CRUCERO

Estampó y cosió banderas para regalar a los tripulantes del Greg Mortimer: "Fue un gesto de cariño"

"Hoy en día nuestro pabellón tiene que flamear en lo más alto", aseguró Margaret Belbeykramachuk.

Margaret Belbeykramachuk  hace banderas desde 1996. Foto: Margaret Belbeykramachuk.
Margaret Belbeykramachuk hace banderas desde 1996. Foto: Margaret Belbeykramachuk.

Margaret Belbeykramachuk tiene 50 años y hace casi 25 que trabaja fabricando banderas. Puso atención desde la primera noticia que salió sobre el crucero Greg Mortimer y siguió cada acontecimiento de la historia. "Se me han caído muchas lágrimas desde que los vi", asegura a El País. Sus ganas de tener un gesto de cariño y su profesión fue lo que la llevó a coser, estampar y confeccionar banderas para todos los tripulantes que continúan en el país.

"Fue de corazón, fue un gesto de amor y de cariño", dice Belbeykramachuk y explica que siguió todas las transmisiones, orgullosa del trabajo coordinado que se realizó para que todos los pasajeros pudieran regresar a sus países de origen. "Me llené de emoción cuando vi al señor que besó el suelo", asegura.

La idea de regalarle una bandera de Uruguay a cada uno de los tripulantes surgió justamente así. Desde su casa veía cómo muchos de los tripulantes hacían videollamadas desde sus habitaciones para hablar con los medios de comunicación: "Y ahí pensé, qué más lindo que muestren la banderita".

Belbeykramachuk es la que se encarga de todo, ya que aunque en un principio la empresa era más grande, con el tiempo se fue acotando poco a poco. "Ahora yo soy la que coso, estampo, administro. Todo con productos nacionales", dice orgullosa.

Además de enviarle banderas a los tripulantes, Belbeykramachuk le mandó una al ministro de Relaciones Exteriores Ernesto Talvi. "Me llamó para agradecerme, también me mandó un audio, le conté un poco de lo que hacía", aseguró.

Talvi, por su parte, dio a conocer el gesto de Belbeykramachuk a través de su cuenta de Twitter. "Ya se los hicimos llegar a los hoteles", indicó el canciller y agradeció el gesto.

Actualmente los tripulantes del crucero se encuentran alojados en dos hoteles diferentes de Montevideo.El descenso se realizó el 12 de mayo tanto de los pasajeros positivos al test de coronavirus como los negativos. En total estuvieron más de dos meses encerrados en sus camarotes a la espera de una resolución: "Se terminó una pesadilla", concluyó uno de los tripulantes.

"Hoy en día nuestro pabellón tiene que flamear en lo más alto", dice Belbeykramachuk y agrega: "Ahora solo queda pedirle a dios que pronto puedan regresar a su país".

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