Figura relevante de la arquitectura

El hombre que marcó varias generaciones de arquitectos

A 70 años de la muerte de Julio Vilamajó, impulsor de la arquitectura moderna.

Arquitecto y docente: en 1915, con tan solo veinte años de edad, egresó de la Facultad de Arquitectura.
En 1915, con tan solo veinte años de edad, egresó de la Facultad de Arquitectura.

A setenta años de su muerte, la obra y el legado del arquitecto Julio Vilamajó siguen despertando el interés de estudiantes locales y del exterior. De ello dan fe las numerosas consultas y visitas que recibe anualmente el Centro de Documentación del Instituto de Historia de la Arquitectura, donde —desde 1963— se conserva la mayor parte de su acervo. Su casa, en Domingo Cullen y Sarmiento, convertida en museo, es otro de los testimonios de la obra de un hombre que a través de su trabajo hizo conocer al Uruguay en Europa y Estados Unidos.

Para muchos, Vilamajó es el gran impulsor de la arquitectura moderna en nuestro país. Para otros es también una de las figuras más relevantes, sino la mayor, que ha dado hasta ahora el Uruguay en esta materia. Lo cierto es que Julio Vilamajó nació en Montevideo en 1894, fue hijo de Ramón Vilamajó, un comerciante francés, y de Eustaquia Echaniz, oriunda de San Sebastián, país Vasco.

Cursó Primaria en la Escuela Pública N° 24 de Agraciada y Suárez, para luego terminar sus estudios liceales en el Colegio de la Sagrada Familia. En 1915, con tan solo veinte años de edad, egresó de la Facultad de Arquitectura, siendo uno de sus primeros titulados. Dos años más tarde, empezó a dictar clases, como profesor adjunto de Proyectos de Arquitectura. Dio rienda suelta a su otra vocación, la docencia, en la que también marcó un rumbo e imprimió su sello.

Mesón de las Cañas: edificado en la ladera este del cerro Guazubirá, tenía una forma vanguardista para su época. Foto: Ignacio Correa
Mesón de las Cañas: edificado en la ladera este del cerro Guazubirá, tenía una forma vanguardista para su época. Foto: Ignacio Correa

En 1920 y con un currículum interesante pese a su juventud, ganó el Gran Premio de la Facultad de Arquitectura, que lo llevó durante casi cuatro años a Europa y a trabajar en París en una empresa especializada en el diseño y edificación de viviendas. Fue testigo de la reconstrucción de una Europa que había sido severamente dañada por la Gran Guerra (1914-1918).

De ese viaje y de otros posteriores que hizo junto con su mujer Mercedes Pulido, son los innumerables dibujos de edificios, monumentos y paisajes que se conservan en decenas de libretas de apuntes atesoradas en el IHA. Poco después de su regreso a Montevideo, constituyó la empresa Vilamajó, Pucciarelli y Carve, al tiempo que retomó la docencia. Desarrolló una actividad que no conoció pausas. De esa etapa datan decenas de viviendas y edificios de apartamentos que sobresalieron en una Montevideo que crecía y se extendía.

La calidad de sus obras lo hicieron descollar de inmediato. Son hoy su legado visible no solo para las ciudades en las que las construyó, sino para las personas que las habitan y las disfrutan. Además, con sus cualidades como docente, ayudó a formar a varias generaciones de destacados profesionales. Vilamajó también diseñó muebles, equipamientos y hasta joyas; realizó dibujos de gran calidad, fue grabador e hizo litografías.

Se destacó como un gran polemista, y como arquitecto ejerció una influencia destacada sobre el equipo de profesionales que diseñó el Plan Regulador para Montevideo de 1930.

Una Facultad y una villa.

La Facultad de Ingeniería es considerada una de sus obras más relevantes. Su enorme estructura de hormigón resultó revolucionaria para su tiempo. La construcción insumió nueve años de trabajos (1936-1945).

Ventorrillo 1: obra en Villa Serrana
Ventorrillo 1: obra en Villa Serrana

De esa época y etapa de su vida, data lo que —quizás— sea la obra más conocida de Vilamajó: la urbanización de Villa Serrana en Lavalleja con su emblemático Ventorrillo de la Buena Vista. Allí asumió el desafío de crear un lugar de descanso que se insertara en la belleza del paisaje y que se mantuviera inmune al desarrollo urbanístico. Junto a un joven colega, Guillermo Jones Odiozola, trazó calles que fueron bautizadas con nombres de árboles y dispuso plantar especies de hojas caducas que en el otoño dieran diferentes colores, y sumaran tonos a un paisaje de por sí esplendoroso. De esa época data también el Mesón de las cañas, edificado en la ladera este del cerro Guazubirá.

De Montevideo a NY.

Vilamajó fue uno de los arquitectos que participó en la discusión y posterior elaboración del proyecto de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Su prestigio reconocido internacionalmente, lo llevó a compartir la mesa de trabajo con las figuras más notables de la arquitectura mundial de aquellos años, entre ellos, el suizo Le Courbusier y el brasileño Óscar Niemeyer. Vilamajó y Niemeyer fueron los únicos latinoamericanos que participaron en el proyecto.

Nueva York. Vilamajó y Niemeyer entre otros arquitectos que participaron del proyecto de la ONU.
Nueva York. Vilamajó y Niemeyer entre otros arquitectos que participaron del proyecto de la ONU.

Para el arquitecto Andrés Mazzini, responsable del Centro de Estudios del IHA: "Vilamajó hizo arquitectura moderna con una gran libertad, recurriendo también a un amplísimo repertorio formal y decorativo, donde destacan, en muchas obras, las referencias hispánicas y al mundo árabe".

El docente sostiene que "su sello fue también la enorme intuición con la que siempre se manejó respecto a las características del lugar en donde hacía sus obras". De esto, son particular evidencia, Villa Serrana, el Ventorrillo de la Buena Vista y el Mesón de las cañas. Asimismo es testimonio elocuente su casa, "que en un predio diminuto, logró magistralmente, resolver lo arquitectónico y lo urbano con un gran delicadeza y humanidad". El 12 de abril de 1948, Vilamajó murió en Montevideo a consecuencia de problemas derivados de la hipertensión.

La facultad se hizo donde se proyectó un estadio

El edificio de la Facultad de Ingeniería y Agrimensura fue una de sus obras capitales. Fracasado el llamado a concurso proyectado, se le contrató en su calidad de progesor de Proyectos de Arquitectura de la Facultad. El edificio fue construido entre 1936 y 1944, en tres etapas, como forma de salvar los inconvenientes originados en la iniciación de las excavaciones efectuadas para otro proyecto anterior; la construcción de un estadio para el Club Atlético Peñarol, en las limitaciones de uso de los predios cedidos por el Municipio y de las dificultades económicas. Inconvenientes que el arquitecto Vilamajó transformó en virtudes de la obra proyectada. La construcción se eleva en pórticos, permitiendo que los espacios se deslicen por debajo de los volúmenes integrados al paseo.

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