LA NUEVA DEFENSORA DEL VECINO DE MONTEVIDEO

María Elena Laurnaga: “Montevideo no está limpia, pero ha mejorado”

Su candidatura no fue apoyada por los ediles del PN, que entienden que tras ocupar un cargo en la primera presidencia de Vázquez (OPP) y una banca en Diputados por el Partido Socialista, no tiene la independencia como para ocupar un rol de contraposición frente a una IM que pertenece a su partido. 

María Elena Laurnaga. Foto: Marcelo Bonjour
María Elena Laurnaga. Foto: Marcelo Bonjour

-Durante la dictadura estuvo exiliada en Brasil ¿Fue por alguna situación que le tocó vivir?

-Fue al final de la dictadura, yo era militante del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj). Se perseguía a todo el mundo y en ese momento me tuve que ir. Me fui sola, de un día para el otro. Algunos compañeros y amigos habían caído presos, otros se habían ido, y en consulta con la abogada de Serpaj, tomé la decisión.

-¿Qué le preocupa de Montevideo? ¿La basura? ¿El tránsito? ¿La convivencia?

-La convivencia es el primer tema. Me preocupa desde antes, como ciudadana y militante social. Pero en el sentido amplio, porque no es solo el problema de violencia policial, sino también el tema del derecho de las personas. Ése es uno de los ejes que me gustaría priorizar. A veces se piensa que la Defensoría está para defender a uno que viene a criticar a otro, al vecino que se pelea por las podas o por los perros. Pero mi aspiración es la de trabajar más en la vigencia de los derechos de todos. Soy una proactiva de la participación y la descentralización ciudadana de toda la vida; en la militancia, en la vida profesional, en el gobierno y el Parlamento.

-¿Cómo cree que pueden resolverse los problemas de convivencia que se dan entre vecinos y boliches en algunas zonas?

-La Defensoría ha hecho un trabajo muy interesante en términos de ruidos y de otras cuestiones como la basura de los comercios; lo hizo con el actual intendente de Montevideo, Christian Di Candia. Hay muchos problemas de convivencia que se resuelven hablando o delegando cada uno una parte de responsabilidad. Los temas podas, árboles y perros son de los de más demanda cuando hablamos de tensiones entre vecinos.

-¿Cree que Montevideo es una ciudad limpia?

-Considero que es una ciudad que no está limpia todavía, pero que ha mejorado en los últimos años. La Intendencia ha hecho un esfuerzo muy significativo con todas las tensiones que ha tenido que resolver: económicas, gremiales, etcétera. Pero también es cierto que hay que educar al vecino. Yo vivo en Malvín, en la zona del Municipio E, que ha mejorado sustantivamente, pero los que ensuciaban eran básicamente los vecinos. Por eso lo de la convivencia.

-¿Cuáles son sus otras prioridades de gestión?

-El acceso a la vivienda, que es un problema gigante que trasciende al gobierno departamental y la competencia de la Defensoría. A mí me preocupa particularmente el tema de las pensiones y el de las personas en situación de calle. Yo se que hay una parte que es universal. Si pasás por París o Nueva York, hay personas expulsadas del sistema o vinculadas a adicciones. Pero Uruguay es demasiado chico, no podemos permitirnos ese dolor. A mí me parten el alma también aquellas personas que están pagando un cuarto de pensión a precios usureros.

-Es un fenómeno que actualmente está muy vinculado a los inmigrantes…

-Sí, pero también a la pobreza o a la ausencia de bienes materiales para salir de garantía. Hay muchos uruguayos y uruguayas que viven desde hace muchos años en pensiones. Y para costear un precio de $ 800 por día, hay que tener un sueldo para pagarlo. Pero no tienen para la garantía de alquiler.

-El Partido Nacional no votó su designación por su notoria pertenencia la Frente Amplio. ¿Cree que puede desempeñar un rol de contraposición y contralor frente a una Intendencia que pertenece a su mismo partido?

-Creo que sí, sino no me hubiera presentado. A mí me postuló la Comuna Mujer 8, el Concejo Vecinal N°7 y el club Miramar Misiones. Me podría haber propuesto un partido o un edil, pero lo hicieron organizaciones de la sociedad civil. Creo que perfectamente puedo desempeñar un rol profesional independientemente que todo el mundo sepa que pertenezco al Frente Amplio, aunque ahora cese toda mi actividad político-partidaria. Y estoy convencida porque antes de ser militante, fui profesional. Comprendo las desconfianzas de la oposición, aunque el Partido Colorado sí me votó. Y yo entré acá con una mayoría especial. Hay otros dos ejemplos contundentes: en la Institución de Derechos Humanos, tanto en la primera generación como en esta integración actual, hay personas de distinto perfil ideológico. Y no hay dudas de que tenga la capacidad de asumir su rol. También voté (como diputada) al comisionado parlamentario Álvaro Garcé y nadie objetó que fuera blanco. O como ahora ocurre con su sucesor Juan Miguel Petit, un histórico colorado.

-¿Tiene vehículo? ¿Conduce?

-Sí, tengo un BYD F0 que tiene seis años y medio.

-El último informe anual de la Defensoría advierte que es necesario “garantizar el cumplimiento del debido proceso” en los reclamos por la aplicación de multas. ¿Como conductora considera que en algún punto se pueden estar vulnerando sus derechos?

-Puede ser, no puedo decir que no. Pero cada vez que te ponen una multa, uno tiene un plazo para cuestionarla. A mí me han puesto multas dos veces y en ambos casos las tenía merecidas, así que no protesté. La Defensoría no es una voz más para eludir la responsabilidad ciudadana, pero es una voz para cuando puede haber una vulneración efectiva de derechos.

-¿Cómo se lleva con las redes sociales y qué importancia les da en tiempos en que cualquiera puede decir cualquier cosa?

-La Defensoría tiene tres cargos permanentes y cuatro pasantes de UTU y de la Udelar. Una de esas tres personas fijas tiene el rol de la comunicación. Le pedí que hiciera una propuesta sobre cómo facilitar el vínculo de la ciudadanía con nosotros. Hay una cuenta de Twitter que pedí que fuera más activa. Como una mujer de mi edad, no se manejar bien las redes. Tengo Twitter hace mucho tiempo y meto la pata con frecuencia. No me he fijado en la cuenta de Facebook, pero me imagino que es un perfil distinto de gente en comparación con Twitter.

PERFIL

Fue diputada socialista y trabajó en la Opp

María Elena Laurnaga nació en Flores y tiene 64 años. Está casada, tiene un hijo biológico y otros cuatro de su marido. Durante la dictadura estuvo exiliada en Brasil. Es socióloga egresada de la Udelar y docente de Ciencias Políticas. Durante el gobierno de Tabaré Vázquez dirigió el programa Uruguay Integra de la OPP Ocupó después una banca en Diputados por el Partido Socialista.

“Mi formación de grado es en Filosofía. Estando en San Pablo trabajaba a cambio de poder asistir a unas clases en la Universidad Católica. Después di concurso de ingreso para la Maestría de Ciencia Política en la Universidad de Campinas. Así obtuve una beca que me permitió hacer la maestría. No tengo el título porque me vine cuando había terminado los cursos. En agosto de 1984 me volví al país para hacer la tesis, cosa que nunca hice. Aunque después realicé cursos de doctorado”, explica.

El Partido Nacional no apoyó su postulación a la Defensoría del Vecino por entender que tiene un vínculo “muy notorio” con el Frente Amplio y que el cargo exige “una contraposición” con la administración de Christian Di Candia. Sin embargo, obtuvo de la bancada colorada los votos que necesitaba para obtener una mayoría especial.

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