Del Aeropuerto de Carrasco a Bella Unión

Mal tiempo para pronósticos

Meteorólogos crearon una asociación y denuncian carencias de formación y tecnología.

El cierre de la Escuela de Meteorología del Inumet y la falta de personal ponen en riesgo las observaciones y pronóstico del tiempo. Foto: D. Borrelli
El cierre de la Escuela de Meteorología del Inumet y la falta de personal ponen en riesgo las observaciones y pronóstico del tiempo. Foto: D. Borrelli

La falta de capacitación y de puesta al día en materia tecnológica está rezagando a Uruguay en el área de los estudios, observaciones y pronósticos meteorológicos. La escuela del Inumet se encuentra cerrada y solo es posible tomar cursos de formación a nivel privado, en el Colegio Pío, bajo el auspicio de los salesianos. El Estado ha dejado por el camino la intención de incluir en su presupuesto la compra de un radar doppler, que cuesta dos millones de dólares y permite medir la velocidad y dirección del viento en una nube y ayudar así a prever o detectar la ocurrencia de granizadas y otros fenómenos atmosféricos, hasta posibles tornados que amenacen cualquier zona de todo el territorio, en la medida que sea instalado en el centro del país.

El aeropuerto de Carrasco, por hache o por be, sigue en tanto careciendo de un perfilador para detectar velocidad y dirección del viento, un artefacto que no cuesta más de 200.000 dólares y sin embargo haría bajar diversos costos operativos y también el precio de los pasajes aéreos, ya que su inexistencia aumenta los seguros de los viajes.

Por si fuera poco, el Consejo Nacional de Meteorología conformado con representantes de la Universidad de la República y los ministerios de Defensa, Ganadería, Vivienda e Industria asoma inoperante al tiempo de marcar y diseñar pautas políticas. Estos y otros asuntos de una problemática compleja preocupan a los meteorólogos, así como su propia formación y trabajo, a tal punto que han decidido conformar una asociación profesional.

Los trámites de registro ante el Ministerio de Educación y Cultura ya están adelantados y la llamada Ametuy, que tiene estatutos, comisiones y autoridades, comenzó en los hechos a funcionar, habiendo organizado el pasado fin de semana el Primer Encuentro de Meteorólogos del Uruguay, en donde se sumaron ponencias y mesas redondas que desembocaron en propuestas a nivel de formación y de intervinculación entre organismos nacionales e internacionales.

Mario Bidegain, quien fue el director de la Escuela del Inumet desde 2004 a 2015, dijo a El País que en la actualidad en América del Sur y Central solo Brasil se acerca a los niveles que la disciplina exhibe en Estados Unidos o Canadá y países europeos, mientras que Argentina ha bajado algunos escalones del pedestal en donde supo ubicarse décadas atrás.

Mario Bidegain, meteorólogo. Foto: Francisco Flores
Mario Bidegain, meteorólogo. Foto: Francisco Flores

—¿Cuántos meteorólogos hay en Uruguay?

—Históricamente se han formado unos 500 observadores pero algunos han fallecido y muchos menos son los pronosticadores y climatólogos, de 100 a 150 a lo largo del tiempo. Activos hay una mínima parte, de hecho la asociación se ha formado ahora con unos 30 fundadores. En el Inumet trabajan no más de 150 en todo el país, el universo no es muy abultado. Lamentamos mucho que no se haya continuado con la formación que se impartía en la Escuela de Meteorología; desde el 2015 están cerradas las inscripciones para los cursos técnicos, presenciales, de observador y pronosticador, y a distancia, porque hay que recordar que la mayor parte de las estaciones meteorológicas convencionales están en el interior del país y se necesita gente de allí. Hoy, durante la noche, en esas estaciones no hay observaciones por falta de personal. ¡No puede ser! Y automáticas hay solo 5. Mientras en Brasil hay 700.

—¿Quién sufre más el cierre de la escuela?

—El propio Inumet, el servicio de la Armada, y la Fuerza Aérea, más otras instituciones que necesitan meteorólogos aunque en menor medida, como el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, la UTE o la Comisión de Salto Grande.

—¿Por qué cerró la escuela? ¿Por falta de interesados en estudiar?

