Junto al Papa Francisco

Cientos de uruguayos tiñeron de celeste la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá

Viajaron casi 600 y se hacen notar en las calles del país centroamericano.

Foto: Reuters
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Cerca de 600 jóvenes uruguayos viajaron a Panamá para participar durante siete días de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), un evento de la Iglesia Católica que congregó este año a más de 150 mil personas de todo el mundo.

Adolfo Umpiérrez tiene 26 años y es uno de los que se encuentra en el país centroamericano. Llegó a Panamá junto a 15 compatriotas más que integran la delegación oficial de la Conferencia Episcopal y dice que aunque el número de uruguayos no se compara con los que llegaron de otros países, igual se ha encontrado con varios en las calles, a los que identifica porque llevan colgando o flameando la bandera celeste y blanca.

Adolfo, al igual que gran parte de los peregrinos, se alojan en "casas de acogida", donde conviven durante toda la semana con una familia que reside en la ciudad. A él, junto con otro compañero, le tocó que lo recibiera un matrimonio conformado por un peruano y una panameña junto a su hijo.

"Todas las parroquias de Panamá recibieron una lista de las familias que estaban dispuestas a alojar a los peregrinos. En la parroquia que está en nuestra zona, San Antonio de Padua, había 5 mil familias que se habían inscripto, pero no todas pudieron alojar porque llegaron a la zona 2.000 participantes de la JMJ", contó Adolfo.

Casi 300 uruguayos se reunieron el 24 de enero en la parroquia San Antonio de Padua. Foto: M. Freire
Casi 300 uruguayos se reunieron el 24 de enero en la parroquia San Antonio de Padua. Foto: M. Freire

Según dice, la ciudad entera está abocada al evento y la organización es "casi perfecta". El transporte para los peregrinos es gratuito por lo que "los traslados no son un problema". Cada uno de ellos tiene una tarjeta que les permite subirse a los ómnibus o trenes y a su vez, el gobierno de la ciudad inauguró de forma provisoria durante los días que dura la jornada, una línea de metro adicional que estaba siendo construida. "Tiene unas pocas paradas que ya están prontas y abrió para poder transportar a los peregrinos y a la gente que quiere llegar a la cinta costera para las actividades de la Jornada", contó el joven.

Dice que muchos panameños le comentaron que desde que el Papa anunció en 2016 que la JMJ 2019 sería en Panamá no han parado de trabajar para recibir el evento. "Nadie está ajeno a la jornada: vas por la calle con la remera oficial del encuentro y todo el mundo te toca bocina, te saluda o te pide para sacarse una foto contigo. Ves el logo de la jornada por todos lados y toda la ciudad y el país está metido en recibir bien a la gente. A tres día de comenzada la jornada nos siguen dando la bienvenida", contó Adolfo. Según dijo, hasta las tiendas en el shopping tienen descuentos para los peregrinos y una vez que tuvieron problemas con la tarjeta del transporte, el chofer del ómnibus subió a él y a sus 15 compañeros "sin hacernos ningún problema".

Parte de la delegación oficial de la Confederación Episcopal del Uruguay en un colegio de Panamá. Foto: Adolfo Umpiérrez
Parte de la delegación oficial de la Confederación Episcopal del Uruguay en un colegio de Panamá. Foto: Adolfo Umpiérrez

Actividades.

Durante la jornada los peregrinos participan principalmente de misas y catequesis brindadas por distintos obispos de todas partes del mundo, pero el jueves fue una jornada especial. Ese día los miles de jóvenes se reunieron en la cinta costera para darle la bienvenida al Sumo Pontífice. "Tuvimos la posibilidad de estar casi en primera fila y vimos a Francisco pasar en el papa móvil a escasos metros", contó Adolfo. Durante el evento, 9 jóvenes en representación de los distintos continentes dieron un pequeño discurso en el escenario principal, bajo la atenta mirada del Papa. En el caso del continente americano el seleccionado fue el uruguayo Federico Albez (ver nota aparte).

