NUEVOS PASAJEROS, NUEVOS RESIDENTES

Clásicos hoteles abren paso a viviendas en Centro y Carrasco

Nueva vida y de lujo para el Lancaster, el Austral y el Bristol o Riviera.

Las instalaciones del Riviera en donde se está trabajando para reconvertir el ex hotel Bristol en un moderno complejo de viviendas y oficinas. Foto: Gerardo Pérez
Las instalaciones del Riviera en donde se está trabajando para reconvertir el ex hotel Bristol en un moderno complejo de viviendas y oficinas. Foto: Gerardo Pérez

La necesidad tiene cara de perro, obliga a olfatear detrás de nuevas soluciones; primero lo hacen los promotores inmobiliarios, los inversores, y después los arquitectos, por ejemplo cuando deben enfrentar obras que implican reconversión de usos, transformación de viejos hoteles, decaídos, abandonados, en edificios de apartamentos.

Husmear, más concretamente, es el verbo que usa el arquitecto colombiano Camilo Restrepo para revelar esa condición de su profesión y su profesar, que no debería agotarse en el conocimiento de nuevas tecnologías, aunque éstas son clave de cambios en los espacios del diario vivir.

En estos momentos, en Montevideo hay varios ejemplos de reciclajes que cambiarán el destino de las edificaciones. En pleno Centro existen dos: el Lancaster de la Plaza Cagancha y el Austral de la calle San José y Gutiérrez Ruiz, que tendrán su metamorfosis más visible desde el exterior en las fachadas trasventiladas de aluminio anodizado de última tecnología y doble vidrio hermético, algo que optimiza el comportamiento térmico.

Detrás de estos dos emprendimientos está la sociedad de capitales españoles KM0 Proyectos inmobiliarios, que realizó una inversión superior a 4 millones de dólares.

El Lancaster tendrá 43 unidades, entre monoambientes y apartamentos de uno y dos dormitorios, que van de 41 a 56 metros cuadrados. En la planta baja habrá un local comercial de 186 metros cuadrados. En el Austral por su parte está previsto hacer 32 unidades, con monoambientes de 32 metros cuadrados, apartamentos de un dormitorio de 36 metros cuadrados y 3 dormitorios de 77 metros cuadrados. La superficie del local comercial de planta baja será de 138 metros.

En Plaza Cagancha: un moderno edificio de apartamentos será el resultado de la reconversión del exHotel Lancaster. Foto: Leonardo Mainé
En Plaza Cagancha: un moderno edificio de apartamentos será el resultado de la reconversión del exHotel Lancaster. Foto: Leonardo Mainé

El precio de las unidades más económicas que se manejaron desde el origen de la promoción es de unos 99 mil dólares en ambos casos, llegando a 225 mil en otros apartamentos del Lancaster y hasta 495.000 por la unidad del Austral que cuenta con una terraza de 70 metros cuadrados.

El estreno de estas obras se cumplirá durante el correr de 2019. Y también para este año se promete la inauguración de un proyecto más importante y largamente anunciado, en el otro extremo de la ciudad, en la zona de Playa Verde y el límite con Carrasco, el Bilú, exHotel Bristol y después Riviera.

Como se informó en más de una nota de El País, para recuperar esa construcción histórica del barrio, que data de 1925 y es un ejemplo inestimable del art déco impuesto tempranamente en Uruguay, hubo más de una propuesta pero todas quedaron por el camino en cuanto a su ejecución.

En la rambla: el exHotel Bristol, después llamado Riviera, frente al mar, también está en etapa de ser remodelado. Foto: Gerardo Pérez
En la rambla: el exHotel Bristol, después llamado Riviera, frente al mar, también está en etapa de ser remodelado. Foto: Gerardo Pérez

El proyecto madre en cambio se mantuvo y fue reimpulsado por Altius Group en una esquina que completará cierta coherencia y saldrá del parcial abandono consumado por etapas. Después de una prolongada inactividad, en 1992 el exBristol había retornado como Complejo Riviera pero entre 2002 y 2007 comenzó otra vez a esfumarse hasta cerrar y dejar un profundo silencio en la Rambla República de México y 6 de Abril. El proyecto del estudio Gómez Platero convertirá ahora ese edificio en un punto de referencia, con más espacio de una jardinería que desde su origen manifestó inspiración andaluza, extendiéndose al padrón de la casa lindera en donde funcionaron las oficinas del complejo. Se anuncia que habrá allí 22 viviendas de alta gama y una zona de oficinas. Los apartamentos serán de uno a cinco dormitorios, con precios mínimos de 200 mil dólares.

