Datos sobre donación de médula

Ser donante y salvar una vida

Un acto de generosidad, a veces anónimo. Hoy es el Día Mundial del Donante de Médula.

José recibió un trasplante de riñón y es donante de médula. María Luisa recibió un autotransplante de médula ósea hace 8 años. Foto: M. Bonjour
José recibió un trasplante de riñón y es donante de médula, mientras que María Luisa recibió un autotransplante de médula ósea hace 8 años. Foto: M. Bonjour

Hoy se celebra el Día Mundial del donante de médula ósea, al que Uruguay se suma con una campaña de concientización y captación de donantes. En la actualidad hay unos 1.500 donantes en el país, pero se busca que más personas se ofrezcan como voluntarias para salvar otras vidas.

Según explica el Instituto Nacional de Donación y Trasplante de Células, Tejidos y Órganos, la donación de médula se realiza a través voluntarios y por los cordones umbilicales de los recién nacidos. Este tejido es indispensable para la vida, ya que con él se fabrican células madre capaces de producir todas las células de la sangre.

No obstante, conseguir compatibilidad dentro del registro de los donantes y receptores no es tan sencillo, ya que la compatibilidad es prácticamente de una en un millón, explicó a El País José Fernández, coordinador de eventos de la Asociación de Transplantados de Uruguay a, por lo que se necesita más concientización y voluntarios.

Donantes y receptores.

María Luisa Piccardo es maestra de canto en primaria y sufrió linfoma de Hodgkin —un tipo de cáncer que afecta los ganglios—; fue tratada con quimioterapia y su enfermedad entró en remisión. Años después, el cáncer volvió y fue entonces cuando los médicos decidieron tratarla con transplante de médula ósea. En su caso se realizó un autotransplante dado que su enfermedad no había afectado el órgano.

Según contó María Luisa, su proceso duró casi un mes entre que le realizaron el transplante y le dieron el alta: "El primer mes es el de mayor riesgo y después empezás a hacer vida normal a medida que van subiendo los valores y las defensas".

En 2010, cuando se realizó el transplante se preparó durante todo el año y no trabajó. El "acondicionamiento", como lo llaman los médicos, consistió en poner sus defensas en "cero" para que el cuerpo no rechazara el tratatamiento. Luego permaneció aislada durante un tiempo.

Sin embargo, la recuperación fue bastante rápida: Para cuando empezaron las clases en 2011, ya se había reintegrado a la vida laboral; aunque el alta médica no la obtuvo hasta cinco años después, luego de intensos controles hematológicos.

María Luisa contó que nadó toda su vida y que luego de dos años de tratamiento pudo volver a las piscinas a practicar su deporte preferido. Actualmente se prepara para una competencia de transplantados que se realizará en Newcastle, Reino Unido.

Otro de los casos de transplante conocido es el del futbolista Ignacio González.

El actual jugador de Wanderers no pudo disputar los primeros partidos de la Copa Libertadores con su equipo este año porque viajó a Estados Unidos para donar médula a uno de sus hermanos que sufre de una enfermedad autoinmune.

"Nacho" explicó que fue estudiado por un hospital de Boston en Estados Unidos y que allí descubrieron que era el donante más compatible con su hermano, por lo que coordinó el viaje en función de sus tiempos deportivos.

La donación para él fue un proceso relativamente sencillo: "Me dieron unas inyecciones y me dijeron que me podían doler los huesos, pero no me pasó nada", narró. Y continuó: "Estuve conectado durante siete u ocho horas a una máquina que me sacaba la sangre y separaba lo que necesitaba —las células madre— y me devolvía lo que no precisaba al cuerpo". Esa fue su experiencia.

Luego de ello, "Nacho" tuvo que tener cuidado durante "dos o tres días" de no hacer actividad física hasta que los valores de la sangre se normalizaron y luego siguió con su vida normal. Mientras tanto, su hermano sigue controlándose y recuperándose gracias a la donación que él le hizo.

Donante: Ignacio González donó médula ósea para su hermano. Foto: F. Ponzetto
Donante: Ignacio González donó médula ósea para su hermano. Foto: F. Ponzetto

Procedimientos.

Desde el año 2003 Uruguay forma parte de un registro mundial de donantes que ha permitido salvar vidas con células madre provenientes de sitios como las islas británicas.

Para donar, los interesados deben registrarse en el Sindome, perteneciente al Instituto de Donación y Transplante de Células, Tejidos y Órganos, donde las personas de entre 18 y 55 años, de buen estado de salud, pueden coordinar una entrevistar, firmar un documento oficial de consentimiento informado y permitir la extracción de sangre común para la tipificación en el Antígenos Leucocitarios Humanos. Este sistema es un análisis complejo que permite comparar e identificar receptores y donantes a través de sus perfiles para ser donantes.

Gracias a este sistema se puede conocer si una persona puede ser capaz de socorrer a otra a través de la donación de órganos o aportando algunos centímetros cúbicos de su médula.

Ayudar a cualquier persona alrededor del mundo

Uruguay pertenece al banco de donantes de médula global desde 2003. Debido a esto, cuando una persona se ofrece voluntariamente para ser donante de médula se le realiza una extracción de sangre y sus datos se guardan en una base mundial.

Al igual que con cualquier órgano, con la médula ósea el donante y el receptor deben ser compatibles, en este caso mediante el Sistema de Antígenos Leucocitarios Humanos (HLA, por su sigla en inglés). Esta compatibilidad no es fácil de encontrar, por lo que se creó la base de datos global que ha permitido salvar más vidas.

Cuando una persona de cualquier parte del mundo requiere de médula ósea para un tratamiento y en su familia no hay nadie que pueda aportar voluntariamente sus células madre, por no ser compatible, se recurre a esta base de datos para corroborar si existe alguien entre las personas que se han ofrecido como donantes Gracias a esta organización, en la actualidad en Uruguay existen casos de transplantados cuyos donantes son residentes de las islas británicas, por ejemplo.

Sin embargo, en muchas ocasiones no se logra encontrar una coincidencia dentro del registro mundial de más de 30 millones de donantes. Por esa razón se necesitan más voluntarios potenciales.

En el país el registro asciende a unos 1.500 donantes y se busca que cada vez más personas se arrimen para engrosar el registro.

Las muestras de pacientes y familiares se toman en el Laboratorio de Histocompatibilidad e Inmunogenética del Instituto Nacional de Donación y Transplante. En Uruguay es el único sitio especializado en el que se realiza este procedimiento.

El primer trasplante de médula ósea fue realizado en nuestro país en 1985 por el equipo del doctor Roberto De Bellis. Desde 1995, el Fondo Nacional de Recursos —que depende del Ministerio de Salud Pública— se encarga de los procedimientos.

Un acto de altruismo

La ley 18.968, aprobada en 2012 y que rige desde septiembre de 2013, establece que a partir de los 18 años todos los individuos que no expresan su voluntad en contrario son donantes una vez que mueren.

José Fernández, de la Asociación de Transplantados del Uruguay, recibió un riñón hace 19 años y quiere que la ley se amplíe a los menores para poder salvar más vidas: "Ahora estamos trabajando con escuelas, distintos lugares, para que se concientice. Para que en los hogares se hable del tema y para que ante la posible muerte de un niño o un joven se pueda tomar la decisión", afirmó.

Según Fernández, aún hay problemas para conseguir transplantes para niños y eso se debe a que al momento del fallecimiento de un niño es más difícil tomar una decisión de esta índole, incluso tomando en cuenta que podría salvar la vida a otro pequeño.

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