido en la estancia Santa Blanca, en la localidad de Valle Edén”, se dice en el portal del MEC.

Otro es el dedicado a Julio Sosa. Este museo, inaugurado en el año 2013, es un espacio cultural creado en homenaje al Varón del Tango, nacido en la ciudad de Las Piedras. “Tiene entre sus objetivos la valorización y la divulgación del tango como manifestación cultural que une música, danza y poesía y que ha sido reconocido por Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. A su vez se propone investigar, documentar y difundir la figura del cantor, valorizándolo como exponente del tango local y nacional”. Se encuentra ubicado en las instalaciones del Hipódromo de Las Piedras.

También es de destacar, en Montevideo, calle Canelones 1122, la exposición permanente de instrumentos musicales y objetos que pertenecieron a autores uruguayos asociados a Agadu. Allí está el Centro de Documentación con colecciones de partituras, fotografías, programas, hemeroteca, mediateca y biblioteca.

En la Casa de la Cultura de Minas funciona por su parte el Museo Eduardo Fabini, creado el 12 de octubre de 1955. En la institución se encuentra el archivo completo de la obra del músico.

En San José, puede visitarse la casa del poeta gaucho Wenceslao Varela, que abrió sus puertas al público en 1999 “con el objetivo de recordar y dar a conocer la figura de este peón de tropa y domador que dedicó cuarenta años de su vida a la escritura de versos criollos”.

En la rambla de Montevideo y la calle Maciel, otro punto a reconocer es el Museo del Carnaval.

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