Manos solidarias

Las madrinas rescatan embarazadas

Una ONG brinda apoyo a 50 mujeres de contexto crítico para salvar la vida de sus bebés.

Equidad: esta ONG la componen 15 madrinas, pero están abiertas a recibir a aquellos padrinos que quieran integrarse y colaborar. Foto: Madrinas por la vida
Equidad: esta ONG la componen 15 madrinas, pero están abiertas a recibir a aquellos padrinos que quieran integrarse y colaborar. Foto: Madrinas por la vida

Marta Grego viajó a México con su marido para asistir a un ciclo de conferencias en el santuario de Guadalupe, y al despedirse de la virgen sintió un llamado especial. Enseguida supo que al volver a Uruguay debía ocuparse de aquellas madres en situaciones vulnerables para evitar que interrumpieran sus embarazos.

Comentó la idea a su marido y un par de amigas, pero el plan se mantuvo en suspenso hasta que se cruzó con María del Carmen. Ella le contó que quería abortar porque no podía hacerse cargo del bebé: tenía tres niños y estaba sola. "Es algo maravilloso, te vamos a ayudar", la alentó Marta.

Hablaba en plural sin saber el motivo, ya que no había otros involucrados. "Podés venir a mi casa cada 15 días a charlar, te vamos a conseguir ropita, no vas a estar sola". "Si es así, sigo adelante", contestó María del Carmen. Eduardo tiene 19 años y fue el primer bebé que salvó "Madrinas por la vida".

Sostén.

Hoy son una ONG con personalidad jurídica integrada por 15 madrinas. Están instaladas en la parroquia San Jerónimo (Volteadores 1753), pero en 1998 las madres eran recibidas en la casa de Marta. Luego funcionaron en San José de la Montaña y en la Stella Maris.

"Todas las mujeres que se acercaron a la fundación en estos 20 años siguieron adelante con sus embarazos". También reciben y apoyan a las que llegan después de abortar.

En almacenes, supermercados y parroquias de barrios carenciados circula un folleto de "Madrinas por la vida" con el mensaje: "¿Estás embarazada? Queremos ayudarte. Estamos contigo", y tres números de teléfono para que se comuniquen. Las mismas madres que reciben ayuda de la ONG se encargan de distribuirlos.

Una joven cubana le comentó a otra en un ómnibus que no sabía qué hacer con su embarazo. Una madrina que iba en el asiento de atrás escuchó la charla y le entregó un folleto. Desde entonces, la caribeña no se pierde el taller de cocina que se dicta los lunes en la parroquia San Jerónimo. Los miércoles y viernes, además, asiste a los desayunos con charlas formativas. Hay otras 50 madres inscriptas que también participan de los diversos programas.

Las actividades sirven de soporte emocional, y cumplen el fin de preparar a estas mujeres para insertarse en el mercado laboral. Por eso se les exige cumplir horarios, desarrollar tareas de higiene y aprender a resolver conflictos.

El año pasado consiguieron que la Intendencia de Montevideo les otorgara el carné de manipulación de alimentos. Ese certificado permite que las madres trabajen en el rubro gastronómico. Con el carné de salud estarán habilitadas para enviar sus currículums. "Ayudamos a la mamá y al bebé a nacer y luego intentamos guiarlas para que salgan adelante".

Otra forma de "encausarlas" es a través de la venta de ropa usada. Las madres adquieren las prendas que donan los vecinos por $5 ó $10 y luego las venden en la feria a $100 ó $200. Para muchas, esa su fuente única de ingresos.

Sustento.

No se compra ropa ni comida para la canasta mensual de alimentos que entregan a las madres. Todo se financia a través de donaciones y la cuota de los 40 socios de la ONG.

Nunca pidieron ayuda al Estado. Una vez al año organizan un té a beneficio y los lunes venden los productos que se elaboran en el taller de cocina entre las madrinas, los vecinos, y la gente de la capilla.

PROTAGONISTAS PRESTAN SU VOZ

Las madres dan su testimonio

Carina Gamarra llegó a la parroquia San Jerónimo porque se sentía sola. Estaba embarazada de Santino y precisaba contención. "Acá te alientan y te hacen salir adelante. Les conté mi vida y ahora vengo siempre", dice durante el recreo del taller de cocina. Su bebé nació hace 19 meses pero "Madrinas por la vida" continúa siendo su hogar.

Emma Castellanos es venezolana y emigró sola en diciembre de 2017 para ayudar a su familia a salir de la miseria: "Un kilo de arroz en mi país vale casi igual que un salario mínimo", dice. A los dos meses de estar instalada en una pensión de la Comercial se enteró que estaba embarazada. Si bien nunca manejó la posibilidad de abortar, se encontró sorprendida, sola y triste. Un compañero de trabajo le recomendó que se acercara a "Madrinas por la vida" y le cambió la vida: "encontré amistades, una familia, y gente en quien confiar. Sé que si necesito algo están ahí para apoyarme". Lleva 34 semanas de embarazo y la beba se llamará Natalie. Su hermana decidió viajar para acompañarla en la dulce espera y va con ella a todas las reuniones. "Ahora estoy súper alegre y contenta".

Hay trabajo psicológico

"Madrinas por la vida" brinda apoyo y contención a 50 mujeres embarazadas de contexto crítico. "A veces nos encontramos con situaciones muy difíciles, que nos exceden, pero hay una psicóloga que atiende a las madres que deseen de forma individual. Es vecina de la parroquia y ofrece sus servicios de forma honoraria", cuenta la madrina Raquel García.

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