Fallo

La Justicia ordenó el cierre del único cine de Durazno

Familia vecina argumentó que “no puede dormir”.

El Movie Club intentará instalarse en otro lugar. Foto: Víctor Rodríguez
El Movie Club intentará instalarse en otro lugar. Foto: Víctor Rodríguez

La demanda realizada por una familia con casa lindera al único cine de la ciudad de Durazno derivó en el cierre definitivo del lugar, luego de tres años de exhibición de películas. La familia que planteó la acción judicial reside en la parte superior de una casa de dos plantas, contigua al salón.

En la argumentación del pleito, señaló que literalmente no pueden conciliar el sueño a causa del ruido que se produce cuando se realizan funciones, las que se proyectan diariamente en horario nocturno y los fines de semana, en horas de la tarde y noche.

La Justicia determinó el pago de 15.000 dólares al demandante, por perjuicios sonoros y alteración de la calidad de vida.

Tras la decisión judicial, la empresa comunicó el cierre de las actividades y se apresta ahora a establecerse en otra zona de la ciudad, como forma de dar continuidad al proyecto y para que los duraznenses no se queden sin cine.

Los propietarios del servicio cinematográfico Movie Club Durazno alquilaban la antigua casona a la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos, por la cual abonaban anualmente una importante cifra, por lo que también la centenaria institución se ve ahora afectada económicamente, lo mismo que los cuatro empleados que irán al seguro de desempleo.

Conciliar el sueño.

El caso que se desencadena ahora tuvo su origen a principios de año, dijo a El País el dueño de la empresa, Juan José Castelao. "Esto empezó en febrero de este año: nosotros hicimos una gran reforma en el local que nos llevó hasta fines de febrero, entonces un día se me acerca y me plantea que no podía dormir, le dije que no entendía, porque el cine estaba cerrado desde hacía más de tres meses. La situación arrancó ahí. Es una persona bastante particular; él ni podía dormir con el cine cerrado. Fue haciendo denuncias", señaló el dueño de la empresa.

"Siempre estuvo todo muy en regla, nos faltaba un permiso final de Bomberos, que lo tenemos; un par de veces salió que estuvimos pasados de volumen, de un montón de veces que se emitieron películas", agregó.

Castelao sostuvo que el medidor de decibeles "no controla una sola cosa", sino que "mide los decibeles de un entorno, de la calle, del cine, de la casa de él, de un montón de lugares. Estamos ubicados en una calle muy céntrica de la ciudad de Durazno (Manuel Oribe), con mucho movimiento de autos. Estamos frente a un carro de comidas, entonces la medición que estaba pasada no tenía por qué ser solo del cine", agregó.

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