EFECTOS DEL COVID-19

Cómo sobrevive Colonia sin argentinos

Una crónica sobre la capital coloniense, una de las ciudades más golpeadas por la pandemia.

Casco histórico: el cierre de fronteras impidió la llegada de turistas extranjeros. Foto: Clara Gago
Casco histórico: el cierre de fronteras impidió la llegada de turistas extranjeros. Foto: Clara Gago

A las cinco de la tarde del sábado 2 de enero en la Avenida General Flores, la principal de Colonia del Sacramento, hay silencio, poca gente, restaurantes cerrados, un accidente de tránsito, algunas tiendas abiertas y un sol fulminante que atraviesa la sombra de cualquier árbol.

A las cinco y cuarto de la tarde del sábado 2 de enero en el casco histórico de Colonia, frente a la puerta de la ciudadela, hay silencio, las casas de piedras brillan al sol y las calles de adoquines hierven. El termómetro del celular marca 33 grados. Las calles de piedra están vacías. A veces, asoman algunos turistas que caminan con el tapabocas en la mano, sombreros y cámaras. No hace falta llevar el tapabocas puesto.

A unas cuadras de allí, cuatro personas miran el faro desde abajo y un padre y una niña compran la entrada para subir. Sale 30 pesos. En la puerta del faro hay una cadena para que no se ingrese sin permiso, una alfombra sanitaria y una botella de alcohol en gel. Al faro de Colonia antes de la pandemia subían cerca de 600 personas por día, de acuerdo a los funcionarios del lugar.

“Hoy pasamos las cien personas, pero hasta ahora veníamos con quince personas por día”, dicen.

Ahora, claro, hay un protocolo sanitario: se sube en turnos de a cinco personas, el descanso, antes de llegar arriba, no está habilitado, y el tiempo máximo para permanecer en la cúpula es de cinco minutos. Hay que subir, permanecer y bajar sin sacarse el tapabocas.

En la ciudad vieja había locales vacíos. Donde antes había un café ahora hay un cartel de se alquila. Lo mismo con restaurantes y tiendas.

Hay varios restaurantes, sin embargo, que se mantienen abiertos. Todos tienen pizarrones y carteles que anuncian las promociones, los precios más bajos que antes, frases motivadoras para que las personas se detengan y entren.

“La actividad turística mundial vive la peor crisis de su historia, la Organización Mundial de Turismo nos dio a conocer las estadísticas de enero a noviembre de 2020, y nos dice que el mundo tiene 900 millones de llegadas internacionales menos”, dice Roque Baudean, director de Turismo de Colonia. “Uruguay, y el departamento de Colonia, no escapan a la realidad mundial”.

Casco histórico: a pesar del cierre de fronteras igual hay locales abiertos y ofertas de alquiler. Foto: Clara Gago
Casco histórico: a pesar del cierre de fronteras igual hay locales abiertos y ofertas de alquiler. Foto: Clara Gago

En el departamento, sostiene Baudean, la caída en el sector turístico es notoria por el cierre de fronteras. “La demanda de turismo interno no alcanza para satisfacer la amplia, variada y completa oferta turística de nuestro país”.

Las ciudades más afectadas del departamento son Colonia del Sacramento y Carmelo.

Sin embargo, desde la Intendencia se apuesta al turismo interno y al turismo dentro del propio departamento. Por eso en diciembre lanzaron una campaña publicitaria producida por la Intendencia y por la Asociación Turística departamental que llamaron “Dale una vuelta al verano”, en la que se muestran todas las opciones que tiene el departamento para veranear.

“Lo tiene todo”, dice Baudean. “Excelente infraestructuras turísticas a lo largo y ancho del mismo, campo, industria, cultura, patrimonio y 180 kilómetros de hermosas y tranquilas playas”. Una de ellas es la de Colonia del Sacramento, con una rambla, amplia, verde y frondosa, que el 2 de enero está repleta. 

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