TIROTEO MORTAL

"La gente empezó a caer al suelo; algo no estaba bien": el relato de uruguayo en atentado en Oslo

"El viaje finalizó de una manera que nunca hubiera esperado", lamenta Ignacio, un uruguayo de 37 años, presente en el London Pub.

Personas participaron este lunes de un evento en Oslo tras el tiroteo mortal. Foto: AFP
Personas participaron este lunes de un evento en Oslo tras el tiroteo mortal. Foto: AFP

El sueño de Ignacio, un uruguayo de 37 años, era pasar el cumpleaños bajo el sol de medianoche. Este fenómeno ocurre en Tromso, Noruega, donde la penumbra es larga y por un tiempo prolongado no hay oscuridad total. Sin embargo, la madrugada del 25 de julio, terminó con el cuerpo en el suelo de una discoteca de Oslo en medio de gente ensangrentada.

Ese día se celebraba en Noruega el orgullo LGBT+, pero todo se vio interrumpido cuando un hombre de nacionalidad iraní mató a dos hombres de 54 y 60 años e hirió a otros 21 que se encontraban al exterior de un pub y de un club LGBT —el London Pub— en Oslo, la capital noruega.

"Fui testigo y víctima del atentado", cuenta a El País, sobre su viaje que terminó "de una manera que nunca hubiera esperado". Ignacio viajó el 21 de junio desde Tromso, a unos 350 kilómetros círculo polar ártico, hasta Oslo para "vivir la experiencia del pride (orgullo en inglés)". Si bien el Día del Orgullo LGBT+ se celebra el 28 de junio en todo el mundo, en la capital noruega se realiza una fiesta que se extiende por 10 días para celebrar la diversidad. 

En este ambiente, que se suponía se debía "respirar felicidad y alegría", el festejo duró poco por la magnitud de la balacera. Sobre las 01:00 de Oslo, Ignacio se encontraba bailando cuando de repente escuchó sonidos, que "en primera instancia parecían ruido a vidrio roto, como vasos o botellas" cuando se caen, relató a El País. 

Al principio no le dio importancia a los ruidos porque pensó que podía ser una caída probable en un pub, pero este pensamiento cambió abruptamente. Los sonidos se volvieron a repetir y aquí la escena fue diferente, al mismo tiempo que trágica. "La gente empezó a caer al suelo, me di cuenta que algo no estaba bien", cuenta Ignacio, como rebobinando en la tragedia que estaba viviendo: "No era vidrio roto, sino sonidos de bala".

Tiroteo en Oslo dejó dos muertos y varios heridos. Foto: AFP
Tiroteo en Oslo dejó dos muertos y varios heridos. Foto: AFP

De bailar tranquilo en Oslo celebrando la diversidad, el panorama se convirtió en uno solo y no precisamente para bien. Ya en el piso después de que los guardias le pidieran a los presentes que se tiraran al suelo para evitar heridas, comenzaron las preguntas, en medio de una escena de terror. 

"No sabía que ocurría, no sabía de dónde venían los disparos", recuerda sobre su panorama que no resultaba para nada tranquilizador. A su lado, una persona "perdía mucha sangre desde la zona de la cabeza" y al otro costado otra persona tenía la cara y las manos "ensangrentadas", al mismo tiempo que estaba "en estado de shock" mientras intentaba hablar por teléfono.

Ignacio recuerda que en ese momento lo que primó fue el silencio. Ya no era la misma escena de Tromso con ese paisaje tranquilizador, sino que era de personas gritando entre otros ruidos que se asomaban, pero que no llegaba a decodificar. Luego desde el grupo de crisis previsto para estas ocasiones le explicaron que el silencio es producto de un mecanismo que activa el cerebro ante el miedo extremo. Con esta anulación de los sonidos confirmaba su pesadilla, que no terminó aquí.

En ese ambiente sórdido, agarró su celular y se logró comunicar vía Whatsapp con un amigo que hizo en el viaje. Tras consultarle dónde y cómo estaba, allí tirado en el London Pub recibió una respuesta, que le permitió cambiar parcialmente de escena. Confirmaba que su amigo había podido salir antes de que la situación empeorara. 

Entre que dejó de bailar, debió tirarse al piso, vio a los heridos, sintió el shock en su piel y logró saber cómo estaba su compañero pasaron tres minutos, que los vivió como si fueran "mucho tiempo".

Tiroteo en Oslo dejó dos muertos y varios heridos. Foto: AFP
Tiroteo en Oslo dejó dos muertos y varios heridos. Foto: AFP

Zaniar Matapour, un hombre iraní de 43 años, considerado luego por la policía como un islamista con problemas de salud mental, irrumpió en las afueras de los boliches donde se respiraba diversidad y arrojó un resultado trágico. El lunes fue puesto en prisión preventiva por un mes mientras se investigan los motivos del hecho. El hombre es sospechoso por cometer un "acto terrorista", entre otros delitos.

Ignacio sobrevivió al drama que montó Matapour en tres minutos tras salir corriendo del pub. Al mismo tiempo que se inspeccionaba para ver si tenía heridas, que no presentó, un equipo médico atendía a los heridos que superaron la veintena. 

Tiroteo en Oslo dejó dos muertos y varios heridos. Foto: AFP
Tiroteo en Oslo dejó dos muertos y varios heridos. Foto: AFP

Este uruguayo que pretendió vivir unas gloriosas vacaciones terminó horas después ante un "grupo especializado en situaciones de crisis", como parte del apoyo que brindó el Estado noruego a las víctimas. Ignacio ya está advertido que las secuelas de este ataque pueden venir, así que le pidieron que esté "alerta" de cómo va procesando esta película inesperada.

Si bien no llegó a denunciar la situación ante la Policía, como muestra de otra sociedad, los agentes lo ubicaron telefónicamente para contar con su testimonio de lo vivido en esos tres minutos, que los vivió como una eternidad.

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