EL PRIMER BOOM DE LA CONSTRUCCIÓN

El cambio de rostro de Pocitos

Dos leyes y dos arquitectos transformaron la fisonomía de un barrio hoy muy populoso.

Rambla de Pocitos. Foto: cdf.montevideo.gub.uy
Rambla de Pocitos. Foto: cdf.montevideo.gub.uy

Hace setenta años, la Rambla de Pocitos comenzaba a cambiar su fisonomía de manera vertiginosa y radical. Las enormes casonas y chalets de veraneo que, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX habían dado la identidad a la zona, fueron demolidas y en su lugar se levantaron edificios de apartamentos de hasta diez pisos. Fue el final de una época y el comienzo de un nuevo tiempo que transformó para siempre la postal del hasta entonces balneario de los Pocitos. Como todo cambio, no estuvo exento de polémica, y fue imparable.

Dos leyes resultaron fundamentales para que esta transformación se llevara a cabo: la 10.751 de Propiedad en común, más conocida como de Propiedad horizontal, promulgada el 25 de junio de 1946 por Juan José de Amezaga y la 11.333 a la que Luis Batlle Berres le puso el cúmplase en setiembre de 1949. Pero también hubo dos arquitectos que jugaron un papel clave en la ejecución de estas normas: Walter Pintos Risso y Raúl Sichero.

El primer edificio fue construido en 1950 y está ubicado en Rambla y Gabriel Pereira. Foto: cdf.montevideo.gub.uy
El primer edificio fue construido en 1950. Foto: cdf.montevideo.gub.uy

La primera norma dio el marco jurídico adecuado y la segunda impulsó la construcción de edificios en altura, con una serie de exoneraciones impositivas para las empresas constructoras, así como a las personas que adquirieran los nuevos apartamentos.

Quedaron exentos del pago “de derecho de Aduana y adicionales, la importación de materiales, artículos y artefactos necesarios para la Industria de la Construcción de los cuales no existen o no se produzcan en el país en cantidad suficiente o en condiciones económicas”.

Los compradores de los apartamentos fueron exonerados por cinco años del pago de contribución inmobiliaria y, si la unidad era destinada a vivienda personal, la exención se extendía a una década. Por su parte, a los directores de las empresas constructoras, se los eximía de los impuestos a las altas ganancias, durante el tiempo que durara la obra. De esta forma, el gobierno de la época allanó el camino para el primer boom edilicio que se registró en Pocitos y que luego se extendió a otras zonas de la ciudad.

En aquellos años dominaba el panorama arquitectónico uruguayo una generación de jóvenes profesionales de gran talento que habían egresado de la facultad en la década de 1930 y comienzos de 1940. Entre ellos, estaban Román Fresnedo Siri (1930), Walter Pintos Risso (1934), Mario Payseé Reyes (1937), Idelfonso Aroztegui (1940), Luis García Pardo (1941) y Raúl Sichero (1942). Todos ellos fueron alumnos de Julio Vilamajó y del francés Joseph Carré e introdujeron al país las premisas de la arquitectura moderna internacional.

La Rambla de Pocitos.

El primer edificio construido en la Rambla de Pocitos bajo el régimen de propiedad horizontal, fue también obra de Pintos Risso. Se inauguró en 1950, “Rambla” lo denominó y se encuentra en la Rambla República del Perú 1163 esquina Gabriel Pereira. Cuenta con planta baja, seis pisos y un pent house (toda una novedad para la época) que miran al mar. Su fachada es de ladrillo y piedra laja. Un año más tarde, en 1951, el mismo arquitecto inauguró “Pocitos”, en la esquina opuesta al anterior sobre la calle Miguel Barreiro 3360.Se trata de una proa al mar de diez pisos, de similares materiales que el Rambla. Emula a un transatlántico con una gran chimenea.