—El Inumet se creó por ley en octubre de 2013. Es un instituto descentralizado, sin dependencia presupuestal, se autogestiona con fondos públicos, y depende del Ministerio de Vivienda solo para comunicarse con el Poder Ejecutivo. Comenzó a funcionar en junio de 2014 y el primer directorio decidió cerrar las inscripciones para 2015. Se continuó con los que estaban ingresados y desde este año ya no hay ningún tipo de formación. El argumento fue que se quería hacer una reestructura de los planes de estudio, algo que para mí se podía haber implementado sin cerrar. Otra cosa que preocupa es la actualización, por las nuevas tecnologías. Los cursos para egresados deberían ser obligatorios.

—¿Y cómo estamos en materia de herramientas? ¿Cuáles son las carencias?

—Uruguay no tiene un radar meteorológico para monitoreos continuos y seguimiento de fenómenos severos, como el granizo o los tornados. Y deberíamos tener otro tipo de instrumental. Por ejemplo en el aeropuerto de Carrasco no tenemos perfiladores de viento, que son sistemas que dan los vientos en los distintos niveles de la atmósfera, los niveles de turbulencia. Eso supone una ayuda para aterrizar o despegar y bajaría los costos operativos, porque la Organización de Aviación Internacional elevaría seguramente la categoría del aeropuerto.

—Pero ¿qué información tienen los pilotos de esos aviones que llegan a Carrasco?

—Reciben a la salida el briefing, un pronóstico de ruta, si van a atravesar zonas con turbulencia o tormentas severas, y un pronóstico del aeropuerto de destino, que se extrae de modelos numéricos. Entonces puede pasar que figure que Carrasco está con cielo despejado pero al bajar se encuentren la turbulencia. De Madrid a Montevideo son 12 horas, y en ese tiempo puede cambiar la situación. El perfilador brinda en cambio datos en tiempo real, no da un pronóstico. Cuesta entre 100 mil y 200 mil dólares, mucho menos que un radar.

—¿Por qué no se compra?

—No es por motivos económicos. Por tasas aeroportuarias se recaudan millones de dólares al año. Yo creo que tendrían que ponerse de acuerdo entre la Dirección de Aviación Civil (Dinacia), la concesionaria del aeropuerto y un servicio meteorológico que opere ese perfilador. Es muy importante para un aeropuerto internacional.

El radar es un histórico reclamo a voz en cuello
Radar

Un radar de última generación, doppler, cuesta entre uno y dos millones de dólares y permite pronosticar, por ejemplo, granizadas. Uruguay no lo tiene. Si bien hay diversidad de esos radares, el experto Mario Bidegain dice que alcanza con uno que cubra 200 kilómetros a la redonda, instalado en Paso de los Toros. En zonas de frontera es posible aprovechar, como se está haciendo, la información de radares ubicados en Argentina (en Ezeiza, Paraná y Pergamino) y Brasil (en Pelotas y Santa María).

La adquisición de ese radar estaba prevista en el primer presupuesto quinquenal del Inumet pero al elevarse al Poder Ejecutivo, Economía y la OPP consideraron que la inversión no podía correr solo por cuenta del Inumet sino que deberían colaborar desde UTE hasta el INIA, Antel y ministerios. Al final, se tachó, y chau radar. Lo que sin embargo se mantuvo, paradojalmente, fue la partida para formación del personal para el uso operativo del radar, cuyo mantenimiento sería de un 5% anual del costo más esa formación y actualización del personal.

Si se suma esto al valor del perfilador para el aeropuerto de Carrasco y nuevas estaciones meteorológicas (porque las pluviométricas ya se han ido renovando por automáticas) se estaría hablando de tres o cuatro millones dólares. No más. Contrariamente, la directora del Inumet, Madeleine Renom, hizo público en junio de este 2018 que para optimizar el trabajo y prever granizadas como la caída entonces en Salto, se necesitaba una inversión de 12 millones de euros.

Bidegain estima que esa cifra "luce excesiva" para las inversiones necesarias a corto y mediano plazo, que además demandarían un plan de desarrollo. ¿Por qué se dan las fallas a nivel de los pronósticos? Para Bidegain, "todo suma, la falta de formación, actualización, y una herramienta tecnológica adecuada, muy útil; recibimos mucha información de modelos numéricos pero hay que saber leer y poder hacer seguimientos con un radar".

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