PERIODISMO

Claudio Paolillo en un libro con sus mejores textos

"Claudio Paolillo. Periodista" es un volumen que reúne discursos, columnas, clases y material inédito de uno de los hombres más influyentes en el medio.

Claudio Paolillo habla en una conferencia de prensa. Foto: Archivo El País
Claudio Paolillo. Foto: Archivo El País

Qué haría Claudio. Eso me pregunto cada vez que tengo que tomar una decisión relevante. Eso me pregunté el día de las elecciones internas cuando una periodista me consultó si valía la pena estar parada a las 7 de la mañana en la puerta de la casa de Juan Sartori. Eso me pregunté cuando un hombre se atrincheró en una peluquería, tomó rehenes y tuvimos enseguida un video donde amenazaba a una de ellas. Eso me pregunté cuando tuve a una mujer que había matado a su padre enfrente y dudé si publicar su foto. Eso me pregunté cuando tenía pronta la nota de Benjamín, que había nacido Jimena, y que la abogada me pidió que pospusiera. Y la lista podría seguir con centenares de ejemplos.

Eso es lo que provocan los maestros. Claudio Paolillo fue, es, un maestro. Mi maestro. Un privilegio que tuvimos decenas de periodistas en Uruguay.

El que con paciencia imprimía las notas de los principiantes, las marcaba con correcciones con marcador rojo y se sentaba a explicarlas. El que siempre que agarraba un texto lo mejoraba, pero tenía la grandeza de mostrar qué es lo que iba a modificar y así uno aprendía. El que tenía esa capacidad de pensar las cosas en perspectiva, de enseñar que había que mirar un paso más allá que el resto de los colegas. El que siempre tenía tiempo para escuchar. El que con hechos dejaba claro que había que defender al equipo de cualquier ataque de afuera, sin importar quién tuviera razón. El que se quedaba para esperar que el resto terminara. El que se paraba en el medio de la redacción de forma “intempestiva”, como él mismo decía, y encendía los debates periodísticos. El que decía que más vale perder una noticia que informar una falsedad. El que enseñaba que con trabajo de hormiga se hacían las fuentes y que ese era un buen punto de partida. El mejor periodista que conocí.

Puertas afuera, Claudio Paolillo era un analista de la actualidad de referencia. Un defensor de la libertad -de la de expresión sí, pero de todas- como es difícil encontrar. Una persona que con sus textos siempre documentados provocaba, hacía pensar, hacía crecer. Un periodista al que los principales políticos del país, de todos los partidos, atendían y respetaban. Era, también claro, el amigo, el esposo de Adriana, el padre de Tatiana, Santiago y Juan Manuel. El hincha de Defensor.

Claudio falleció en enero de 2018 a los 57 años y dejó un vacío enorme.

Un equipo unido por el afecto -Adriana Otegui, Pipe Stein, Andrés Danza, Rodrigo Arias, Julián Ubiría, Andrés González, Susana Martínez y Juan Pablo Mosteiro (compilador)- se embarcó en hacer un libro, no sobre él sino escrito por él, que hoy llega a las librerías.

Claudio Paolillo. Periodista (Debate) reúne artículos, columnas, discursos, conferencias y clases de periodismo e incluye textos inéditos. Es la oportunidad de volver a oír a Claudio hablando sobre periodismo, pero sobre todo, es la oportunidad de leer los textos que escribía jueves a jueves en Búsqueda y que se mantienen vigentes. Como dice en el libro Andrés Danza, director periodístico de Búsqueda, sus columnas todavía respiran, siguen latiendo fuerte, sacuden a todos los que vuelven a leerles y provocan pensamiento, funcionan como un alimento para la razón.

FICHA
Nuevo libro sobre Claudio Paolillo. Foto: El País
Claudio Paolillo. Periodista
EditorialDebate
CompiladorJuan Pablo Mosteiro
Páginas390

“Siempre me impresionaron la seriedad de sus análisis y su capacidad de tener acceso al diálogo de todo el espectro político de nuestro país. Por su honestidad intelectual y su conducta periodística fue respetado y reconocido como un profesional serio, como una visión objetiva y equilibrada, siempre procurando encontrar la verdad de los hechos”, sostiene el economista, político y escritor Enrique Iglesias en el libro.