En 1952, el arquitecto Sichero, irrumpió en la Rambla con el edificio Martí para, cuatro años más tarde inaugurar el Guayaquí; ambos de ocho pisos. Toda una cuadra de la Rambla entre las calles que dieron nombre a la construcción, mantienen hoy el sello de Sichero. Luego, el reconocido profesional se abocaría a dos de sus obras más emblemáticas, el edificio Ciudadela en la Plaza Independencia, inaugurado en 1959 y el Panamericano que recibió a sus primeros moradores en 1964. Años más tarde, Sichero y Pintos Risso se asociarían para construir el Santos Dumont en Punta del Este.

Rambla de Pocitos. Foto: archivo El País
Rambla de Pocitos. Foto: archivo El País

En 1954, dos edificios transformaron la fisonomía de la calle Juan Benito Blanco , separada de la Rambla por una plaza. Antibes y Acapulco, bautizó Pintos Risso a las dos construcciones de once pisos cada una. En 1956, fue el turno del edifico Amalfi, en Juan Benito Blanco 1255 y en cuyo pent house se mudó Pintos Risso con su familia. Pocos meses después, inauguró el Merville en la Rambla República del Perú 1043.

En tan solo siete años, la Rambla de Pocitos sufrió un cambio radical, que luego se propagó por las calles interiores del barrio. La transformación no solo se concentró en esta parte de la ciudad, también la Rambla a la altura del Parque Rodó vio cómo se modificaba su fisonomía.

Fue la hora de los edificios Lamaro; bautizados con el nombre de su constructor, un acaudalado empresario italiano que recaló en el Uruguay al finalizar la Segunda Guerra Mundial. En el Parque Rodó y también en la Aguada se erigieron, a Pintos Risso se le encargaron los proyectos. Fue un tiempo en que la lucidez de los gobernantes y el empuje de profesionales y hombres de empresa coincidieron para generar fuentes de trabajo y riqueza.

El primer edificio en PH de Punta del Este
El primer edificio en PH de Punta del Este. Foto: Ricardo Figueredo

El primer edificio construido bajo el régimen de propiedad horizontal fue Pinar en Punta del Este. Fue diseñado por el arquitecto Pintos Risso y construido por Esteban Artusi. Se inauguró en la temporada 1948-1949. Con una altura de tan solo tres niveles, y con amplios espacios verdes en su entorno. Se conserva hoy en muy buen estado en la esquina de la calle 20 y la 28. Fue bautizado Pinar por la unión de las primeras letras del apellido Pintos y de Artusi.

El propio Pintos Risso contaba que un par de meses antes de la finalización de las obras, viajó en el ferrocarril que llegaba entonces a la Península, al lado de una señora que no conocía. A penas se divisó en el paisaje el edificio, la mujer, enojada, comenzó a protestar, sin imaginar quién viajaba a su lado. “Cómo puede ser que permitan, construir edificios altos en Punta del Este”.

Entonces el balneario era una sucesión de chalets de techos de tejas colorados con la excepción del Hotel Migues y el Nogaró.” Esto es el fin de Punta del Este”, sentenció. Dos días después, la misma persona, tras recorrer el edificio, terminó por comprar un apartamento. Sin palabras quedó al ver que uno de los firmantes de la escritura era su vecino de asiento en el tren.

Pintos Risso, su mujer Raquel Surmani y sus tres hijos pasaron en Pinar varios veranos.

Si bien, transcurrirían al menos un par de décadas para que la Península comenzara a vivir un estado de cambio permanente, ese primer edificio de apartamentos marcó un antes y un después en la historia del balneario.

En 1959, retomó la construcción de edificios de apartamentos en Punta del Este. Lo hizo con el Santos Dumont en la avenida Gorlero y la calle 22 y en sociedad con su colega Raúl Sichero. Un edificio de enormes dimensiones que se despliega a lo largo de una cuadra, con doce pisos de altura y que hoy alberga más de un centenar de apartamentos.

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