La reforma respetará la organización interna, agregando en la fachada norte el cuerpo residencial y en el lateral del hotel un nuevo edificio de oficinas articulado con el lenguaje existente, y conjugando el hormigón visto con la piedra, el vidrio y la madera en paños fijos y postigos de protección.

San José y Gutiérrez Ruiz: la llegada de cadenas internacionales fue de la mano con huéspedes más exigentes. Foto: Leonardo Mainé
San José y Gutiérrez Ruiz: la llegada de cadenas internacionales fue de la mano con huéspedes más exigentes. Foto: Leonardo Mainé

El Oceanía de Punta Gorda

El Hotel Oceanía, sobre la calle Mar Ártico, frente al mar, fue una obra de Bello y Reborati que marcó época. En 2009, la Comisión Permanente de Carrasco aprobó los planos de reforma y se hizo una profunda intervención que solo mantuvo su esqueleto y derivó en 2013 en un moderno edificio de la Union Properties Group. La inversión fue de 10 millones de dólares.

De hotel a pensión y sede del BID

La arquitectura francesa ha influido a muchas edificaciones levantadas en Montevideo, por ejemplo al Palacio Gandós, construido en 1907 en la Ciudad Vieja, en Rincón y Bartolomé Mitre. En sus plantas altas funcionó el Hotel Colón, tan famoso en su época que más se lo recuerda por este nombre. Por el 2000 era pensión y refugio de intrusos. En 2003 fue reciclado para sede del Banco Interamericano de Desarrollo.

Frente a la playa La Mulata

Además del exBristol, el exOceanía y el exRambla, frente al mar hubo otro clásico hotel, el Punta Gorda Atlantic, que se transformó en viviendas. Había funcionado entre 1932 y 1952. Tenía 110 habitaciones, 80 con baño privado, dos salones amplios y una pista de baile. En Carnaval y Turismo llegaba a atender hasta 180 huéspedes, que permanecían allí un mes.

El revés de la trama en ejemplos

La historia de exhoteles reconvertidos en edificios de apartamentos tiene su contracara. Es extensa la lista de fincas privadas que se convirtieron en hoteles. El Edificio Vero en 18 de Julio 1101 se volvió el Hotel Aramaya. La exCasa Mondino de Uruguay 942 surgió como vivienda de apartamentos y se vovió hotel. Lo mismo pasó con el vecino edificio Mateo Brunet del arquitecto Tosi.

MÁS

El sueño hotelero que no pasó de un piso

Montevideo se vislumbra de lejos por el Palacio Salvo y este ícono justamente llega del fondo de la historia como un ejemplo de proyecto que fue soñado para edificio hotelero y pronto cambió de rumbo. En realidad nunca llegó a ser un hotel, pero fue pensado para tener 251 habitaciones, un piso panorámico en las alturas, comedor junto al hall, salón de ventas de la confitería y salas de banquetes, de fiestas, de té. El edificio se inauguró en octubre de 1928, luego de unos cuatro años de obras, y por entonces fue el más alto de Sudamérica y el gran rascacielos mundial construido en hormigón armado. Los relatos de memoriosos explican que el hotel solo llegó a funcionar en el tercer piso, mientras que en los demás espacios hubo desde el principio oficinas, apartamentos y comercios. Algunos apartamentos mantienen la espacialidad o dimensiones de lo que hubiesen sido habitaciones de hotel, si no fuera porque a los hermanos Salvo no les cerró la ecuación, la rentabilidad estaba en otra parte, como hoy les pasa a los dueños de hoteles viejos.

El Palacio Salvo recibió 315.000 pesos en 2015. Foto: Fernando Ponzetto
El Palacio Salvo. Foto: Fernando Ponzetto
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