ACUSACIÓN DE ONG

Denuncian que Montevideo sería parte de red de tráfico de órganos de fauna marina

Puerto de la capital está en la mira por pesca ilegal. Ha sido cuestionado en ese sentido incluso por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Entre los 30 barcos con sospecha de irregularidades que contabilizó la ONG Océanos Sanos en 2020, hay banderas de seis países. Foto: Gerardo Pérez
Entre los 30 barcos con sospecha de irregularidades que contabilizó la ONG Océanos Sanos en 2020, hay banderas de seis países. Foto: Gerardo Pérez

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El video dura solo 31 segundos, pero sería la prueba más reciente de la captura ilegal de fauna marina del Atlántico Sur y cuyos órganos serían traficados desde el puerto de Montevideo. En el medio de la imagen sube una soga que trae atado un objeto desde el fondo de la bodega del barco. Un tripulante de mameluco naranja y blanco, que lleva una gorra de colores de camuflaje militar con visera, observa atento los movimientos. Hasta que por fin la cuerda es jalada por completo y en su extremo inferior lleva atado un elefante marino de más de dos metros. El animal -aparentemente capturado en la última marea- está pronto para la faena. Es un ejemplar que, por su tamaño, no sobrepasa el año de vida y cuya caza está prohibida. La escena circula en YouTube.

Así lo denuncia Milko Schvartzman, especialista en conservación marina, a través de un comunicado del Círculo de Políticas Ambientales de Argentina. El video en cuestión lleva un nombre que, para la mayoría de los uruguayos, pasaría desapercibido: Lu Qing Yuan Yu 206. Pero en el comunicado de la ONG se especifica que se trata del nombre del barco chino cuyo prontuario incluye la descarga en el puerto de Montevideo de dos tripulantes fallecidos en 2017.

Los datos públicos del puerto capitalino evidencian que el Lu Qing Yuan Yu 206 arribó a Montevideo el 16 de diciembre y abandonó el muelle, otra vez, el pasado lunes 4 de enero. ¿Cuándo habría capturado al elefante? “Es un barco que, desde 2014, solo pesca en la zona de la Patagonia Argentina, el sur de Chile, y Uruguay. La especie en cuestión tiene sus colonias en las islas subantárticas, como Las Malvinas. Así que la captura se debería haber dado por esa región y, por las imágenes satelitales, daría a pensar que el video fue grabado entre setiembre y noviembre”, explicó Schvartzman.

Las imágenes satelitales muestran que el barco emitió señales hasta el martes pasado, cuando se lo dejó de ver a unos 80 kilómetros al sur de Punta del Este.

En su último informe, con datos del pasado 2020, la organización Environmental Justice Foundation narra la historia de tres pesqueros coreanos cuyos tripulantes admiten que ingresaron ilegalmente al mar argentino, “en repetidas ocasiones”, y que durante dichas incursiones se dedicaron a cazar “cientos de lobos y elefantes marinos para extraer sus dientes, hígado y genitales, los cuales escondían en la sala de máquinas”.

Uno de los tripulantes que dio testimonio viajaba en el coreano Oyang 77, un buque pesquero que había sido denunciado por pesca ilegal y que recalaba en el principal puerto uruguayo.

El puerto de Montevideo, en ese sentido, ha sido cuestionado incluso por el Departamento de Estado de Estados Unidos por esta situación con los buques pesqueros. En el último informe de tráfico de personas, la oficina estadounidense dice: “Desde 2013, un promedio de un muerto miembro de la tripulación por mes se ha asociado con Taiwán y barcos pesqueros de bandera china atracaron en el puerto de Montevideo y en aguas de Uruguay. Los trabajadores extranjeros a bordo de estos buques son sometidos a abusos indicativos de trabajo forzoso, incluida la no paga salarial, identificación confiscada y abuso físico, y no son informes anecdóticos de asesinatos en el mar”.

Jaime Coronel, director nacional de Recursos Acuáticos de Uruguay, aclaró que esa cifra de fallecimientos “incluye casos de barcos no pesqueros”; y explicó que “en buena medida muchos buques bajan a los tripulantes muertos en puerto uruguayo por las garantías jurídicas y de asistencia que brinda el país”.

