Nutrición en las trincheras

Latas de guerra y corned beef

Con maqueta del tanque Fray Bentos celebran 100 años del fin de la Primera Guerra.

Maqueta de el tanque F41 o Fray Bentos, fue uno de los que integró un batallón británico que hace 101 años avanzó sobre tropas alemanas. Foto: Francisco Flores
Maqueta de el tanque F41 o Fray Bentos, fue uno de los que integró un batallón británico que hace 101 años avanzó sobre tropas alemanas.
Foto: Francisco Flores

Quedó listo y en exhibición al público un tanque con historia, el F41 Fray Bentos, así bautizado porque sus tripulantes se sentían como el extracto de carne enlatada que los alimentaba a diario y se producía en Uruguay por la compañía Liebig, que se convertiría en Anglo hacia 1924. La monumental pieza, de 8 metros de largo, hecha a escala 1:1 o natural, demandó varios meses de trabajo de expertos artesanos que recurrieron a diversos materiales, como madera y resinas que permitieron simular metales y redondear una singular semejanza con el original blindado.

Los amigos del Museo Militar, ubicado en la calle Paraguay y Soriano, tuvieron la idea a comienzos de año y pusieron manos a la obra por el mes de mayo, en todo caso pensando en hacer un aporte a la celebración del fin de la Primera Guerra Mundial, que se desarrolló entre 1914 y el 11 de noviembre de 1918.

El F41 o Fray Bentos era un tanque Mark IV; tenía 2 cañones Hotchkiss de caña corta (de 6 libras) en las barbetas, 2 ametralladoras Lewis (también en las barbetas) y otra en el casco.

Los historiadores de su participación bélica recuerdan que las peripecias del Fray Bentos comenzaron a las 4:45 del 22 de agosto de 1917 cuando el capitán Donald Richardson, comandante del batallón F y ese día a bordo del F41, ordenó avanzar hacia a las líneas enemigas alemanas.

Tanques de guerra.

Esa primera misión del Fray Bentos tuvo un inicio exitoso, con la destrucción de la granja Somme, que los alemanes terminaron abandonando. Sin embargo, en camino hacia la cima de la colina 35, donde se encontraba otra granja, la Gallipoli, último bastión en la zona de los alemanes, la travesía se complicó.

"Los alemanes, ubicados en un punto alto del campo de batalla, comenzaron a defenderse con ametralladoras de gran calibre. Las balas no dejaban de impactar sobre las placas de hierro del casco del tanque. Asediado, atacado e incendiado, seis de los siete tripulantes aguantaron 72 horas en bravía defensa de su unidad con armas cortas, ya que los cañones del tanque habían quedado inutilizados", contó a El País el investigador fraybentino René Boretto al cumplirse cien años de aquella batalla que lo ha ocupado —entre muchas más historias— desde la década de 1980, cuando comenzó a trabajar en la recopilación de documentos relacionados con el impacto internacional de la Liebigs primero y del Frigorífico Anglo después.

Tanques de guerra.

En los campos de Ypres, territorio belga cerca de la frontera con Francia, como en tantos otros parajes en donde pasó aquella guerra, la presencia de los tanques era un elemento sorpresa, ya que podía transportar a un grupo de soldados con el objetivo de romper las líneas enemigas para recuperar o conquistar territorio luego de sortear obstáculos como trincheras, cinturones de alambradas o enormes cráteres de obús.

El tanque Mark I fue la concreción de eso en 1916, después de algunos antecedentes, mientras que los Mark IV implicaban un avance más. Antes de construirse el primer tanque, los ingenieros tuvieron el desafío de crear máquinas que debían cumplir con tres requisitos: desplazarse a paso de una persona, ascender por taludes de unos dos metros de altura o franquear trincheras de dos metros de ancho y soportar balaceras de armas ligeras.

Derrotas y gloria.

El Mark I había entrado en pelea el 15 de septiembre de 1916 en el Somme, durante la batalla de Flers-Courcelette, donde intervinieron treinta tanques, de los cuales 9 llegaron a las líneas alemanas. Con la innovación inmediata, que se verificó durante la propia Primera Guerra, llegarían los Mark IV y uno de ellos protagonizaría lo que ha sido calificado como uno de los episodios más sorprendentes de aquel enfrentamiento bélico, a pesar, curiosamente, de que el Fray Bentos quedó fuera de combate después de ser blanco de un feroz fuego de ametralladoras y dar un bandazo, al quedar su piloto malherido en el cuello.