Mañana será la vigilia, habrá distintos espectáculos musicales y de danza, y luego la misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud a cargo del Papa. Ambas actividades se desarrollarán en el Metro Park, al este de la ciudad.

Comodidades y más beneficios

Es la segunda vez que Adolfo Umpiérrez participa en la JMJ. La última vez asistió a la de Río de Janeiro, en 2013, y según dijo, fue muy diferente. "En Río estaba lleno de problemas logísticos, en Panamá no tuvimos ninguno", dijo. En Brasil, para conseguir el kit (remera, botella, gorro), algunos debieron pasarse casi todo el día en el Sambódromo, mientras que en Panamá a los 10 minutos de haber llegado ya tenían todo. "Incluso nos dieron un chip a cada uno para poder comunicarnos", contó. La inscripción al evento por siete días costó 300 dólares e incluyó comida, transporte, alojamiento, seguro médico y el kit.

Uruguayo elegido para hablarle al Papa

Albez saludando al Papa tras su discurso. Foto: Federico Albez
Albez saludando al Papa tras su discurso. Foto: Federico Albez

El domingo 20 de enero, antes de emprender viaje a Panamá para participar de la Jornada Mundial de la Juventud, Federico Albez (22) recibió un mensaje de Whatsapp en donde se le informaba que había sido seleccionado para brindar un discurso al Papa en representación de todo el continente americano.

"No lo podía creer cuando me llegó el mensaje. Al principio tuve que llamar al encargado porque no entendía qué era lo que estaba pasando. Fue después de esa llamada que tomé dimensión de la oportunidad que me estaban dando", contó Albez a El País. Una vez que llegó a Panamá, practicó su discurso junto a los restantes ocho seleccionados y el día de la bienvenida al Papa debía vestirse con prendas típicas del país por lo que fue de gaucho: boina, camisa y bombacha de campo. "Hablé en nombre de todo el continente americano, pidiéndole por nosotros y por nuestra gente. Al finalizar el acto tuvimos la oportunidad de saludarlo y tener una charla privada que aunque duró solo unos segundos, fue increíble, no me voy a olvidar nunca", dijo.

La bandera uruguaya entre la multitud que no quería perderse de ver al Papa Francisco. Foto: Adolfo Umpiérrez
La bandera uruguaya entre la multitud que no quería perderse de ver al Papa Francisco. Foto: Adolfo Umpiérrez

Lograron que un cura los casara en la JMJ

La uruguaya Soledad Silveira y el guatemalteco Milton Álvarez se conocieron durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizó en 2013 en Río de Janeiro, Brasil y se casaron por iglesia ayer, en la JMJ de Panamá.

La pareja llegó al país centroamericano dispuesta a hacer lo posible para casarse. Ella había llevado el vestido de novia y él el traje, además de los anillos y papeles, por si se les daba la oportunidad que venían soñando hace tiempo.

"Había muchos trámites legales eclesiales, pero nosotros estábamos esperanzados de que se podría ablandar algún corazón en Panamá y pudiéramos casarnos", dijo Silveira en una entrevista con el portal de la Iglesia Católica de Montevideo. Aunque la pareja había contraído matrimonio hacía dos años por civil, dormían en cuartos separados a la espera del enlace religioso.

"A pesar de que nos amamos y queremos formar una familia, nuestro amor más grande es Dios. Entonces todo tiene que hacerse según su voluntad. Ella también estaba de acuerdo", contó Milton.

Casarse en la JMJ no fue capricho. "En la JMJ comenzó nuestro peregrinar juntos, pero también sabemos que no podemos correr antes de caminar; las cosas se hacen en un orden y por eso estamos acá", dijo Milton.

Finalmente el jueves pasado el sueño se cumplió. Un cura aceptó casarlos y la ceremonia se celebró ayer a las 7 de la mañana en la Parroquia Inmaculada Concepción, al sur de la ciudad de Panamá.

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