Dividido en ocho capítulos por ejes temáticos -Hoy más que nunca; Uruguayeces; La patota populista; Política y politiquita; La gran estancia; La educación, la carreta y los bueyes; Sin olvidar, pero mirando hacia adelante; y Sin libertad no vale la pena vivir-, cada uno de ellos cuenta con un prólogo escrito por alguno de sus allegados que enriquecen la lectura y pintan las diferentes facetas de Paolillo.

“Claudio creía que escribir era una forma de acción, que las palabras eran actos, que escribiendo se influía en la historia”, sostiene Juan Pablo Mosteiro. Un “libertario sin cortaprisas” -dice María Elvira Domínguez Lloreda, presidenta de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)-, un “defensor de la democracia y de los valores que tenía en la pluma su arma contra la ceguera que a veces parece tomarse a las naciones”. Y por eso también este libro se vuelve tan importante. Fundamental.

Pipe Stein, publicista y director de Notable Publicidad, recuerda el homenaje a Paolillo que le hizo Adepa, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, y la concurrencia de los presidentes Tabaré Vázquez y Julio María Sanguinetti, quienes en muchos momentos habían sufrido las críticas del periodista en carne propia. Y Danza evoca como Claudio aplaudía o hacía duros cuestionamientos sin importar de quién se tratara, como pasó con los mandatarios Jorge Batlle, Luis Alberto Lacalle y José Mujica, textos que vale la pena releer en el capítulo Política y politiquita.

Así como Claudio era respetado en tiendas políticas, también lo era en tiendas periodísticas, lo que queda de manifiesto en el prólogo al capítulo La gran estancia, donde Guillermo Scheck, administrador de El País, lo define así: “Hay personas que se convierten, por su claridad conceptual, en símbolos de la profesión o la actividad que desempeñan, con una visión que trasciende a su tiempo, y en fuente de inspiración y guía para los ciudadanos”.

Había temas que eran recurrentes y que obsesionaban a Claudio. Uno de ellos es la educación. “Él entendía que la educación de calidad, al igual que el periodismo, es indispensable si aspiramos a vivir en una sociedad mejor, alejada de las amenazas del totalitarismo, el fascismo, o las noticias falsas”, resume Gerardo Lissardy, experiodista en Búsqueda y corresponsal de BBC Mundo en Nueva York.

El mismo Claudio escribió, refiriéndose a Pedro Figari en Borrachos y agarrados a un farol, que sus ideas “resisten el transcurso de los años”. Y es lo mismo que sucede con este libro, cuyas ideas asombran por su vigencia, hacen pensar, interpelan. Por eso este libro, como Claudio, se vuelve más necesario que nunca.

Paolillo en frases destacadas

“Para separar la paja del trigo fue que funcionó el periodismo de calidad. Pero como la coexistencia de lo accesorio y lo trascendente se ha multiplicado ahora hasta el infinito (...), el periodismo de calidad importa cada vez más para cumplir con aquella, su vieja tarea”.

“O comprendemos rápidamente qué es ‘estratégico’ para el Uruguay de hoy, o el Uruguay del mañana estará, una vez más, enfrentado a graves problemas. Quizás mucho más graves que los que podamos imaginar”.

“Ahora, si el punto de partida va a ser tan diferente según dónde haya nacido cada mujer, entonces los gobiernos están fallando cruelmente en sus políticas públicas al respecto. Y en particular, una que se fundamenta principalmente en la necesidad de que haya igualdad entre los seres humanos”.

“El Estado cumple con una eficiencia encomiable la mitad de sus obligaciones: cobrar impuestos para su sostenimiento. Pero incumple con premeditación y alevosía la otra mitad de su tarea: devolver a la sociedad en bienes y servicios buenos lo que antes le sacó”.

“La marginalidad económica y cultural en Uruguay está directamente relacionada con el continuo fracaso del sistema educativo”

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