CECSO

La iniciativa de los estudiantes de Ciencias Sociales para evitar el acoso en los bailes

Los estudiantes organizaron el baile de bienvenida para la generación 2018 y para evitar el acoso durante la fiesta tuvieron una iniciativa que fue celebrada por muchos y criticada por otros.

El cartel de los estudiantes de Sociales. Foto: Twitter @cecsofeuu
El cartel de los estudiantes de Sociales. Foto: Twitter @cecsofeuu

Un cartel pegado en la pared en el baile de bienvenida de la generación 2018 de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, organizado por el Centro de Estudiantes (Cecso), llamó la atención esa noche y comenzó a circular por redes sociales.

El baile se realizó el pasado viernes 16 de marzo en la facultad. Y la iniciativa procuró que se tratara de un "espacio libre de acoso".

El cartel informaba que se estaba buscando generar "un espacio para que todos y todas disfruten libremente, lo cual para nosotros implica que nadie se sienta acosada o acosado en este espacio, con la posibilidad de bailar y mover su cuerpo sin siquiera ser invadida con la mirada o con la palabra".

Luego explicaba que durante el baile se iban a encontrar con jóvenes designados e identificados con una cinta naranja en uno de sus brazos, por si alguien se sentía en situación de acoso para que pudiera recurrir a estas personas.

Anaclara Couto, integrante de la Mesa Ejecutiva del Cecso y una de las personas que llevó la cinta naranja esa noche, contó a El País que la idea de fomentar un espacio libre de acoso se llevó a cabo por primera vez en el baile de fin de curso de 2017, que se realizó en diciembre. En esa ocasión, no hubo una identificación, pero los organizadores intentaban estar atentos a que no se produjera una situación incómoda para los asistentes.

"Para este baile, además del cartel que se pudo ver, dábamos un mensaje en la puerta de entrada, donde se le explicaba a la gente en qué términos queríamos que se llevara adelante el evento: el trato de forma respetuosa, que nadie se sintiera vulnerado en su espacio y que llegado el caso, había personas referenciadas con cintas naranjas ─que en realidad estábamos cuidando el baile─ para que se pudieran acercar en caso de que ocurra una situación así y nos pudieran solicitar que mediáramos en la situación", explicó.

La iniciativa fue celebrada por muchas personas en redes sociales, pero fue polémica para otros, que tildaron a la misma de exagerada por la frase en que se afirma una persona se puede sentir "invadida con la mirada". "Ya mirar seria un acoso para esta gente!! Ni hablar de sacar a bailar", respondió en Twitter un usuario, por ejemplo.

Otra usuaria opinó, también en Twitter: "¿Ya prohíben la mirada también? ¿Tan lejos van a llegar? Aviso que soy mina... se están yendo un poco al carajo con la paranoia".

Couto señaló que "en algunos casos se malentendió el mensaje que quisimos transmitir" y que "el objetivo era que se pusiera sobre la mesa que hay muchas formas en que el acoso se puede manifestar y estamos tratando de erradicarlas. En ningún momento dijimos que estábamos en contra del relacionamiento entre las personas, lo fundamental es que sea de consenso".

Sobre la participación de las cintas naranjas en el baile, dijo que "en general, siempre que tuvimos que mediar, fue súper amistoso, fueron muy receptivas las personas con las que hablamos".

También contó que hubo un solo caso en el que se tuvo que retirar del lugar a un asistente: "Fue una persona a la que una chica le estaba diciendo que no y cuando nos acercamos a dialogar, reaccionó de forma violenta. Ahí le pedimos que se retirara del baile".

Los defensores de la iniciativa aplaudieron la organización del baile. En redes sociales agradecieron y una estudiante, por ejemplo, escribió: "Yo celebro y agradezco que mi centro de estudiantes me haya escuchado y que si me siento incomoda porque tengo a un tipo arriba cargoseando sepa a quienes ir para plantear mi incomodidad".

Otra estudiante, dijo que éste "es uno de los pocos bailes que problematiza el acoso en todas sus formas para que la pasemos bien todos como debería ser en cualquier baile. De los pocos bailes en los que me siento cómoda y segura".

Couto valoró positivamente la repercusión que tuvo el cartel y consideró que "está buenísimo que la gente empiece a cuestionarse prácticas que están súper naturalizadas en los eventos de la noche", porque "es algo que ocurre siempre". "Tenemos experiencias personales de compañeras que han sentido que un no, no alcanza para que la persona se aleje", indicó.

El centro de estudiantes compartió una foto del baile una vez culminado, y dijo que "fue una fiesta".



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