EL INVIERNO TAN TEMIDO

Gente en la calle resiste la pandemia del coronavirus y teme el frío polar

El frío polar de los últimos días y el clima invernal son una preocupación mayor que el coronavirus, dicen las personas que viven en la calle.

En 35 años que lleva a la intemperie, Javier ha ido “mil veces” a los hogares del Ministerio de Desarrollo Social. Foto: Gerardo Pérez
En 35 años que lleva a la intemperie, Javier ha ido “mil veces” a los hogares del Ministerio de Desarrollo Social. Foto: Gerardo Pérez

Los últimos días de junio trajeron la primera ola de frío polar del año. Y mientras la mayoría de la gente encuentra cobijo en sus casas, incluso más resguardados que nunca para evitar contagiarse del coronavirus, los “sin techo” se preocupan menos por la pandemia que por las inclemencias del clima, la lucha diaria por sobrevivir y cierta resistencia a dejar la calle por los refugios.

“No me gusta el ambiente de los refugios. No tengo miedo que me roben, ¡es que te roban todo!”, afirma Mario (60), que pernocta bajo el pretil de una iglesia pentecostal en la calle Héctor Gutiérrez Ruiz. “Allí va todo tipo de gente, pero mal. Entonces, prefiero estar así, sufrir un poco las inclemencias del tiempo pero estar tranquilo”, explica con voz pausada.

Mario vive en la calle desde hace diez años, luego de que la casa que ocupaba fuera clausurada por la Intendencia. Vive de un ingreso fijo -una pensión que le paga el BPS- y de la ayuda que le dan la ONG Remar y sus vecinos circunstanciales.

“No me preocupa para nada”, asegura sobre el COVID-19. Su desvelo es “el mal tiempo”, recalca. El sábado 13 murió un hombre de 53 años en situación de calle por hipotermia en la zona de Paso Molino.

La misma preocupación tiene Javier (52), un cuidadoches que se instaló en la entrada de una galería comercial en la calle Julio Herrera y Obes. En 35 años que lleva a la intemperie ha ido “mil veces” a los hogares del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) pero siempre se topa con un problema: los horarios de los refugios son incompatibles con las changas. “Si voy al refugio pierdo de trabajar”, dijo.

Gente en situación de calle. Foto: Gerardo Pérez
Javier hace 35 años que vive en situación de calle; hoy en día es cuidacoches en la zona del Centro de Montevideo. Foto: Gerardo Pérez

Jorge (54) fue contundente: “Vas a bañarte y están mirando la mochila para llevarte lo que tenés... A mi me echaron porque le di un termazo a uno”. No obstante, reconoce que le gustaría tener un lugar dónde darse un baño de agua caliente y una cama, “en vez de estar tirado en una esquina”. La calle es su mundo desde hace siete meses; para mantenerse realiza changas, vende objetos abandonados y también recibe ayuda de vecinos.

Mientras relata su historia, un amigo lo escucha en silencio y revuelve la olla con un guiso humeante.

Gente en situación de calle. Foto: Gerardo Pérez
Para combatir las bajas temperaturas preparó un guiso. Foto: Gerardo Pérez

Herramientas.

En el Mides explican que están trabajando en distintas líneas para atender esta problemática. Una primera medida, recuerda el director general de Secretaría del Mides Nicolás Martinelli, fue aislar rápidamente a los mayores de 65 años con alguna discapacidad, enfermedades respiratorias o patologías congénitas, quienes integran la población de riesgo definida por el Ministerio de Salud Pública de cara a la pandemia. “Hoy podemos decir que no hay ninguna persona mayor de 65 años durmiendo en la calle, y si eventualmente apareciera alguna se interviene”, recalcó el jerarca.

Las nuevas autoridades al frente de la cartera dispusieron además un aumento del 45% de los cupos de camas en los refugios respecto a los 1.000 que manejaba el programa “Calles” bajo la administración anterior, resaltó Martinelli. A esto se sumarán otras 200 plazas a estrenarse en las próximas semanas.

“Entendemos que puede haber más gente en la calle y por eso mismo seguimos trabajando intensamente en generar más cupos, pero además estamos priorizando hacer el censo, que será una herramienta clave en esto porque nos va a determinar el número de personas que están en la calle, pero además el porqué de esas situaciones para después poder hacer los abordajes de acuerdo a cada una de las problemáticas”, detalló Martinelli. El censo anterior, de 2019, estableció que las personas “sin techo” pasaron de 1.651 en 2016 a 2.038 en 2019, es decir un 18% más.

El inicio del nuevo relevamiento está previsto para julio.

Gente en situación de calle. Foto: Gerardo Pérez
En 2019, había 2.038 personas en sin techo. Foto: Gerardo Pérez

Existen varias razones por las que una persona puede optar por vivir en la calle y desistir de ir a un refugio; el rechazo a convivir hacinado en esos lugares, incluso con personas con adicciones, padecer de algún trastorno de salud mental, haber quedado desvinculado de la familia.

También hay quienes ven como un escollo el hecho de que los refugios no solían aceptan mascotas o la llegada en pareja. En atención a esas situaciones, el Mides generó un dispositivo en su centro en Sayago por el cual permite ahora ingresar a las parejas. Aquellos con mascota serán contemplados en los cupos que inaugurará en breve el Mides, ya que tendrán caniles, indicó Martinelli.

En tanto, el gobierno está evaluando la posibilidad de realizar operativos que permitan la “internación compulsiva” de personas en situación de calle que presenten riesgo de “graves enfermedades” o muerte. Para ello se requiere la certificación de un médico durante el procedimiento. El recurso surge de una ley de 2011, pero que aún no fue reglamentada. Esa alternativa podría aplicarse en vista del contexto de emergencia sanitaria y el invierno. “El riesgo de vida siempre está, el de enfermedad también, entonces es una alternativa que manejamos”, señaló Martinelli.

En general, las personas en situación de calle se mostraron en contra de los operativos. La excepción fue Mario. “Mucha gente no respeta las reglas, la Policía dice que no se puede dormir en zonas comerciales. Aparte hay gente que es muy desprolija, hace sus necesidades en la calle, no mantiene limpio el lugar donde está por lo menos por la noche”, criticó. “Yo tengo mis escobitas y cuando voy a dormir limpio todo y antes de irme también", cerró.

De la intemperie a la casa propia

“Su lugar en el mundo”. El concepto del Mides bajo el cual comenzó a entregar viviendas a personas en situación de calle. Los primeros beneficiarios -una madre con tres hijos y una pareja de adultos mayores- ya recibieron las llaves de su casa, comentó Martinelli. “¿Qué cambia esto con respecto a los refugios? Es el lugar en el mundo de esa persona, tiene su llave, recupera su libertad e independencia, no tiene horarios para entrar y salir, bañarse, comer”, dijo. La iniciativa es un acuerdo entre el Mides, el Ministerio de Vivienda y la ANV, por la que el beneficiario recibe por un tiempo un subsidio de alquiler y una partida para alimentación.

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