En un pequeño repecho, el tanque terminó hundido en el lodo y los tripulantes se vieron entre dos fuegos, el de los enemigos y el de los británicos, que no querían que el F41 cayera en poder los alemanes.

La lluvia de proyectiles llegó en un momento a hacerse inclemente para los soldados, que solo poseían como respuesta una de las ametralladoras para repeler a las patrullas que enviaban los alemanes.

Tanques de guerra.

Así siguieron pasando las horas para los combatientes británicos, que llegaron a tomar el agua de los radiadores del tanque para menguar la sed y estaban asqueados dentro de aquella lata de guerra impregnada por olores a combustible y aceites quemados.

Tecnologías

El tanque F41 o Fray Bentos fue uno de los que integró un batallón británico que hace 101 años avanzó sobre tropas alemanas. Una maqueta a escala natural permite ahora que los uruguayos vean de cerca una las máquinas que cambió el curso de la Primera Guerra Mundial, finalizada hace cien años. El nombre Fray Bentos fue prácticamente una humorada, que comparaba a los tripulantes con la carne enlatada por aquellos tiempos en Uruguay. Un Fray Bentos II llegó a ser capturado por los alemanes y paseado por Berlín a fines de 1917.

El 24 de agosto fue que el capitán Richardson decidió que los soldados se retiraran hacia las propias líneas, que no estaban muy lejos, sin saber, por supuesto, que terminarían todos recibiendo condecoraciones militares. Se los había dado por muertos unas cuantas horas antes, y pasaban a ser héroes de guerra.

A la unidad que suplantó al tanque hecho trizas, se le puso el nombre de Fray Bentos II, máquina que terminaría en manos alemanas, luego de otra batalla ocurrida en octubre de 1917. Se lo trasladó a Berlín como trofeo de guerra y para investigar recetas de su diseño, ya que los alemanes estaban recién descubriendo el poder de los tanques gracias a sus enemigos, los creadores.

BATALLAS

Tanques británicos Mark IV del batallón F

Al sur de Saint Julien y cerca de la Colina 35, los alemanes habían destruido varias compañías del ejército británico y ante eso se dio la ofensiva de ocho tanques Mark IV pertenecientes al llamado Batallón F, que fueron en apoyo de la infantería. Los tanques habían tomado la letra F para identificarse con sus respectivos nombres: "Faun", "Fay", "Fiducia", "Foam", "Fritz Phlattner", "Fiara", "Fairy" y "Fray Bentos".

El primer tanque británico había sido el Mark I, que tenía la capacidad de atravesar trincheras debido a su forma romboidal. Su blindaje le permitía además avanzar hacia las ametralladoras alemanas con impunidad. Las orugas amplias del tanque lograban también aplastar línea tras línea de alambre de púa. Apareció cuando los alemanes aún no poseían tanques y cambió el curso de la Primera Guerra. Había dos variedades del Mark I. El tanque "macho" estaba armado con dos cañones de seis libras (57 mm) montados sobre plataformas a ambos lados. Cada plataforma tenía a su vez una ametralladora y una tercera ametralladora estaba montada sobre la cabina de mandos y disparaba hacia adelante. Los cañones de seis libras fueron diseñados para destruir posiciones fortificadas.

Nuevas armas y recursos medievales

Ante la presencia de los tanques Mark I, los alemanes decidieron hacer más anchas las trincheras para impedir que los nuevos vehículos blindados pudieran cruzarlas. Frente a esa estrategia, los británicos introdujeron por su parte el tanque Mark IV, como el Fray Bentos, con las llamadas fajinas, manojos de ramas atadas con cadenas que eran transportados en la parte delantera del casco.

Las fajinas había sido usadas en épocas medievales para cruzar las fosas que rodeaban a los castillos.

En un informe de la BBC se recuerda que los tanques Mark IV se aproximaban a las trincheras alemanas en formaciones de tres. El primer tanque se detenía al borde de la trinchera, soltaba su fajina y se desplazaba luego hacia la izquierda mientras disparaba con ametralladoras.

Un segundo tanque hacía lo mismo desplazándose hacia la derecha, y el tercero dejaba caer su fajina y cruzaba la trinchera sobre los tres manojos compactos de ramas atadas con cadenas.

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