CARLOS COLLAZZI

“Las fuerzas del mal están presentes en los abusos”

Tras participar de la cumbre sobre abuso sexual a menores, el obispo de Mercedes y presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, monseñor Carlos Collazzi (77) dijo que le da “vergüenza” lo sucedido con los casos de curas pederastas y adelantó que harán pública una guía de prevención.

Monseñor Carlos Collazzi, presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay. Foto: Marcelo Bonjour
Monseñor Carlos Collazzi, presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay. Foto: Marcelo Bonjour

-Ayer se confirmó que el cardenal George Pell, consejero directo del papa y considerado el número tres del Vaticano, fue declarado culpable por un tribunal australiano por abusar de dos niños en la década de 1990. Uno fue violado por el hoy cardenal. ¿Cómo lo pudo haber afectado a Francisco un caso tan cercano?

-Lo debe afectar en lo más profundo de su corazón y en su dolor encontrarse con personas conocidas por él que hayan hecho esto. Él no pone atenuantes, sino agravantes ante una monstruosidad así.

-En la cumbre, donde usted estuvo presente, Francisco llamó “herramientas de Satanás” a los sacerdotes que abusan de niños…

-El Papa empleó en muchos momentos una expresión muy de la sagrada escritura, que es el poder del mal, que las fuerzas del mal están presentes porque es monstruoso, otra palabra que él emplea.

-¿Decir eso no es sacarse culpas y echárselas a Satanás?

-No, Dios actúa y el que actúa es uno. Si es la fuerza del mal, el que actúa también es uno. La iniciativa divina en la persona humana es fundamental y el hecho del mal también actúa en la persona.

-¿Con qué sensación se quedó de la cumbre?

-Fue una gran experiencia. Estaban todos los presidentes de las conferencias episcopales. Fueron impactantes, espeluznantes, los testimonios de aquellos que han sufrido abuso. Conmovedor. En el fondo estamos ante una cosa que da hasta vergüenza que haya sucedido en la Iglesia.

-Pero supongo que ya había escuchado antes algunos de esos testimonios…

-Por supuesto, es un tema que viene por todos lados. Nosotros en Uruguay también hemos tenido denuncias y está habilitado un número telefónico (095 382 465), se ha seguido un proceso y se las ha escuchado. Antes de ir a Roma, se me acercaron tres personas que en el pasado presentaron denuncias.

-¿Cómo fueron esos casos?

-Casos de abuso y hay muchísimas maneras de abusar de los menores. Son hechos graves, el abuso sexual es incalificable y sobre todo en gente de Iglesia. Tocar una criatura es tocar también al creador. Este tema afecta dimensiones fuertes sobre la autoridad moral de la Iglesia.

-A nivel internacional las víctimas de abusos han dicho que se sintieron decepcionadas: esperaban medidas más concretas del Papa.

-Debe ser tan grande el dolor que toda medida será poco. Por más que el Papa anunció once puntos y que habrá un vademécum universal de guía, las víctimas siempre van a sentir que faltó algo.

-Le cito un par de ejemplos. El español Miguel Hurtado, que es portavoz de un grupo global de víctimas, dijo a El País de España que las palabras del Papa han sido “un guantazo a todas las víctimas de la pederastia”. Teresa Conde, víctima de un religioso en Salamanca, afirmó: “Han superado todos los límites de la decepción. Han legalizado ante el mundo su intención de seguir ocultando y permitiendo abusos”. ¿Qué responde?

-El corazón del Papa ha manifestado siempre una gran comprensión y este encuentro muestra que quiere estar cerca y habla siempre de acompañamiento, espiritual o psicológico. No se puede negar la preocupación del Papa.

-Ha habido un cambio respecto a la postura de silenciar estos casos. ¿Por qué antes se barría debajo de la alfombra?

-Puede haber distintos factores. Muchas veces el que ha sido sometido ha mantenido eso como un secreto que cuesta expresar. Y después el que abusa tiene un poder que toca la conciencia de las personas.

-Pero en algunos lugares el mecanismo era desplazar al sacerdote denunciado a otra iglesia u otro país.

-El mecanismo debe ser que, cuando se presenta una denuncia, remitirla a la Justicia.

-Esa fue la medida más concreta que planteó Francisco: llevar a la Justicia a los abusadores.

-Eso lo dijo ahora, pero ya está en el protocolo de la Conferencia Episcopal del Uruguay. Hace mucho tiempo que se intenta remitir a la Justicia. Si es menor el abusado, hasta la Iglesia puede tomar la iniciativa. Y si es mayor, puede invitarlo a que lo haga.

-¿En Uruguay ustedes han remitido casos a la Justicia?

-Ese fue el consejo, pero en la práctica concreta no lo sé. No puedo decir si algún obispo acudió a la Justicia.

-¿No debería haber un pedido de perdón más claro?

-Bueno, acaba de hacerse el sábado una tremenda celebración en la basílica en San Pedro. Allí todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo hemos pedido perdón a Dios, que está ofendido, y a su vez a las víctimas.

-Hay gente que ha reclamado difundir listas de los curas que han abusado. ¿Qué opina?

-Ahí entra la prudencia, se han hecho denuncias y no siempre se comprobaron.

-Pero le pregunto en casos confirmados, obviamente.

-Yo creo que las medidas deben ser claras, pero hay que ver qué significa en la cultura de cada país una cosa de esas.

-¿Y funciona acá la Comisión para la Prevención de Abusos Sexuales a Menores, anunciada hace un par de años?

-Esa comisión ha elaborado una guía de prevención, que está casi terminada y en marzo todas las iglesias podrán manejarla. Es para todos los actores pastorales. La guía será conocida e interiorizada.

-¿Qué caminos sugiere?

-Las medidas de prevención lógicas y obvias en el trato, además de aspectos jurídicos.

-¿En qué están las 44 denuncias que se hicieron públicas en 2016 en el país?

-No ha habido nuevas denuncias al teléfono y con esos casos se hicieron los procedimientos correspondientes. Muchas situaciones eran viejas, pero hubo más de un expulsado, y el año pasado un cura procesado.

-¿Usted pondría las manos en el fuego de que no hay nuevos casos en el país?

-Esa es una expresión muy popular y es muy difícil poner las manos en el fuego. Puede estar oculto y uno no lo sabe.

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