Procesamiento de residuos

Empresa presenta proyecto de US$ 500 millones para basura

Recogería 2.500 toneladas de residuos y los transformaría en energía.

Depósito: la usina de Felipe Cardoso en donde se capturan gases podrá visitarse el viernes 8. Foto: Francisco Flores
Foto: Francisco Flores

Una empresa hispano-canadiense le propuso a las intendencias de Montevideo, Canelones y San José hacerse cargo de la construcción de una planta que permitiría el procesamiento de todos los residuos que se generen en la zona metropolitana.

La obra estaría emplazada en el mismo predio donde hoy se ubica el sitio de disposición final de Felipe Cardoso.

"El lugar tiene cerca de 200 mil metros cuadrados, pero nosotros utilizaríamos para la construcción solo 40 mil", explicó a El País Mario Grolero, asesor ejecutivo del proyecto.

La ingeniería, la parte técnica y la inversión prevista rondaría los US$ 550 millones de dólares. La planta, según explicó Grolero, limpiaría toda el vertedero municipal actual y con esos residuos generaría energía que luego sería vendida a UTE.

Limpieza general.

Con el nuevo proyecto, sostienen desde la empresa, se terminaría el problema de la limpieza en la zona metropolitana.

Esto se debe a que si las intendencias avalan el proyecto, la empresa internacional podría también hacerse cargo de la recolección diaria de la basura que está en los contenedores.

"Para ello pondríamos los camiones para recoger la basura, sobre todo de carga lateral (que la mayoría de los de la Intendencia están rotos), para los que se necesita una sola persona, mientras que para el de carga trasera se requieren cuatro", aclaró.

Se encargarían también de la colocación de los contenedores, teniendo en cuenta la cantidad de personas que viven en cada una de las zonas. "Actualmente se pone uno cada 100 metros, pero nosotros pondríamos dos o tres", anotó.

Para producir la energía para vender, necesitarían juntar diariamente unas 2.500 toneladas de basura. "Eso significa que pasaríamos a recoger los desechos en vez de tres veces por semana, tres veces por día", dijo el asesor ejecutivo.

"Ni la Intendencia de Montevideo ni el gobierno uruguayo tendrán gastos en dicha planta por un período de 20 años", aseguró Grolero.

"Nosotros estaríamos encargados de todo: del anteproyecto, del proyecto, de la obra y una vez finalizada, del funcionamiento de la planta", agregó.

En la construcción, que duraría un año y medio, se emplearían 150 personas, mientras que el trabajo diario de la planta ocuparía entre 400 y 500 personas. "Antes, todos deberían pasar por una capacitación de 12 meses para saber monitorear y manejar todos los equipos, ya que se trata de una tecnología muy avanzada", explicó Grolero.

Sin embargo, las comunas sí deberían pagar por la recolección de los residuos: la empresa les cobrará 35 dólares por cada tonelada de basura descargada en la planta para su tratamiento, lo que equivaldría, si se recogen 2.500 toneladas, a unos US$ 87.500 diarios.

La IMM les debe asegurar también que el gobierno se hará cargo por intermedio de UTE de la compra de la energía que la planta genere, que tendrá un costo aproximado de US$ 120 por Megavatio (unos US$ 0,22 por Kilovatio-hora( KWh).

Actualmente UTE cuenta con algunos suministros de energía más económicos que cuestan entre 50 y 108 dólares el Megavatio, aunque tiene otros, como la energía proveniente de la Central Batlle, la planta de Punta del Tigre o la de Ciclo combinado, que le cuestan más que esta nueva propuesta: entre 126 y 178 dólares cada Megavatio. "El costo que se le cobraría a los organismos tiene como objetivo la amortización de la obra a 20 años y rentabilizar la inversión", explicó Grolero.

Beneficios.

Según contó a El País el asesor ejecutivo del proyecto, los intendentes de los tres departamentos involucrados se manifestaron interesados. "Nos dijeron que lo veían muy atractivo", aseguró.

La propuesta, según dicen, tiene características innovadoras: la primera es la incorporación de una planta de reciclaje completa, para la que se trae todo el equipamiento desde Canadá.

En cuanto al funcionamiento, una vez recibidos los residuos, éstos pasan por una serie de tecnologías que eliminan todos los minerales no combustibles y los productos reciclables de alto valor. Se separan metales, vidrios y plásticos y se agrupan para revenderlos a los distintos recicladores.

En cuanto al cemento y hormigón que se arroja en las volquetas, éste se aplasta hasta llegar a un tamaño que puede ser reutilizado por una cementera. "Estos procesos crean empleo adicional y una fuente de materia prima para los fabricantes nacionales", sostuvo.

En cuanto a los residuos, tecnología de avanzada permite secarlos (hoy muchos productos se desechan y no se reciclan por estar mojados). "Esto mejora significativamente la eficiencia de la combustión", anotó.

Estos desechos secos son transportados a las unidades de gasificación de alta tecnología que no requieren combustibles fósiles para funcionar, lo que no solo reduce el costo, sino que protege el medio ambiente.

Los desechos se queman a una temperatura muy alta y el calor se utiliza para producir vapor, el resultante de la producción de energía. El exceso de vapor se recircula, eliminando la necesidad de tener chimenea, otro de los puntos innovadores.

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