"PUENTES DE SOLIDARIDAD"

Iglesia ofrece comida, abrigo y asesoramiento a venezolanos

El programa de asistencia funciona en Montevideo, Rocha y Rivera.

San Francisco de Asís, la iglesia de Montevideo donde funciona el programa. Foto: Marcelo Bonjour
San Francisco de Asís, la iglesia de Montevideo donde funciona el programa. Foto: Marcelo Bonjour

Desde el lunes funciona en Montevideo, Rocha y Rivera el programa “Puentes de Solidaridad” de la Iglesia Católica. Se trata de una iniciativa personal del papa Francisco para colaborar con los migrantes, en particular con los millones de venezolanos que están saliendo de su país.

De esa manera el Vaticano respondió el pedido de auxilio que realizaron diez conferencias episcopales de América Latina, la región con más católicos del mundo. Los fondos son aportados por el propio programa mediante una disposición especial del pontífice. Dos sacerdotes fueron destinados a seguir de cerca el proyecto.

En Montevideo funciona en la parroquia San Francisco de Asís de la Ciudad Vieja, en la esquina de Cerrito y Solís. El servicio está a cargo del sacerdote Mauricio Cabral. Allí los migrantes recibirán tres tipos de apoyaturas: asesoramiento sobre sus derechos y obligaciones en Uruguay, abrigo y alimentación, y en los casos que sea necesario, derivación hacia un lugar en que puedan dormir durante los primeros días, según explicó a El País la encargada del proyecto en Uruguay, Gabriela Gómez.

“El proyecto es trabajar dos años con los migrantes, en especial con los venezolanos. La idea es que alguna persona los reciba, los escuche y los oriente. Se les va a ofrecer comida y algún abrigo, dado que muchos de ellos llegan sin saber que aquí hace mucho frío en invierno”, dijo Gómez.

Si bien por lo general los migrantes arriban con algún contacto que los recibe durante los primeros días, cuando llegan sin tener una vivienda en la que quedarse se los deriva a la Misión de los Scalabrinianos en Uruguay, cuya sede se encuentra en Luis Alberto de Herrera 2231. “Esto surge a pedido de los obispos de América que necesitaban una respuesta coordinada porque la salida de más de tres millones de venezolanos impacta a todos, también a la Iglesia”, señaló Gómez.

Los coordinadores territoriales están en contacto directo de manera permanente con Roma y entre ellos.

Gómez recordó que en Uruguay había trabajos pastorales con migrantes que han aportado mucho a este proyecto. Los puntos de Rivera y Rocha se instalaron allí porque están entrando más por la frontera seca. “Instalamos los centros en lugares donde sabemos que las personas van naturalmente, tanto en Rivera como en Rocha vamos a estar en la zona céntrica”, explicó.

En este contexto, uno de los objetivos es que participen otras organizaciones de la sociedad civil para hacer “sinergia” y ver cómo “se puede dialogar sin excluir a nadie, ya que vamos a recibir a todos los que vengan, sean de Venezuela, Cuba o República Dominicana, sean católicos o no”.

Cifras que alarman

La organización estima, en base a fuentes oficiales, que durante 2018 ingresaron más de 9.000 venezolanos a Uruguay y que en 2019 entrarán otros 12.000.

Gómez anunció que comenzó una campaña de recolección de alimentos no perecederos, ropa y abrigos para asistir a los migrantes. Las donaciones se pueden acercar a la parroquia San Francisco de Asís.

Según datos de Naciones Unidas al menos 3,7 millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos dos años. Se trata de una migración explosiva que ha colapsado los servicios públicos en la frontera de países vecinos como Colombia y Brasil.

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