Coronel explicó que la Dinara tiene entre sus prioridades el combate a la pesca ilegal o no regulada y que, gracias a las inspecciones, durante el año que acabó se han constatado infracciones en “al menos cinco barcos” que ingresaron a Montevideo.

La ONG Océanos Sanos contabilizó durante 2020 el ingreso de 30 barcos sospechosos de irregularidades -o con prontuarios-, entre los que destaca el portugués Verdemilho “involucrado en la muerte de un tripulante en noviembre”, explicó Mariana Silvera, de la ONG.

En este sentido, el embajador de Estados Unidos en Uruguay, Kenn S. George, había dicho que “hay flotas de gran porte, con el apoyo de gobiernos, que se dedican a la pesca ilegal y eso supone un riesgo moral, un riesgo económico y un riesgo ecológico para Uruguay y Argentina”.

Según los cálculos de Naciones Unidas, son 3.000 millones las personas en todo el mundo que “dependen de la pesca para trabajar o alimentarse”. Y según el Departamento de Estado de Estados Unidos, “los pescadores ilegales capturan 26 millones de toneladas de pescado al año, lo que resulta en decenas de miles de millones de dólares perdidos por la pesca legal”.

Puerto de Montevideo. Foto: El País.
Puerto de Montevideo. Foto: El País.

Para el puerto de Montevideo, uno de los de mayor prestigio en Sudamérica, los prontuarios de pesca ilegal también podrían complicar su operativa. Por eso el presidente del directorio de la Administración Nacional de Puertos, Juan Curbelo del Bosco, explicó que “preocupa la pesca ilegal en todo el mundo, no solo en el Atlántico Sur y que Uruguay quiere potenciar la pesca regulada y preservar el status del puerto de Montevideo”.

En esa línea, agregó Coronel, de la Dinara, “Uruguay fue el único país en la región que el pasado 4 de diciembre firmó un convenio internacional en el que se compromete a eliminar la pesca ilegal”.

En el comunicado del Círculo de Políticas Ambientales, Schvartzman dice que “la fauna marina del Río de la Plata también es depredada por la flota alojada en Montevideo”. Según cuenta, en 2019 en las playas de Piriápolis “se halló el cuerpo de un delfín franciscana envuelto en los restos de una bolsa con la inscripción del pesquero coreano ‘Agnes 103’, que acababa de arribar a Montevideo. La franciscana se encuentra vulnerable de extinción”.

Pero Coronel aclaró que “la mayoría de denuncias que se han recibido de las ONG se tratan de capturas fuera de aguas uruguayas”. Ni el jerarca de Dinara ni el de puertos estaban al tanto de esta última acusación.

A fin de mes llegaría la guardia de EE.UU.

La patrulla marina estadounidense Stone llegará a aguas uruguayas a fines de enero. Se trata de un buque de 127 metros de largo, con hasta 60 tripulantes, y que partió desde el puerto de Pascagoula, Mississippi, en Estados Unidos, el martes previo a Navidad. Pertenece a la Guardia Costera y en esta operación, llamada Cruz del Sur, patrullará las aguas atlánticas de Sudamérica.

Según Steven Poulin, comandante del Área Atlántica de la Guardia Costera de los Estados Unidos, “la Guardia está comprometida con la protección de los recursos marinos vivos. La pesca ilegal y no regulada amenaza la salud de las poblaciones de peces e impacta negativamente a quienes siguen las normas mundiales y las leyes nacionales. Este es un problema mundial y es un problema demasiado grande para que lo combata una sola nación”.

Sus dichos no son aislados. Estados Unidos puso la pesca ilegal como uno de los objetivos de Estado. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva, el 7 de mayo, reiterando el compromiso de su gobierno del combate a la pesca ilegal en el mundo. Algunos analistas, en cambio, sostienen que detrás de estas maniobras se esconde la puja geopolítica entre EE.UU. y China.

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